GRUPO ÁRBOL
"El mayor peligro para nuestro futuro es la indiferencia"
¿Alguna vez escuchaste hablar de Tarzán?
¡Seguramente! ¡Es un personaje de ficción creado en 1912, más que famoso! Que fue historieta, comics, libros, series y hasta películas de Dysney.
Cuando yo era chiquita (¡más chiquita!…), llegaba a casa después de la escuela, directo a ver a mi héroe preferido en la tele, en blanco y negro! Además de ser un “guapo” bárbaro, atlético y buenmozo, se la pasaba en la selva, saltando de liana en liana, aventurando con su amiga Chita, una mona picaresca, y su novia “Jane”, resolviendo conflictos y enseñándonos muy sutilmente el amor a la Naturaleza. ¿Quién no estaba un poco enamorada de Tarzán, de su ambiente, de las plantas y de los animales?
¡También los varones lo idolatraban! Lo imitaban en las plazas, o lo envidiaban un poco…
Lo cierto es que una niñita inglesa, llamada Valeria, de tanto ver películas de Tarzán (¡al principio en cine mudo!…) y leer sus historietas, un día le “avisó” a su mamá, qué de grande, ella quería trabajar en la selva.
Y así fue. Terminado su liceo, empezó a soñar con viajar a África. Consiguió un trabajo de secretaria para un arqueólogo que investigaba en Tanzania (por entonces llamada Tanganica) y su mamá no tuvo más remedio que acompañarla. Evidentemente había heredado su determinación, de otra generosa mujer, amplia de criterios.
Tras unos meses detrás de un escritorio, con solo 26 años, se le ofreció la posibilidad de ir a observar unos chimpancés en un campamento en la Reserva de Gombe, en plena selva. Sin conocimientos académicos que limitaran sus ideas, apenas munida de una libretita y unos prismáticos, comenzó a familiarizarse con las conductas y la vida social de los primates.
Tanto le encantaba su trabajo, que permaneció allí por más de treinta años. Sus descubrimientos sorprendieron al mundo científico, que empezó a desacreditarla por el mero hecho de ser mujer, por no tener estudios específicos, por no seguir los lineamientos y normativas de las investigaciones tradicionales, y una larga lista de excusas para no tenerla en cuenta.
Sin embargo, “Jane”, como empezó a llamársela, siguió con sus observaciones, había sido aceptada por los monos a convivir entre ellos, y jamás fue atacada. ¡Al contrario! Entregaba su amor y perseverancia, nombraba a cada uno con nombres y apellidos, no con números impersonales. Imitaba sus voces y comportamientos, mientras seguía escribiendo informes y anotando cada paso, con la certeza de quien ama lo que hace.
El gran descubrimiento fue darse cuenta que ellos también podían usar herramientas para ciertos fines. ¡No solamente usarlas, sino fabricarlas! Esto revolucionó la primatología.
Además, afirmaba, y demostraba, que los animales tenían cada uno, sus propias personalidades, únicas e individuales, que sienten emociones (alegrías, tristezas, celos, dudas, miedo, etc.). Observó conductas como abrazos, besos, palmadas en la espalda e incluso cosquillas, las cuales nosotros consideramos como acciones «humanas». Que viven en sociedades complejas y organizadas, con gestos evidentes de relaciones afectivas, cercanas y de apoyo que se establecen entre miembros de la familia y otros individuos dentro de una comunidad.
¡Descubrimientos nada convencionales para su tiempo! No solamente los seres humanos somos seres sintientes, hay otros seres vivientes que son capaces de tener pensamiento racional y emociones.
Finalmente completó sus estudios y fue aprobada por la Universidad de Cambridge, acreditando sus reveladoras investigaciones.
Con la premisa del respeto a la vida y la admiración por los animales, y por todos los seres de la naturaleza, siguió trabajando toda su vida.
Así fue que en 1977, Jane estableció el Instituto Jane Goodall (IJG) para seguir apoyando las investigaciones y convertir la reserva de Gombe en Parque Nacional protegido, ya que la deforestación reinante en África, era, y es! una gran amenaza para los chimpancés y sus hábitats.
¡Bregó por los derechos de los animales, oponiéndose a los zoológicos, a los traslados indebidos para la comercialización de especies exóticas, a su utilización en pruebas de medicamentos y cosméticos, en el uso de pieles y cueros para indumentaria, en la crueldad infligida en los deportes (pesca, equitación, polo, cacerías, corridas de toros, etc.) y por supuesto, en la alimentación!
Propiciaba el veganismo explicando que los animales son mucho más conscientes e inteligentes de lo que nunca imaginamos y que a pesar de haber sido criados como esclavos, son seres individuales en derecho propio. Como tales, merecen nuestro respeto y ayuda. «¿Quién alegará por ellos si nosotros nos quedamos en silencio?». Jane afirmaba: «Miles de personas que dicen "amar" a los animales se sientan una o dos veces al día a disfrutar la carne de criaturas que han sido tratadas con muy poco respeto y gentileza solamente para crear más carne».
Con treinta oficinas alrededor del mundo, el IJG es altamente reconocido por sus programas de conservación y desarrollo en todo el mundo, con programas innovadores y centrados en la comunidad. Su rama para la juventud: Roots & Shoots (Raíces y Brotes), se inició en 1991 cuando un grupo de dieciséis adolescentes locales se reunieron con ella en su casa en Dar es-Salam, capital de Tanzania, ansiosos por discutir una variedad de problemas que les causaban gran preocupación. La organización ahora tiene más de diez mil grupos en más de sesenta países. El grupo ARBOL VLA forma parte de esta hermosa y comprometida comunidad.
Frente a un mundo herido por la crisis climática, la pérdida de biodiversidad y la apatía, su mensaje nunca fue de resignación. Su esperanza era tenaz y se basaba en una simple convicción: el cambio es posible cuando las personas actúan movidas por aquello en lo que creen. Nos enseñó que cada individuo tiene un papel que desempeñar y que nuestras pequeñas decisiones diarias, sumadas, tienen el poder de sanar el planeta.
El pasado 1° de Octubre, durante una gira de conferencias, a sus 91 años, nos dejó su legado “enarbolando” su mensaje de Paz y Esperanza.
Entonces, ¿alguna vez habías escuchado hablar de Jane Goodall?
En grupo ARBOL VLA, creemos que es hora de conocer y homenajear a líderes que nos nutran con sus ejemplos de vida, sus valores, pasiones y trabajo, en pro de una Tierra y una humanidad sana y en paz.
“Lo que haces marca la diferencia, y tienes
que decidir qué tipo de diferencia quieres marcar”. Jane Goodall
P.D: ¡No te pierdas sus charlas TED en Youtube, ni el abrazo que recibe de un chimpancé!
https://www.youtube.com/watch?v=FlUGj9zKxb8 https://www.youtube.com/watch?v=ss-utCZ5Ok8
María Viegas, para Arbol VLA.
Octubre 2025
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