MEDIOAMBIENTE
Celebración día de "la conservación del suelo"
El Día de la Conservación del Suelo se conmemora cada 7 de julio en Argentina, luego de que el presidente Arturo Illia lo decretó en 1963. Esta fecha coincide con el fallecimiento de Hugh Hammond Bennett, pionero en la conservación de suelos y director del Servicio de Conservación de Suelos en su país (EEUU) e impulsor de prácticas conservacionistas en Argentina y en el Chaco Americano.
El objetivo que perseguía Hammond y que es el principal propósito de este día, es el de concienciar a las personas de la importancia fundamental que tiene la tierra dentro del frágil equilibrio ambiental.
En un mundo donde se habla continuamente acerca del cambio climático, pocos piensan, cómo afecta la contaminación o la explotación excesiva de los suelos a la destrucción del ambiente, poniendo en riesgo la supervivencia de las especies.
Los diferentes usos que hace la sociedad como, por ejemplo, la agricultura – cultivos forestales - el uso residencial - sumado a los efectos del cambio climático han provocado al suelo un daño evidente.
Ante la degradación que avanza sin pausa, agravando la desertificación y la sequía, el único camino posible es encarar tareas que le devuelvan la salud al suelo. Sólo así se podrá restablecer el equilibrio original, o al menos mitigar el impacto, y tener una cobertura saludable y diversa que sea cultivable otra vez y que vuelva a colaborar en el ciclo del agua: capturar, almacenar, filtrar y generar nuevos reservorios.
Este trabajo urgente de recuperación tiene que hacerse desde diferentes ámbitos. Algunas de las formas de recuperar la riqueza del suelo que podemos hacer desde la ciudadanía son:
-
Revitalizar los suelos: Cuando el suelo está saludable se convierte en algo invaluable porque proporciona el carbono necesario y vital para cultivar 95% de nuestros alimentos. Es por esto que, si podemos apoyar con nuestras compras de agricultura orgánica, es la mejor manera de colaborar con la preservación de las tierras productivas y fértiles.
-
Proteger a los polinizadores: Los polinizadores, como las abejas y los murciélagos, desempeñan un rol decisivo en los cultivos alimentarios y son indicadores de la salud de nuestros entornos. Es crucial reducir la contaminación y conservar los hábitats para asegurar su supervivencia.
-
Algunas buenas prácticas sencillas pueden ser: Usar abono orgánico o humus de lombriz. Realizar siembra directa. Asociar cultivos para control de plagas. Rotación inteligente de familias de cultivos.
Y dentro de las medidas que podemos exigir a los gobiernos y empresas están:
-
Transformar a la agricultura en sostenible: Las inversiones en agricultura regenerativa tienen el potencial de incrementar la producción de alimentos y al mismo tiempo resguardar los ecosistemas, brindando una alternativa sostenible para la agricultura.
-
Revitalizar la naturaleza en las ciudades: La preservación de bosques urbanos, conservando la vegetación, los suelos y la protección de cuerpos de agua para recuperar parte de los sistemas naturales y elevar la calidad de vida. No eliminar o rellenar – tapar Mallines urbanos, eliminando sus funciones y atentando contra el equilibrio de los ecosistemas circundantes.
-
Destinar financiamiento para restauraciones: Fortalecer las inversiones para lograr los objetivos ambientales y sostener la salud ecológica.
“El cambio empieza en cada uno de nosotros: proteger el suelo es proteger la vida".
Búsqueda y recopilación de información por
Ines Dominguez, para ÁrbolVLA
GRUPO ÁRBOL VLA
Nos encontrás en:
Mail: langosturaesunabosque.2020@gmail.com
Instagram: arbolvla
Facebook: Arbol Vla