Atención plena: los beneficios de vivir el presente

Mirá esta nota, el texto, los colores de la página, la forma de las letras. Pensá cómo estás sentado en la silla, cómo se sienten tus pies en el suelo, qué sonidos hay alrededor tuyo. Poniéndote a pensar en todo esto, ya estás practicando la atención plena.Violeta Reynal, Licenciada en Psicología, nos cuenta más sobre esta práctica de origen milenario.
06/02/2015
Atención plena: los beneficios de vivir el presente
Atención plena: los beneficios de vivir el presente

¿Cuál es el origen y la historia de mindfulness o atención plena?

Es una práctica para lograr estar en el momento presente y sin juzgar. Viene de oriente, tiene más de 2500 años.

En los años setenta el médico Jon Kabat-Zinn empezó a preguntarse cómo podía adaptar estas prácticas para su trabajo en una clínica en Estados Unidos. Él trabajaba con pacientes que tenían dolores crónicos, artritis o reuma, también pacientes con altos niveles de estrés. Él veía qué difícil era para ellos manejar el dolor, y lo que hizo fue adaptar estas prácticas milenarias de una manera no religiosa, para todos, creando un programa de ocho semanas para la reducción del estrés. Esa fue su marca, él sistematizó una tradición muy profunda y la transformó en algo accesible a personas que nunca habían escuchado hablar de meditación, de yoga, de respiración. Logró ampliar el público de una forma simple y cotidiana.

Dio tan buenos resultados que desde la medicina empezó a ampliarse hacia la psicología, psiquiatría y hasta al deporte.

 

¿De qué se trata exactamente la atención plena?

Atención plena no es sólo una herramienta que vos usás y después seguís con tu vida. Con la práctica, se transforma en tu forma de vivir. Estás trabajando en observar tus emociones, tu cuerpo, tus pensamientos, tu relación con los demás, la relación con vos mismo. Toca todas las esferas del ser humano; es una forma de estar en el mundo.

Lo que hace es enseñarte a estar en el momento presente con el cuerpo y la mente juntos. Eso es realmente tener una experiencia presente.

Se trata de cambiar el paradigma cartesiano de “pienso, luego existo”, ese tener el pensamiento como lo central. El pensamiento es importante, pero también necesitamos la información que viene del cuerpo que es una fuente muy valiosa para saber si lo que estamos haciendo nos hace bien o no. Se la llama técnica mente-cuerpo, porque la experiencia es la unión de estas dos áreas.

Estar en el momento presente sin juzgar tiene que ver con vivir la experiencia del momento con todo lo que eso trae. Si en el momento estoy sintiendo una emoción negativa muy fuerte, la atención plena te ayuda a estar con esa emoción y lograr observarla, sin necesidad de rechazarla o tratar de controlarla. Se crea un espacio de contacto con la emoción que te lleva a aceptarla, que no quiere decir resignarse, si no entrar en la emoción, observarla, ver cómo es e intentar no modificarla. Si uno no la modifica, la deja ser, esa emoción cumple un ciclo. Surge, llega a su punto fuerte y en algún momento desciende y cambia.

Observando el cuerpo, empezás a entender cómo funciona, y este entender te da una visión mucho más clara de lo que te está pasando. Hay mucha menos ansiedad, mucha menos angustia, porque ya conocés cómo es el mecanismo.

Más allá de la reducción del estrés, ¿qué otros resultados se pueden lograr?

A nivel clínico, ayuda a personas que están pasando por cuadros de depresión, personas que tienen neurosis obsesiva o bipolaridad. También hay una rama de práctica para lo que es trastornos de la ansiedad o trastornos por estrés, personas con ataques de pánico, con miedo a volar. En lo relacionado a la alimentación también ayuda a personas a tener otra relación con la comida y con su propio cuerpo, a poder vislumbrar los pensamientos que llevan a alguien a comer de más o de menos y la propia imagen que tienen de ellos mismos.

Vi resultados increíbles con personas con ataques de pánico, que pueden identificar que eso es una emoción, que es algo que les está pasando, que pueden poner una distancia y observar. Si uno observa es porque hay espacio.

Cada persona hace el recorrido de una forma particular, algunos pacientes dejan de tomar medicación para tener otra relación con su cuerpo, es una experiencia mucho más directa con la emoción porque el cuerpo está despierto a la experiencia.

En el ámbito interpersonal, empezamos a darnos cuenta de todas las cosas que hacemos por hábito, las reacciones que tenemos en automático y empezamos a ver que de esa manera no se está llegando a ningún lado positivo. Después de esta observación primera, viene el momento de modificar esto. El darse cuenta es lo principal, después se puede elegir cambiar las relaciones, el trabajo, dónde vivir, todo. En resumen, se empieza a tomar control de la vida para tomar las mejores decisiones posibles. Eso se ve.

 

¿Se puede plantear en esta práctica para chicos, ya desde el ámbito escolar?

Daniel Goleman, un psicólogo que estudió la inteligencia emocional, explica que a nivel cerebral lo que entrenamos de chicos, como por ejemplo tocar un instrumento, es algo que persiste y pasa a ser parte de la personalidad del niño. Desde la escuela, ya es evidente que la capacidad de aprendizaje no depende sólo de la inteligencia, si no que está completamente ligada al área emocional y afectiva del chico. La parte racional está en constante comunicación con la parte emocional, ninguna parte de nuestro cuerpo trabaja sola, es un sistema.

Con atención plena en el ámbito escolar se le dan a cada chico herramientas personales, cada chico las toma, persisten en el tiempo, y en un futuro pueden tomar buenas decisiones. Se transforman también en programas preventivos, de de conducta, de adicciones, y hasta ayudan al chico a elegir más adelante la pareja que realmente quiere elegir o a estudiar lo que quiere estudiar, por ejemplo. Es estar conectados con lo que quieren o no, con lo que les hace bien o no.

En clase, se alienta a los chicos a que en la casa se tomen 5 minutos por día para usar la respiración como contacto con lo que les pasa; es importante que esto no se corte en la escuela, si no que el niño lo siga practicando afuera, esto ayuda a equilibrar la vida familiar.

En la vida afectiva funciona muchísimo, los chicos pueden tener reacciones más positivas, hacer amigos, elevar los niveles de memoria, de interés por las materias, la creatividad; la experiencia escolar se transforma en algo muy diferente, es una forma de contención hacia el niño y hacia el maestro.

Se empieza a potenciar lo que cada niño trae, si uno es creativo empieza a mostrarlo, los chicos empiezan a sacar lo que realmente son. Se hacen ejercicios muy simples, sólo se necesita tener paciencia, perseverar y acompañar.

¿Qué pensás que pasaría si todos lográramos la atención plena?

Al estar presentes nos empezaríamos a conectar con los demás de otra manera, a vivir de una forma mucho más plena. Integraríamos lo que nos está pasando, lo que estamos pensando, nuestro cuerpo.

Empezaríamos a conectarnos con el otro con empatía, a darnos cuenta que siendo generosos, pacientes, amables, es mejor no sólo para nosotros, si no para los demás. Sería un ida y vuelta constante.

Habría una sensación de que todos estamos mucho más unidos al otro de lo que pensamos; hay lugar para todos, podemos estar unidos en una comunidad con nuestro propio lugar. Existe la abundancia, no necesitamos separarnos ni competir todo el tiempo por lo que queremos. Es al revés de lo que parece, acercándonos a la otra persona es mucho más fácil llegar al objetivo que uno quiere, porque es un objetivo común, no un camino individual.

Esta apertura al otro, genera una sensación de comunidad, de no estar solos. Esta sensación de abrirnos a los demás resolvería muchísimos problemas.

 

ALGUNOS EJERCICIOS PARA PRACTICAR LA ATENCIÓN PLENA:

La práctica informal de la atención plena nos invita a usar las cosas de la vida cotidiana para estar presentes. Por ejemplo:

-Lo más simple, levantarse a la mañana y lavarse los dientes.

La idea es ver si podemos lavarnos los dientes con conciencia. Realmente estar ahí y no estar pensando en que tenés que ir a trabajar, que llegás tarde, que tu hijo llora. Realmente estar donde está el cuerpo. Tener la mano en el cepillo de dientes, sentir el ruido del agua, la temperatura del agua en la boca, la espuma del dentífrico. Una experiencia tan simple como esta tiene muchísimos elementos que te ayudan a estar presente.

-Bañarse con atención.

Se puede sentir cómo el agua cae por el cuerpo, hacer lo que se llama un “escaneo corporal” tomando contacto con el cuerpo, desde los pies, hasta la cabeza. Parece obvio, pero en general nuestro cuerpo parece estar en otro lado diferente al que está la mente.

-Estar presentes cuando estamos hablando.

Escucharnos la voz, pensar en lo que estamos diciendo, sentir la mandíbula y la lengua mientras hablamos. Estar presentes en una conversación ayuda mucho y puede resolver problemas.

 

La práctica formal, nos invita por ejemplo, a:

-Estar sentados cinco minutos al día, preferentemente a la mañana, sintiendo la respiración. Cuando la mente se distrae hacia otra cosa, hay que volverla a traer al presente con la respiración. La mente siempre va a distraerse, pero el ejercicio es este “volver” al presente.

Aprendiendo a prestar atención a lo que nos pasa, podemos adquirir ese hábito y usarlo cuando las emociones son muy fuertes.

Para enterarte más sobre la atención plena, buscá en Facebook: Círculo Mindfulness VLA o escribile a [email protected]