El radal, una especie nativa con múltiples beneficios para la salud

El grupo Árbol detalla las características de esta especie. Escribe Juan Aubert. Escuchá su columna a las 12 por FM Andina.
El radal, una especie nativa con múltiples beneficios para la salud
06/09/2021

Para lograr algo que no tenemos, primero necesitamos cambiar y aceptar ese cambio radicalmente, si es que hay algo que se sale de nuestro control. Es necesario parar y repensar, abstraernos de la problemática, respirar profundo y dejarse llevar. Saber que, para saber, a veces tenemos que desaprender, volver a aprender, ser más flexibles y fundamentalmente adaptarnos a los cambios profundos, como el que nos impone este siglo.

Una de las formas que podríamos adoptar sería repensar nuestro alrededor, la familia, las formas de actuar en sociedad, el rol de ciudadanía. Es decir, todas las variables que se puedan dar, bajo nuestro control, de manera sencilla, simple y sin vueltas.

Si tomamos la naturaleza, que ha sido y se encuentra tan devastada ¿Y si comenzamos desde casa? Les propongo investigar sobre las plantas: árboles, arbustos y gramíneas nativas que desarrollan en la ciudad, una tarea genial para la biodiversidad, que involucra a la salud del ser humano y todo aquel ser que tenga vida, contribuyendo para que los microsistemas proporcionen innumerables beneficios para el planeta. Por otra parte, es bueno recordar que: de la salud planetaria dependerá nuestro propio proceder y ese proceder será el que nos proporcione salud y bienestar a futuro.

No sólo investigar, sino cómo puedo adaptar esas nativas a mi hábitat natural, en mi parque, en el terreno, en mi jardín, en la vereda, de acuerdo a como se adapte cada una y los beneficios que proporcionen para los ecosistemas y también para el individuo.

Aquí les entrego una descripción de uno de mis árboles favoritos: El Radal, una especie nativa que puede convivir perfectamente con lo urbano, si tomamos los recaudos necesarios, como suelo, espacio, y tenemos en cuenta los años que llega a vivir. También llamado Nogal Silvestre, o por los artesanos, “el árbol de los siete colores”, por la diversidad de tonos que ofrece su madera. El nombre científico, “Lomatia Hirsuta” de la familia las Proteaceae.

La altura aproximada es de unos 15 metros, sus troncos arqueados, raramente rectos de hasta 80 cm de diámetro. La corteza es de color gris claro con manchas oscuras. Otra característica importante es su follaje perenne y sus grandes hojas de hasta 12 cm de largo por 7 de ancho.

Es la Especie con mayor tamaño de hoja del bosque andino-patagónico. Se encuentra desde Neuquén hasta Chubut, también en Chile, Ecuador y Perú. En la imagen podemos observar las características.

No es habitual encontrar bosques exclusivos de Radales, Y generalmente siempre se desarrollan junto a otras especies, cómo el Ciprés, Coihue, Maitén, Laura.

 

Sus usos

Su madera es de buena calidad y posee hermosos veteados que van del castaño rosado a pardo oscuro, con tintes violáceos, con un interesante brillo que la hace aún más atractiva. Su corteza tiene uso medicinal popular como purgante y también se la utiliza para teñir, lanas u otros objetos con tonos marrones oscuros y variantes.

Tengo un árbol de radal en mi casa que además de sombra, la infusión de sus hojas, se utiliza en la medicina yuyera para el tratamiento de enfermedades del aparato respiratorio de carácter obstructivo: tos, asma bronquial, bronquitis.

 ¿Me permiten que les cuente una historia?

Los árboles nos proporcionan monoterpenos y Diterpenos (aceites esenciales, fitol, entre otras sustancias) y otros beneficios para la salud humana. Este verano, mientras desarrollaba mi actividad en el bosque, nos dispusimos a encontrar un lugar para reflexionar, el mío fue un Radal.

Sentado y apoyado en su tronco, pude percibir –dado que su corteza es fina- ese frescor en mi espalda. Por momentos me dejé llevar a la profundidad de sus raíces y elevarme por sus ramas, una sensación placentera realmente; el movimiento de sus hojas junto al viento, como si se fueran comunicando unas con otras en sus desplazamientos.

Para los que amamos la naturaleza, son sensaciones únicas y espirituales que te producen además ese estado reflexivo como descubrir que, para abrigarnos a la sombra, debe existir la luz, que son seres, en definitiva, con características diferentes a las del humano y ahí otra reflexión: ¿no será, que los seres humanos tenemos que re humanizarnos?

 

Escribió Juan Aubert para Árbol VLA

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