Alquileres permanentes: abusos, aumentos desmedidos, falta de oferta, temores y la búsqueda desesperada contada por los propios inquilinos.

01/06/2022
Alquileres permanentes: abusos, aumentos desmedidos, falta de oferta, temores y la búsqueda desesperada contada por los propios inquilinos.
Alquileres permanentes: abusos, aumentos desmedidos, falta de oferta, temores y la búsqueda desesperada contada por los propios inquilinos.

Por Catalina Nardi

La problemática habitacional es de público conocimiento: la falta de alquileres permanentes se agravó en los últimos años y es realmente un desafío encontrar un lugar para vivir en Villa la Angostura. Pero, concretamente ¿sabemos por lo que pasan las personas y las familias que no tienen una vivienda fija donde vivir?

esta oportunidad, mi propuesta es mostrar algunas de las tantas experiencias que los inquilinos viven, para poder visibilizar esta problemática y la falta de acción que existe sobre ella.

Madres con hijos, aumentos y falta de privacidad

“En casa somos 3, un adulto y dos niños de 3 y 5 años. Hace meses que buscamos alquiler, mas precisamente desde abril del año pasado. Ya te darás cuenta de cual es el principal inconveniente… mis hijos!”, indicó J.A. de 33 años.

Además, la mujer evidenció otra las problemáticas actuales que sufren quienes alquilan: la informalidad y los aumentos: “Nos piden la casa y como no tengo ningún contrato, cada mes que pasa me aumentan entre $5mil y $10 mil. Ahora estoy pagando casi $50mil por un monoambiente”.

Por su fuera poco, J.A. y sus hijos tampoco tienen privacidad: “hubo ocasiones en las que entraron a mi casa mientras yo estaba durmiendo. Es terrible pero es la realidad que vivimos muchos y, a cualquiera que le cuentes te dice que los denuncies, pero eso se vuelve peor porque acá el propietario tiene más poder... Hago la denuncia, me echan a la calle, entran sacan mis cosas y listo”.

Por último, la mujer apuntó a la necesidad de regular las pautas de inquilinato: Creo que además de la ley de alquileres, tiene que haber un ente que regule esas cosas, porque no te pueden estar amenazado porque sí.”

Tener trabajo y tener que irse

Estuve viviendo hace un par de años atrás, tenía trabajo fijo pero se me complicaba siempre encontrar alquiler permanente. Yo ya me había adaptado completamente pero tuve que volver a mi provincia natal, con mucha tristeza por dejar tan maravilloso lugar y gente amiga. Quiero volver, pero veo que la situación está peor” señaló A. S. de 38 años, quien como tantos en Angostura, decidió emigrar por las constantes complicaciones que representa conseguir un lugar para vivir permanente.

“Recuerdo que el ultimo alquiler fue compartido, primero con una chica que viajaba a Bari a estudiar, después con un médico que estaba haciendo las practicas en el hospital y al final con una fotógrafa de BsAs. Después no pude conseguir con quien compartir el alquiler y como era mucho para mi sola tuve que dejarlo.  El dueño se lamentó de que me fuera porque el lugar estaba bien cuidado y siempre cumplí con el pago. Pero cuando apenas llegué a Villa viví en lugares horribles, eran de cartón, que no tenían ventanas ni baño y encima pedían una fortuna por eso. Pero bueno, sabía que no sería fácil ubicarse.”

La búsqueda interminable

Mi hermano es bombero voluntario, tiene trabajo fijo y este mes debe entregar la casa que alquila porque vence el contrato, pero no consigue nada. Yo busco hace meses con mis amigas y tampoco conseguimos. Mi hermano lleva casi 19 años viviendo acá, yo 14 y una de mis amigas 12 años… nos resulta muy difícil y más porque yo tengo mascotas”, detalló S.E, 34 años.

La joven aseguró que está “desespera no poder encontrar algo para mi hermano”. “Cumple un servicio a la comunidad y que es una persona muy responsable”, agregó.

 Actualmente, S.E. comparte alquiler con una amiga, quien “se quedó en la calle”. “A mí por suerte ahora no me apuran para dejar el alquiler, pero la verdad es que sufrí mucho malos tratos por parte del dueño en su momento y tengo que buscar otro lugar”, dijo sabiendo de antemano lo complicado que resulta hallar algo.

“Fui censista y vi realmente miseria, es terrible la cantidad de casas en alquiler que están en condiciones precarias. Nadie controla nada, culminó.  

Los ajustes, por un lado, los sueldos por el otro

“Yo estaba pagando relativamente poco para la que es la casa pero de repente, al año pase de pagar $31 mil a $48.300. Entiendo que me lo deben haber dicho en el contrato pero la sacudida me mató. No puedo quejarme porque sé que la casa está en condiciones y con los servicios que corresponde, pero mi sueldo no equipara el monto del alquiler”, señaló P. de 46 años.

“Por otro lado, yo me hago cargo totalmente de los arreglos y mantenimiento de la casa, hago todo lo que puedo para que el propietario vea que soy una buena inquilina, el alquiler es lo primero que pago siempre, es una prioridad. Intento cuidar la casa lo mas que puedo para evitar tener que buscar otra, sabiendo que con mis hijas y los perros se complica todavía más”, contó y evidenció el temor que le implica saber que un día –como a tantos inquilinos- le pueden dejar de alquilar: “La verdad es que estoy siempre atada al miedo de que “se le chifle el moño” y quiera dejar de alquilarme la casa.”

Ir y venir

Hace 5 años que voy a trabajar a Villa en las temporadas de verano, nunca me fui a vivir porque no conseguía casa, me quedaba en lo de mi familia o alquilaba alguna habitación. Ya en pandemia me vine en noviembre y tras varias mudanzas conseguí el lugar en el que estoy ahora, donde ya mudé todas mis cosas desde Buenos Aires”, relató F. 30 años.  

La joven este año retornó a su ciudad natal para terminar su carrera universitaria. Para no perder el alquiler, decidió buscar a alguien que conociera para que se quede en el lugar donde alquila. “Por suerte el dueño, mientras le paguen, no tiene problema. Lo único que quizás es complicado es que la persona que está ahora sabe que se tiene que ir cuando yo vuelva”, indicó F. y agregó: “Mi idea es volver a fin de año y trato de esta manera cuidar el alquiler porque no se consigue nada. Igualmente sigo buscando algún alquiler que se ajuste mejor a mi presupuesto”.

 La joven paga actualmente $ 55.000 por el departamento, más 3.000 de expensas y según aseguró: “agarré igual porque sé que no hay otra cosa”.

Los temores y la Asociación de Inquilinos

Los testimonios ilustran solo algunas de las tantas experiencias que transitan quienes necesitan alquilar permanente en la localidad. En todos los casos se evidencia el temor a perder el alquiler, la desesperación por encontrar donde vivir, la indignación -en muchos casos- por la precariedad de las casas, los valores de los alquileres y los requisitos que ponen los propietarios.

Es en este contexto donde surgió, a mediados de 2021 la Agrupación de Inquilinos de Villa la Angostura que empezó a tomar acción para encontrar alguna respuesta a esta situación de emergencia.

Es así que en noviembre del mismo año presentaron una carta con mas de 400 firmas al Consejo Deliberante donde proponen “la creación de una oficina fiscalizadora para regular, denunciar alquileres informales, viviendas precarias que no cumplan con los mínimos servicios básicos, violencia y/o abusos indebidos por parte de las y los propietarios”.

Finalmente, la carta cierra con un saludo cordial y a la espera de una pronta respuesta que, claramente nunca llegó.

Cabe señalar que representantes de la agrupación se reunieron en más de una oportunidad con el intendente, el viceintendente y el secretario de gobierno con la intención de orientarlos para que puedan generar una solución. Sin embargo, señalaron que  hasta el día de hoy no se ha tomado ninguna medida que busque asegurar los derechos y necesidades de los inquilinos. De hecho, la única respuesta que recibió la agrupación hasta el momento fue: “todavía no hemos tenido tiempo de hablar del tema”.

Desde la organización aseguran que se seguirán reuniendo tanto con Gervasio Muñoz, referente de la Federación de Inquilinos, como con los dirigentes de la localidad para lograr una efectiva toma de acción ante la situación de emergencia que se vive actualmente.