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JUGUETE RABIOSO

Hoy compartimos: “Larga vida a la Milanesa”, de Emilia López Abramovich

En la entrega número 13 de la sección que cura Diego Reis, un cuento de la escritoria y psicóloga salteña.
04/02/2023
Hoy compartimos: “Larga vida a la Milanesa”, de Emilia López Abramovich

LARGA VIDA A LA MILANESA / Por Emilia López Abramovich *

 

Habitación muy pequeña, con una mesa de pino y dos banquitos de plástico de color y diseño diferente. Arriba de la mesa, una olla pequeña de aluminio, dos platos de plástico duro, dos cucharas de metal, una jarra plástica y dos vasos de vidrio.  El Pibe, un muchacho de 23 años aproximadamente y La Chini, una muchacha de 20 años aprox. Sentados.

 

LA CHINI: ―Hay arroz.

EL PIBE: ―¿Otra vez?

LA CHINI: ―Ayer comimos sopa de arroz.

EL PIBE: ―Por eso, ¿otra vez arroz?

LA CHINI: ―¿Acaso vos tenés para ir a la carnicería?

EL PIBE: ―No.

LA CHINI: ―¿Entonces?

EL PIBE: ―Bueno, algo se nos podría ocurrir.

LA CHINI: ―Ahá. Explicame. 

EL PIBE: ―Desprendete del arroz.

LA CHINI: ―¿Qué decís?

EL PIBE: ―Que estás… ¿cómo decirlo?

LA CHINI: ―A ver qué rollo estás por hacerte.

EL PIBE: ―Estás… como apegada al arroz.

LA CHINI: ―Te está haciendo mal estudiar de noche. Parecés fumado.

EL PIBE: ―Por fin que quiero progresar. Y me tirás para abajo.

LA CHINI: ―Te están metiendo ideas raras. No sé yo…

EL PIBE: ―Comer arroz todos los días es lo que me hace pensar raro.

(La Chini se sirve arroz en su plato)

LA CHINI: ―¿Te sirvo o no? Decime de una buena vez…

EL PIBE: ―¿Hay queso?

 LA CHINI (comienza a comer y responde cortante): ―No.

EL PIBE: ―¿Aceite?

LA CHINI: ―Ya tiene.

EL PIBE: ―Por ahí un sobrecito con gusto le vendría bien. ¿Cómo se llama? No me sale…. Un…. Un… (Se acuerda de la palabra de repente) ¡Un saborizante! Eso le quedaría bien. Mejor digamos.  

LA CHINI: ―Ya le puse un cuarto de caldo en cubito. No te hagás el fifí. ¿Desde cuándo tenés tantas pretensiones? 

EL PIBE: ―Un saborizante especial. ¿Viene saborizante de milanesa?

 

 

LA CHINI: ―Dejá esa idea fifí para otro día que enseguida te vas a quejar de que el arroz está frío. Ya se acabó la garrafa.

EL PIBE: ―¡Cómo me cortás la inspiración!

LA CHINI (haciendo una larga inspiración por la nariz y poniendo los dedos índice y gordo de cada mano juntos en postura de meditación): ―Bueno. Nos relajemos. A tu pedido, se me acaba de ocurrir una maravillosa técnica de desprendimiento y desapego del arroz. Capaz que funciona. Prestá atención. Cerrá los ojos bien fuerte. (La Chini cierra sus ojos a modo de ejemplo) Imaginate el sabor de la milanesa (hace caras de estar saboreando una comida rica)  y vas comiendo lo que tenés servido en el plato (Se lleva una cuchara llena de arroz a la boca, mientras la saborea).

EL PIBE:  ―Así me gusta más. (Le da un beso en la mejilla a La Chini). Ya vas entendiendo.

LA CHINI: ―Sí, ya la próxima te hago milanesa de arroz.

EL PIBE: ―¡Pucha que sos!

LA CHINI: ―Por algo me dicen La Chini, ¿No? (se ríe)

EL PIBE:  ―Ta difícil desprenderse del arroz. Tamos jodidos.

LA CHINI: ―Es que vos hablás en difícil.

EL PIBE: ―Te traduzco. Aflojale al arroz. Si la milanesa puede ser hasta de zapato. Lo que sea menos arroz (haciendo gesto de ruego).

LA CHINI: ―Mañana te encargás vos de las compras y de la cocina.

EL PIBE: ―Estás negada a la milanesa.

LA CHINI: ―Puede ser.

EL PIBE: ―Brindemos, pue.

LA CHINI (de mala gana): ―Como quieras.

(El Pibe sirve agua de la jarra en ambos vasos y levanta el suyo, se pone de pie y choca su vaso con el de La Chini).

EL PIBE (con gran entusiasmo y voz fuerte): ―¡Larga vida a la milanesa! Dale, repetí conmigo.

LA CHINI (cansada y de mala gana, con voz muy baja): ¡Larga vida a la milanesa!

EL PIBE: ―¿Te das cuenta? Se empieza con los buenos deseos, y después sigue la cosa.

LA CHINI: ―Vas a estar muerto de hambre.

EL PIBE: ―Y dale con el hambre. Y dale con el arroz.

LA CHINI: ―Es que no se tira la comida. Y recalentado queda feo.

EL PIBE: ―Bueno, si no queda de otra, como. (Come un par de cucharadas de arroz) Pausa. Pero prométeme que vas a intentar aflojarle al arroz. No todo es tan en serio. Dejame que sueñe con la milanesa. No pido demasiado. Dejame que la desee al menos. Nada más. Ni siquiera de carne te digo. Milanesa de polenta puede ser. Pero le demos una oportunidad por favor. (Alza la copa nuevamente) Sin deseos nos vamos a morir. ¡Larga vida a la milanesa!  

 

*Mi nombre es EMILIA LÓPEZ ABRAMOVICH, vivo en Salta, tengo 41 años, soy Lic. en Psicología, lectora y escribiente perseverante y entusiasta, amante del teatro y la dramaturgia. Escritora de la obra de teatro "Noquiao" que se representó en Salta en 2011. Co-autora del libro "Experiencia Aisla2", que reúne experiencias testimoniales de usuarios de salud mental durante la pandemia.

 

 

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