VILLA OLÍMPICA

Tras el circo, otra vez daños en el playón: El Cruce dejó decenas de perforaciones

Carpas instaladas con tornillos y perforaciones visibles reavivaron el debate sobre la protección del predio. Vecinos y referentes deportivos advierten que cada intervención indebida acerca un deterioro mayor que afectará a toda la comunidad.
12/12/2025

Por Chachi Pereyra

El playón deportivo Pablo Luarte volvió a quedar en el centro de la polémica luego de que, durante casi diez días, se utilizara como base de operaciones para El Cruce.

Una vez más, el espacio público —destinado al deporte y la recreación— terminó marcado por daños visibles que encendieron las alarmas de vecinos, clubes y referentes de la vida deportiva local.

Quienes circularon por el sector durante el desarrollo de la competencia se encontraron con carpas instaladas directamente sobre el piso del playón, sujetas con tornillos y amuradas a la superficie. Tras el retiro de las estructuras quedaron decenas de perforaciones que, según denuncian los usuarios cotidianos del predio, afectan la calidad y seguridad del espacio.

La postal generó una inmediata comparación con el episodio ocurrido meses atrás, cuando la fallida instalación de un circo también había dejado daños sobre el mismo suelo al incrustar fierros para sostener su estructura. Aquella situación derivó en fuertes críticas por el uso del playón para fines no deportivos y en pedidos de mayor control del municipio.

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Desde Villa Olímpica se consultó al Secretario de Deportes y Turismo, con el objetivo de conocer si estaba al tanto de lo ocurrido y qué tipo de autorización se había otorgado para permitir la instalación de estas estructuras. La respuesta inicial fue que debía “averiguar”. Sin embargo, pese a los reiterados intentos de obtener una precisión oficial, nunca llegó una explicación concreta. El silencio, lejos de aclarar, incrementó el malestar.

El reclamo de fondo vuelve a ser el mismo: el playón Pablo Luarte no es un terreno disponible para improvisar soluciones ante cada evento que llega a la localidad. Se trata de un espacio de uso recreativo y deportivo, fundamental para el funcionamiento de clubes, escuelas, programas municipales y actividades vecinales que sostienen la vida cotidiana de la comunidad angosturense.

Los agujeros que hoy quedaron expuestos no solo representan un daño material evidente; también son una advertencia. La acumulación de intervenciones de este tipo puede derivar en un deterioro mayor del piso con el paso del tiempo, comprometiendo la seguridad de quienes lo utilizan a diario.

La preocupación no apunta a impedir la realización de eventos de relevancia turística, sino a establecer criterios claros que no pongan en riesgo la infraestructura pública. La comunidad insiste en un mensaje que ya se repite demasiado seguido: la promoción turística no debe hacerse a costa de los espacios donde se forman los atletas, entrenan los clubes y se reúnen las familias de la localidad.