ADIESTRAMIENTO CANINO EN CASA

¿Se enamoran los perros? Claves para entender su conducta

La Adiestradora Canina Adriana Martinelli explica cómo los perros construyen vínculos afectivos y por qué no se enamoran como los humanos.
21/03/2026

¿Se enamoran o generan vínculos?

La idea de que los perros se enamoran suele aparecer con frecuencia entre quienes conviven con ellos. Miradas, juegos compartidos o la forma en que buscan a ciertos compañeros pueden dar esa impresión. Sin embargo, la adiestradora canina Adriana Martinelli propone mirar el comportamiento desde otro lugar: los perros no se enamoran como los humanos, pero sí construyen vínculos.

Según explica, en el mundo animal existen lo que se conocen como lazos afiliativos, relaciones que se forman a partir de la afinidad, la convivencia y la experiencia compartida. Estos vínculos pueden ser muy fuertes, pero no responden a la lógica emocional humana.

Relaciones distintas según cada vínculo

Al observar a un perro interactuar con otros, se hace evidente que no todos los lazos son iguales. Hay compañeros de juego, otros con los que se sienten más seguros y también aquellos con los que simplemente no logran llevarse bien.

Algunos perros eligen a determinados pares para jugar con más intensidad, mientras que con otros prefieren vínculos más tranquilos, como descansar juntos. Incluso es habitual ver conductas de cuidado, como lamerse o acicalarse, que funcionan como formas de dar seguridad.

Esta diversidad demuestra que los perros no establecen relaciones generalizadas, sino que construyen vínculos específicos según cada individuo.

El vínculo con las personas también cambia

Algo similar ocurre en el vínculo con los humanos. Dentro de una misma familia, un perro puede relacionarse de manera distinta con cada integrante. Puede buscar a una persona para jugar, a otra para recibir afecto y a otra para sentirse protegido.

Esto no implica mayor o menor cariño, sino diferentes formas de relacionarse en función de la experiencia compartida. Cada vínculo cumple un rol distinto en la vida del animal.

Cuando hay conflicto, muchas veces interviene el humano

En los casos en los que dos perros parecen no tolerarse, la especialista advierte que muchas veces hay una intervención humana que influye en ese comportamiento. Presentaciones inadecuadas, tensiones en la correa o el nerviosismo de los dueños pueden generar situaciones que deriven en conflictos.

En condiciones naturales, explica, los perros tienden a evitar el enfrentamiento. Si no se sienten cómodos con otro, lo más habitual es que se alejen. Cuando esto no ocurre, suele haber factores externos que alteran esa dinámica.

El duelo también forma parte de sus vínculos

Uno de los aspectos más significativos de estos lazos aparece cuando un perro pierde a un compañero. En esos casos, pueden atravesar un proceso de duelo que se manifiesta con tristeza, apatía o cambios en el comportamiento.

Martinelli señala que es fundamental permitirles comprender la pérdida. Cuando no tienen contacto con el cuerpo del animal fallecido, pueden interpretar la ausencia como un abandono, lo que prolonga el malestar. En cambio, si pueden olerlo y reconocer el cambio, el proceso suele ser más natural.

Entenderlos sin humanizarlos

Para la especialista, uno de los mayores desafíos es evitar la tendencia a humanizar a los animales. Si bien los perros generan vínculos profundos y muestran afecto, interpretar sus conductas desde parámetros humanos puede llevar a confusiones.

Comprender cómo funcionan realmente sus relaciones permite mejorar su bienestar y acompañarlos de manera más adecuada. No se trata de negar el afecto, sino de entenderlo en sus propios términos.