MEMORIA

A 11 años de la erupción del volcán Calbuco: sus huellas y la pregunta que sigue vigente: ¿puede volver a erupcionar?

Columnas de ceniza de 15 km, evacuaciones en Chile y un fenómeno inesperado. Dónde está ubicado y su distancia con Villa la Angostura.
24/04/2026

El pasado miércoles se cumplieron 11 años de la erupción del volcán Calbuco, uno de los más peligrosos de Chile, que en 2015 rompió 43 años de inactividad con un evento tan repentino como impactante. La emergencia dejó más de cuatro mil personas evacuadas, cientos de viviendas dañadas y una nube de cenizas que cruzó la cordillera y alcanzó localidades argentinas.

A más de una década, en sectores como Ensenada todavía pueden observarse rastros de ese episodio. Pero más allá de las huellas visibles, persiste una pregunta de fondo: ¿qué tan preparada está hoy la región para enfrentar un fenómeno similar?

Dos días que cambiaron el paisaje

La tarde del 22 de abril de 2015, cerca de las 18 horas, el volcán entró en erupción con un primer pulso que generó una columna de cenizas visible a gran distancia y obligó evacuaciones en un radio de 20 kilómetros. Sin embargo, lo más intenso estaba por venir.

Durante la madrugada del día siguiente se produjo el segundo pulso eruptivo, mucho más violento. La columna alcanzó cerca de 15 kilómetros de altura y estuvo acompañada por material incandescente, descargas eléctricas y flujos piroclásticos. La caída de ceniza se volvió más densa, cubriendo amplias zonas alrededor del lago Llanquihue e incluso llegando a territorio argentino.

Un fenómeno explosivo y difícil de prever

Especialistas explicaron que se trató de una erupción de tipo subpliniana, es decir, un evento altamente explosivo en el que el magma, cargado de gases, se fragmenta de manera violenta y es expulsado a gran altura.

A diferencia de otros volcanes con actividad más previsible, el Calbuco sorprendió por la falta de señales claras previas. Según la vulcanóloga Moyra Gardeweg, este tipo de eventos forma parte de un pequeño porcentaje de erupciones que no presentan advertencias evidentes, lo que explica la rapidez con la que se desarrolló la emergencia.

El impacto de la ceniza y los riesgos asociados

Uno de los efectos más persistentes fue la caída de ceniza volcánica, compuesta principalmente por sílice. Este material, fino pero abrasivo, no solo afectó viviendas y servicios, sino también la salud de las personas, provocando irritación en ojos y vías respiratorias.

Además, la ceniza tiene la capacidad de viajar cientos de kilómetros impulsada por el viento, lo que amplió el alcance del fenómeno. También representó un riesgo para la aviación, ya que puede dañar seriamente las turbinas de los aviones.

A esto se sumaron otros procesos peligrosos, como los flujos piroclásticos y los lahares, aluviones volcánicos generados por el derretimiento de nieve y hielo, que descendieron por las laderas del volcán.

El volcán se encuentra a 103km de distancia en línea recta de Villa La Angostura. 

Un volcán activo con antecedentes

El Calbuco es un estratovolcán activo ubicado a unos 30 kilómetros de Puerto Montt y, con la erupción de 2015, suma 12 eventos históricos registrados. Varias de esas erupciones han tenido niveles de explosividad similares, lo que lo posiciona entre los volcanes más riesgosos del sur de Chile.

Su historial muestra que los principales peligros no solo están en la explosión inicial, sino también en fenómenos asociados como la caída de ceniza a larga distancia y los lahares, considerados uno de los mayores riesgos para las zonas cercanas.

¿Puede volver a ocurrir una erupción?

La pregunta sigue vigente más de una década después. Y la respuesta de los especialistas es clara: sí, el volcán Calbuco puede volver a erupcionar.

Sin embargo, predecir cuándo ocurrirá es mucho más complejo. Los expertos coinciden en que los volcanes son sistemas dinámicos y difíciles de anticipar. Aunque el monitoreo ha mejorado en los últimos años, no siempre es posible detectar señales previas claras, como ocurrió en 2015.

En ese sentido, los investigadores sostienen que más allá de intentar anticipar el momento exacto, el foco debe estar en la preparación, la planificación y la capacidad de respuesta ante este tipo de eventos naturales.

Porque si algo dejó en evidencia la erupción del Calbuco, es que la naturaleza puede cambiarlo todo en cuestión de horas.