CIUDADANOS EN LA JUSTICIA

¿Cómo decide un jurado popular? El Juez Balderrama despeja dudas sobre el sistema en Neuquén

Desde la selección por padrón hasta la deliberación secreta. Una guía completa para entender por qué la decisión de los vecinos es considerada soberana y casi inapelable.
08/05/2026

El sistema de juicio por jurados representa uno de los cambios más profundos en la historia judicial de la provincia de Neuquén.

Desde su implementación en 2014, ha buscado cerrar la brecha entre la sociedad y un Poder Judicial a menudo percibido como distante.

En su columna de FM Andina, el Juez Juan Pablo Balderrama —quien ha participado del sistema tanto en el rol de fiscal como de juez técnico— analizó la complejidad y los beneficios de esta modalidad.

Un sistema para delitos graves

No todos los conflictos llegan a esta instancia. El magistrado aclaró que el juicio por jurados está reservado para el fuero penal y específicamente para casos donde la fiscalía estima una pena superior a los 15 años. "Es un catálogo limitado de casos que se definen con la intervención popular", explicó, subrayando que en estos procesos el juez técnico deja de ser quien decide la culpabilidad para convertirse en un director del debate.

El camino del ciudadano: Del padrón al estrado

Una de las mayores dudas de la comunidad es cómo se llega a ser jurado. El proceso comienza mucho antes de que se cometa un delito:

Sorteo Anual: Se seleccionan aproximadamente 200 personas del padrón electoral de la circunscripción (que abarca desde Villa La Angostura hasta Piedra del Águila).

El contacto inicial: Estos ciudadanos son contactados para actualizar datos y recibir una explicación básica de su potencial carga pública.

La preselección (Voir Dire): Cuando surge un caso concreto, se convoca a 50 de esos ciudadanos para una audiencia especial. "Ahí los litigantes y el juez determinan quiénes tienen capacidad de ser imparciales", señaló Balderrama. Se excluye a abogados, fuerzas de seguridad y funcionarios políticos para garantizar un juicio de pares genuino.

La paridad: El jurado final siempre cuenta con 12 titulares y 4 suplentes, garantizando la paridad de género (6 hombres y 6 mujeres entre los titulares).

¿Cómo se garantiza la imparcialidad en pueblos chicos?

En localidades como Villa La Angostura, donde "todos se conocen", la selección se vuelve más compleja. El Juez reconoció que en el interior de la provincia este es un desafío constante. Sin embargo, aclaró que durante la selección se evalúan miedos y vínculos: "Si el miedo es objetivo, por vivir cerca o conocer a la familia, se debe excluir a la persona". No obstante, enfatizó que ser jurado es una carga pública no opcional, similar a la de un presidente de mesa en elecciones.

El proceso de deliberación: La verdadera garantía

Una crítica común es si personas sin formación jurídica pueden juzgar con rigor. Para Balderrama, la clave está en la deliberación. "La deliberación es una discusión de iguales. Si alguien quiere decidir por emoción, el otro le dirá: 'No, primero tenemos que valorar la prueba'. Ese ida y vuelta es la mayor garantía de que la decisión está bien trabajada".

En el sistema neuquino, a diferencia de otros que exigen unanimidad, se requieren 8 votos de 12 para condenar. "A mayor deliberación, mejor calidad de decisión", opinó el juez, aunque admitió que, en lo personal, preferiría la unanimidad para casos de prisión perpetua.

Un veredicto "soberano"

Uno de los datos más llamativos aportados por el magistrado es la dificultad de apelar un veredicto popular. Mientras que las decisiones de un juez técnico deben ser escritas y fundadas (y por ende, son más fáciles de criticar legalmente), el jurado decide por íntima convicción.

"La decisión del jurado es prácticamente soberana; es la decisión del pueblo para decidir un conflicto. Las posibilidades de revisión son muy limitadas", explicó.

Solo la defensa tiene márgenes un poco más amplios para pedir una revisión si considera que hubo errores graves en el proceso previo o en las instrucciones dadas al jurado.

El balance: "Instrucción cívica avanzada"

Finalmente, Balderrama destacó el valor sociológico de la experiencia. Quienes pasan por el estrado regresan a sus casas con una visión distinta de la ley. "Es una clase de instrucción cívica en la que observan la responsabilidad de tomar decisiones sobre hechos graves. Como aprendizaje de responsabilidad cívica, me parece excepcional", concluyó.