VILLA OLÍMPICA

Pedro Cea: 42 años de arbitraje, historias de cancha y una vida marcada por el fútbol

Por Chachi Pereyra
02/09/2026
El juez que nunca perdió la pasión: Pedro Cea repasó su trayectoria, los grandes partidos y las anécdotas que dejó el fútbol

Con casi 42 años dentro de las canchas, Pedro Cea es mucho más que un árbitro. Es una figura reconocida por generaciones de futbolistas, dirigentes y protagonistas del deporte regional. En una entrevista con Panqueso Radio, conducido por Chachi Pereyra, repasó una vida ligada al fútbol, desde sus primeros pasos como jugador hasta llegar a dirigir partidos nacionales bajo la órbita de AFA. 

Su historia comenzó mucho antes del silbato, de joven fue futbolista, jugando como extremo derecho, una posición donde destacaba por su velocidad, hasta los 35 años defendió la camiseta de El Norte, club con el que logró nueve años consecutivos de campeonatos. 

Pero el destino lo llevó rápidamente hacia otro rol dentro del campo de juego.
“Siempre fue fútbol, de pequeño fue el fútbol”, recordó Pedro al hablar de una pasión que lo acompañó durante toda su vida. 
Su llegada al arbitraje fue casi accidental, cuando vivía en Bariloche, comenzó colaborando como asistente en partidos de la Liga de Fútbol Libre. En aquella época los propios equipos debían aportar árbitros y líneas para los encuentros, y así empezó una carrera que terminaría llevándolo a los torneos más importantes de la región. 

Luego, acompañado por su ex suegro Pacheco —árbitro federado— ingresó a la Liga de Bariloche y comenzó a dirigir oficialmente entre 1984 y 1985. De un grupo de 45 aspirantes que realizaron el curso nacional, solamente cinco lograron aprobarlo.

Durante diez años estuvo vinculado a AFA, dirigiendo partidos todos los fines de semana y recorriendo distintos puntos de la Patagonia, con designaciones en ciudades como Comodoro Rivadavia y Trelew. 

Un sueño internacional que quedó pendiente:

Dentro de su carrera hubo un momento que marcó una mezcla de ilusión y frustración. Con apenas 26 años, Pedro recibió la posibilidad de realizar el curso para árbitro internacional, pero un cambio en la reglamentación de edades dejó ese objetivo fuera de alcance.

“Me llamaron y me dijeron que iba a hacer el curso de árbitro internacional. Después bajaron la edad y no tuve chance”, recordó sobre aquel episodio. 

Sin embargo, su trayectoria tuvo reconocimientos importantes. En 2004 fue distinguido como mejor árbitro del interior en una ceremonia anual de AFA, luego de una carrera que incluyó partidos de alto nivel. 

Clásicos, tensión y respeto: las historias que dejó la cancha
 
Entre sus recuerdos aparece uno que nunca olvidó: un clásico tucumano entre Atlético Tucumán y San Martín, con temperaturas extremas, cerca de 45 grados, terminó el partido agotado físicamente.
“Tomé tres litros de agua e igual salí tiritando”, contó sobre aquel encuentro cargado de presión y emoción. 

También recordó momentos de máxima tensión, como un partido entre Cipolletti y Desamparados de San Juan, donde debió expulsar jugadores importantes y sostener decisiones difíciles.
Pero más allá de los conflictos, Cea destaca que antes existía otro vínculo entre jugadores y árbitros.
“En esa época el jugador era más respetuoso”, señaló al comparar distintas etapas del fútbol. 

El reconocimiento de los protagonistas:

Uno de los aspectos que más valoró durante la entrevista fue el vínculo construido con los jugadores. A pesar de haber sido cuestionado dentro de la cancha, con el paso del tiempo recibió el reconocimiento de muchos de ellos.
“Vos llegabas a una cancha y saludabas a todo el mundo. No venías con prejuicio de nada”, fue una de las frases que recordó sobre cómo los futbolistas valoraban su manera de dirigir. 

Incluso relató una particular historia con Darío Montenegro, jugador reconocido de Boca de Bariloche, a quien expulsó en un partido televisado. Años después, la relación cambió completamente y terminó compartiendo momentos familiares durante el Mundialito. 

La parte invisible del árbitro: sacrificios y decisiones personales

Detrás del reconocimiento también hubo costos personales. Pedro habló con sinceridad sobre el sacrificio que implicó dedicarle tantos años al arbitraje.
“Me apasioné tanto con mi carrera que me olvidé que tenía familia”, reconoció al recordar ausencias y momentos que no pudo compartir con sus seres queridos. 

Durante diez años dirigió prácticamente todos los fines de semana entre septiembre y marzo, una agenda que lo llevó a recorrer caminos, estadios y ciudades, pero también a resignar momentos importantes de su vida familiar. 

La mirada de un referente sobre el arbitraje actual:

Con la experiencia acumulada, Cea también analizó el presente del arbitraje y fue crítico con algunos aspectos de la formación actual.
Para él, una de las claves perdidas es la preparación integral que tenían los árbitros de su generación, donde además de reglamento había psicología, preparación física y primeros auxilios, una carrera de cinco años.
“Nosotros íbamos todos los lunes a clase y los miércoles teníamos gimnasio, psicología y primer auxilio”, explicó al comparar los procesos formativos. 

También remarcó la importancia de la humildad y del respeto como herramientas fundamentales para dirigir.
“Al jugador hay que respetarlo, en primer lugar”, una frase que resume una filosofía construida durante más de cuatro décadas dentro de una cancha. 

Un silbato lleno de historias:

Pedro Cea dejó una carrera marcada por grandes partidos, viajes, momentos difíciles y cientos de anécdotas. Fue árbitro, pero también protagonista de una época del fútbol regional donde el respeto, la preparación y la pasión tenían un lugar central.

Hoy, con el reconocimiento de sus pares y de los jugadores que alguna vez enfrentó, su historia queda como testimonio de una vida dedicada al deporte y al desafío permanente de impartir justicia dentro de la cancha.