2010-12-03

Lectura obligatoria: “La era del fútbol”, Juan José Sebreli

“Cuando uno empieza a leer La era del fútbol, le es imposible evitar sentirse como nos pasa cuando nos ponemos ante casi cualquier libro de historia Argentina: todo lo que leemos nos parece calcado a la situación actual”. Escribe, Joaquín Domenech.

"La verdadera lealtad y solidaridad con las masas puede revestir a veces la forma contradictoria de la soledad y el aislamiento y aun la oposición a las mismas, en tanto intentemos defender sus verdaderos intereses opuestos a sus ilusiones, y en tanto quienes están a su lado, mezclados con ellas, o a su cabeza, disfrazados con sus mismas ropas, y hablando su mismo lenguaje, son precisamente quienes buscan mantenerlas en el engaño".
Cuando uno empieza a leer La era del fútbol, le es imposible evitar sentirse como nos pasa cuando nos ponemos ante casi cualquier libro de historia Argentina: todo lo que leemos nos parece calcado a la situación actual (por más que ese libro detalle épocas pasadas) y es inevitable la frustración sin fin anta la clara evidencia de pertenecer a una especia de círculo vicioso interminable.
Publicado en 1998 abarca todo lo que un minucioso análisis del fútbol debería tener, pero siempre con un tono con sorna, como superado, desde la altura. Esto queda claro ya desde la primer oración del libro: "Para humillación de los populistas, el fútbol, ese supuesto deporte del "pueblo", lejos de surgir en el seno de las masas populares es un típico producto de la conservadora y refinada clase alta inglesa".
Luego, y bajo un apartado del primer capítulo titulado Las clases bajas y el fútbol detalla: "El fútbol, juego por esencia nacional y popular según la jerigonza, paradójicamente fue traído a la Argentina y al resto de América del Sur por los ingleses e impuesto por la oligarquía, las dos bestias negras del nacionalismo populista".
Y entonces yo no puedo evitar preguntarme con cual de estos tonos quedarme. ¿Quedarme con la postura de la cita que abre ésta reseña, donde intenta "defender sus –de las masas– verdaderos intereses opuestos a sus ilusiones"? ¿U obedezco al mismo tono con el que su análisis da comienzo? Un tono en el que él mismo sienta las bases y su intención de humillar, donde Sebreli se auto coloca en el lugar de superior ser ilustrado.
Aquí es, entonces, cuando Sebreli se equivoca, y muy feo. Porque la pertenencia a esas clases bajas que alude es un factor indispensable para su comprensión intrínseca; y el creer que se las conoce por el mero hecho de haberles dedicado una equis cantidad de tiempo a pensarlas sin haberse adentrado, empapado en ellas, es un gesto de soberbia del que yo me creo incapaz.
La era del fútbol recorre todos los lugares del deporte más masivo del mundo: el hincha, la violencia, los barras bravas, el fenómeno Maradona, la turbia relación con la política y, también, con los medios de comunicación masivos. A mi me pareció un libro muy lúcido, pero teniendo siempre presente la intencionalidad que el estudio tiene, el mensaje que predica: la crítica a la clase popular, acusada de rebaño de corderos indefensos ante el pastor populista; el trágico clamor clasemediero por la desculturización reinante en el país como un fenómeno ajeno a ellos, meros espectadores de la tragedia que se cierra ante el brillante futuro del país; la acidez que refleja como el fútbol no existiría en esa, su Argentina ideal, donde, con suerte, las masas serían manejadas por fines más cercanos a su pensamiento.
JD.
jodomenech@gmail.com
Cualquiera de estos libros –o autores– se pueden conseguir  en la Biblioteca Popular Osvaldo Bayer; sólo hace falta acercarse.

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