2011-05-27

“Una cultura de prostitución”

Cuando la prostitución se legaliza o despenaliza, se crea la cultura de la prostitución, la cual tiene unos efectos dañinos, no sólo sobre las mujeres prostituidas si no sobre todas las mujeres que viven en esa cultura. Escribe el Lic. Gustavo Perea.

En ocasión de participar en el VI Congreso Argentino de Salud Mental, presentando la publicación del articulo –ya publicado en este diario- EL temible oficio de la prostitucion, en el libro Sexo y Poder; me recomendaron un texto, del cual, quisiera compartir con uds. algunos fragmentos de la Intervención de la Sra. Sheila  Jefreys, en el Seminario sobre los Efectos de la Legalización de las actividades de la Prostitución. Este documento lo pueden hallar completo en Internet.

Cultura de la Prostitución: Legalización de la Prostitución (6 de Noviembre 2002)

UNA CULTURA DE PROSTITUCIÓN

Cuando la prostitución se legaliza o despenaliza, se crea la cultura de la prostitución la cual tiene unos efectos dañinos, no sólo sobre las mujeres prostituidas si no sobre todas las mujeres que viven en esa cultura. Esta dañina cultura de la prostitución existe en Victoria, Australia. Como la práctica de la prostitución ha sido regularizada se ve como algo ordinario. Hay burdeles en muchas calles. Los niños pasan por delante de burdeles en su camino al colegio y compran sus trajes de baño en la tienda opuesta a un burdel. Los dueños de los burdeles pertenecen a clubes, como el Club Rotativo y son presentados como modelos sociales en periódicos respetables. Los burdeles cotizan en bolsa, 60.000 hombres compran mujeres prostitutas cada semana.
En muchos países la legalización o despenalización de la prostitución de burdeles se considera en el presente como una manera de tratar los problemas asociados con el abuso de hombres sobre mujeres prostituidas. En sus campañas sostenían que la legalización de burdeles en Victoria era un ejemplo positivo, la crême de la crême de la prostitución internacional. Por esa razón es importante examinar cuidadosamente lo que la legislación significa para las mujeres de Victoria y comprobar como se ha creado una cultura  pro-prostitución.

EDUCANDO A LOS HOMBRES EN VIOLENCIA SEXUAL
Prostitución y violación van de la mano.
Bastante razonablemente muchas supervivientes de la prostitución lo llaman violencia sexual de la prostitución comercial o violación comprada. En la prostitución los hombres pagan por mirar (como en la pornografía) o el llevar a cabo sobre cuerpos de mujeres una serie de prácticas que, en su forma no comercial, son precisamente las prácticas de violencia sexual masculina que las mujeres se preocupan de que no ocurra en sus dormitorios, calles, a niños, en sus trabajos. No sugiero que la prostitución sea la única razón de la existente violencia sexual porque ocurre en muchas culturas en las que no hay prostitución y necesita ser entendido en términos de dominación machista. Sin embargo la industria del sexo educa a los hombres en estas prácticas. La práctica más usada es la relación sexual no deseada en la cual las mujeres prostituidas disocian para sobrevivir mientras el hombre la penetra sin importarle la persona. Él entonces esperará que su compañera acepte las mismas prácticas. En las líneas de teléfono sexuales las mujeres tienen que disociarse para superar el abuso de los hombres que han pagado para hablar. En las llamadas telefónicas obscenas realizadas por los hombres, a veces los mismos, se entrometen y amenazan a mujeres en sus casas. En la prostitución los hombres hablan usando vocabulario obsceno y degradante hacia las mujeres y las acosan sexualmente, tocando partes de sus cuerpos que ellas quieren proteger y demandan prácticas que las mujeres no quieren permitir. En las calles y lugares de trabajo hacen exactamente lo mismo excepto que no pagan. El placer puede ser más intenso cuando no hay consentimiento de las mujeres. En prostitución las mujeres son azotadas, o se tienen que vestir como bebés o jovencitas. Todo esto forma y anima a los hombres a usar la brutalidad y el abuso sexual a niños.

NORMALIZACIÓN DE LA PROSTITUCIÓN
La política de legalización de burdeles (en Victoria) ha fallado dramáticamente en todas sus metas. Cuando fue tomada esta decisión no se consideró de qué forma podría afectar al estatus, las vidas y las relaciones a todas las mujeres del estado. De hecho la cultura de la prostitución se ha desbordado en la comunidad empresarial, en  las carteleras de las calles,  en los medios de comunicación locales, y afecta a las relaciones que las mujeres tienen con sus compañeros y con los hombres de su trabajo. La legalización ha normalizado el comportamiento de los hombres en la prostitución.

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