2024-08-08

Municipal abusado y torturado: Luis Valenzuela, contó en primera persona cómo fueron los hechos ( video)

Luis Valenzuela no oye, ni habla. A fines del año 2012 consiguió un trabajo en la municipalidad y para él, eso era no solo una oportunidad de estabilidad económica, era además la oportunidad de insertarse, en blanco, en el mundo laboral. “Estaba contento, feliz”, según contó su hija Katya ayer en FM Andina, (quien hizo de interprete del lenguaje de señas que utiliza su padre). No obstante, algunos de sus compañeros de trabajo, lejos de hacerle las cosas más sencillas, lo acosaron, lo atosigaron, lo abusaron sexualmente, lo torturaron y posteriormente lo amenazaron para que no contara nada.

Este año, y por una situación ocurrida en un local nocturno, Valenzuela se y decidió denunciar los de los cuales fue víctima desde el año 2013.

En ese momento sufrió este abuso sexual dentro del quincho de la municipalidad. Al finalizar el horario laboral, dice que los compañeros le taparon los ojos. Bueno, lo forcejeaban y entre eso, le introdujeron los dedos varias veces provocándole sangrado y lastimándolo. Dice que cuando volteó para ver, todos se hicieron los pavos”, relató crudamente su hija Katya, quien en la entrevista realizada ayer en FM Andina hizo las veces de intérprete de señas.

Ese no fue el primero ni el único de los hechos del que fue víctima. “Siempre recibió bullying, maltrato, golpes, tiradas de agua, palmazos en la cabeza… Después pasó lo del abuso sexual”. Luis calló los hechos durante años, producto de la vergüenza. Además, según contó su hija, “tenía miedo también porque otra de las cosas que le pasaba, era que siempre lo amenazaban con que lo iban a echar”.

“Le daba miedo quedarse sin trabajo y, de hecho, él llegaba a casa en muchas ocasiones cansado, enojado, frustrado. Decía: “Me joden todo el tiempo”. Cada vez que nosotros podíamos, le decíamos a él: “Háblalo con tu jefe, háblalo con los superiores”. Eso le daba miedo, que lo echen. Nos decía: “No quiero quedarme sin trabajo”. Para él, este trabajito fue como un golazo”, agregó su hija.

La denuncia

Si bien le costó mucho afrontarlo, semanas atrás decidió hacer públicos los hechos. Sabía que debía exponerse como víctima y que eso lo revictimizaría frente a la sociedad. Sin embargo, encaró la judicialización del caso luego de que sufriera acoso por parte de “sus compañeros” dentro de un local nocturno de la localidad. “Dijo: ‘Esto ya es el colmo, voy a hablar porque ya no me pasa dentro del trabajo sino que me está pasando fuera del trabajo”, remarcó Katya.

Según la visión de Katya, para los agresores, los tormentos a los que sometían a Luis eran normales. “Solamente dos tenemos individualizados por los hechos más atroces, pero pronto la fiscalía nos va a volver a citar porque por medio de fotos él los va a identificar”, destalló.

 

 El abuso sexual y el submarino seco

Hasta hace unos días, la defensa de Valenzuela sostenía que había sido abusado sexualmente con un hierro. La hija explicó que no fue así: “Lo que mi papá dice es que lo toquetearon, no solamente una vez sino varias veces. En una ocasión, él dice que sintió dedos muchas veces, provocándole sangrado”.

Con respecto al “submarino seco” al que fue sometido, relató: “Al llegar la hora de la merienda, a las 11 de la mañana, dice que los compañeros, como siempre molestando, pero en ese momento lo agarraron, le bajaron el gorro y, según comentó, le pusieron una bolsa de plástico en la cabeza y lo estaban asfixiando mientras que lo tocaban y le apretaban sus partes íntimas. Dice que no podía sacarse la bolsa”.

Cabe remarcar que Valenzuela no solo no pudo oírlos venir, sino que además, producto de su incapacidad, no podía gritar para pedir auxilio.

Según Katya, este tipo de conductas, “para ellos es como algo normal y natural tratarse de esa manera. (…) Calculo que así como el caso de mi papá deben haber muchos que todavía no se animan a hablar de cosas que les han pasado y también por miedo de quedarse sin trabajo”.

Cambios

Tras la pelea en el boliche y la posterior denuncia, Valenzuela fue trasladado a otra dependencia laboral. “A mi papá lo cambiaron a otro sector. No puede estar trabajando con los mismos que denuncia. Ahora dice que se siente bien”.

Arrepentidos

Consultado respecto de la versión que sostiene que alguno de los agresores se habría arrepentido y le habían pedido perdón a la víctima, el abogado de Valenzuela, Cristian Pettorosso explicó: “Si la víctima acepta las disculpas en un caso de abuso sexual, no se sigue con la instancia judicial. Son delitos donde se protege la libertad sexual de la persona, en este caso de la víctima, y son delitos de instancia privada, es decir, la voluntad de impulsar el proceso penal está a cargo del ofendido. Ahora bien, acá concursan otras figuras delictuales (podría caber tortura). Es muy, digamos, preliminar aventurar qué calificación legal va a tomar la fiscalía. (…) Yo creo que se ha instalado con el tiempo la cultura de la barbarie (…) también por la falta de oficio público de los responsables jerárquicos que sabían que esto pasaba, los funcionarios de arriba, los jefes y demás autoridades, y no hicieron nada. Porque si se hubiesen tomado cartas en el asunto en el momento oportuno, estos hechos no se habrían reiterado a lo largo del tiempo”.

Ahora están todos asustados, piden perdón pero ahora ya es tarde”, dijo Pettorosso.

Tiempos legales

En principio, se estima que la investigación demorará entre 4 y 6 meses y luego la Fiscalía podría pedir una prórroga y continuar con el proceso investigativo. “Creo que van a ser múltiples los oficios que se van a librar y las personas van a ser llamadas a testimonial porque acá habría una lista de distintos funcionarios que tienen que dar explicaciones a la justicia respecto del por qué, sabiendo esto, no hicieron nada. Ahí hay una falta del deber público de denunciar, son todos agentes públicos”, culminó el abogado.

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