Concurso para Auditor (II): “los concejales deberían al menos considerar, como una de las opciones más sanas y democráticas, el declararlo desierto”
Entendiendo que formar o construir ciudadanía es poner en práctica todas las herramientas disponibles para lograr ciudadanos completos, que no sólo sepan sus derechos y obligaciones, sino también cuenten con toda la cultura política y de legalidad que implica ejercer plenamente esa ciudadanía, no puedo más que alegrarme y sobre todo esperanzarme, con la nueva denuncia pública presentada contra el auditor por un vecino, dando cuenta de lo padecido durante un aparente arrebato en un comercio local, resultando en una muestra reiterada y contundente de intolerancia, amedrentamiento, violencia verbal y ausencia plena del decoro para ejercer el cargo.
Resulta inaceptable e inconcebible, que a pocas horas de presentarse para su posible reelección al cargo de AUDITOR frente a los integrantes del Concejo Deliberante, el mismo repita por tercera vez comportamientos incompatibles con el cargo pretendido.
La acumulación de denuncias, cuestionamientos y oposición ciudadana manifiesta al intento de reelección, hecho destacable y atípico en una sociedad como la de Angostura que del silencio y “no te metas” hizo una norma, parecería que con el caso del auditor, comienza a mostrar un punto de inflexión desde el cual, ejerciendo ciudadanía, hacemos oír nuestras voces, con incipiente y bienvenida conciencia del poder de las mismas y las consecuencias sobre la política y los políticos locales.
Redundante pero necesario, aclarar que nuestras voces aspiran y pretenden, hoy ser oídas y escuchadas por todos los concejales que tienen la obligación y responsabilidad de cuidar, jerarquizar y defender a la institución AUDITORÍA MUNICIPAL como al cargo de AUDITOR.
Mis objeciones al auditor actual tienen las mismas motivaciones enumeradas, las que confío compartan los concejales, rechazando nuevamente el falso argumento defensivo del mismo, aduciendo hostigamiento personal y poner así en riesgo su fuente laboral, argumento que daría a entender que toma la tarea de auditor más como una posibilidad de trabajo que, como una singular oportunidad de servicio a la comunidad y jerarquización personal, ambas remuneradas como contraprestación fuera de toda discusión.
Cerrando esta carta, felicito nuevamente al vecino denunciante y expreso mi convencimiento de que frente a las actuales circunstancias, un candidato que carecería de la confianza ciudadana necesaria e innegociable, me atrevo a proponer a que los concejales deberían al menos considerar, como una de las opciones más sanas y democráticas, el declarar DESIERTO el concurso y volver a llamar a uno nuevo en los próximos meses, una auditoría vacante no implica en lo inmediato riesgo alguno al normal desempeño del municipio, más allá de la circunstancia que el otro órgano de control, la DEFENSORÍA DEL PUEBLO, está acéfala hace yá dos años.
Una auditoría con la confianza ciudadana recuperada, podría permitir al actual intendente cumplir con su deseo manifiesto de auditar la gestión anterior y una vez realizada, evaluar necesario cumplir con su compromiso de la necesidad de avanzar o no en una AUDITORÍA INTEGRAL INDEPENDIENTE EXTERNA.
Mahatma Gandhi dijo: Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala, es el silencio de la gente buena.Tal vez empezamos a demostrar alguna fisura en lo dicho por el luchador por la independencia de la India.
Alberto Cervantes