GRUPO ÁRBOL VLA
Día del Árbol en Villa la Angostura ¿Cómo lo festejamos y homenajeamos?
Diversos países tienen fechas para festejar a los árboles. Argentina también tiene su día del árbol: el 29 de agosto fue la fecha establecida en 1900 por el Consejo Nacional de Educación. Mientras en muchas ciudades se los celebra con festivales y siembras, aquí seguramente muchos vecinos compartiremos la tristeza de verlos desaparecer junto con nuestro bosque, nuestros mallines y nuestro paisaje.
La provincia de Buenos Aires, la más poblada de nuestro país, lanzó un programa para desarrollar y conservar bosques en las áreas urbanas de sus municipios con el objetivo de mejorar la biodiversidad, reducir la contaminación sonora, mejorar la calidad del aire y ayudar a la regulación hídrica. En Ituzaingó por ejemplo, la iniciativa Plan de Bosque Urbano consiste en la forestación de más de 24.000 árboles de especies nativas en todo el municipio, que representarán 67 km de bio corredores lineales y espacios verdes.
En nuestro municipio en cambio, donde tenemos un bosque verdadero, único y maravilloso, pareciera que tenemos una especie de Plan de Desaparición del Bosque.
No hay una Ley de Bosques que se cumpla, tampoco la Ley General de Ambiente, no existe un Plan de Gestión Ambiental ni un Plan de Arbolado Urbano, y menos aun un Plan de corredores biológicos. Tampoco existen regulaciones claras ni control en la extracción de ejemplares. Solo podemos observar el cuidado de las rosas en la Avda. Arrayanes.
Árboles nativos, algunos de ellos centenarios, son derribados indiscriminadamente, algunos con autorización, otros seguramente sin ella. El coihue, árbol emblemático de Villa La Angostura es derribado por el mito impuesto que “los coihues se caen”. Claro que algunos árboles se caen, pero por determinadas razones y solo en algunos casos.
Grandes y medianos desarrollos siguen destruyendo, incluso algunos autodenominándose con hipocresía “sustentables”, ¿o acaso tuvieron en cuenta el impacto sobre el paisaje, el patrimonio cultural y natural, la protección de áreas sensibles biológicamente y la capacidad asimilativa de los ecosistemas?
Y en cada barrio, hay actos de violencia y maltrato contra los árboles cotidianamente.
En barrio Norte, en una obra ya casi finalizada que en ningún momento exhibió su permiso de obra, con 4 unidades que prácticamente ocupan todo el terreno se derribaron hermosos arboles nativos, y ya que estaban, también arrasaron con varios ñires y un maitén que estaban en la línea municipal. ¿El resultado? la calle llena de agua que tratan de disimular con piedras. Enfrente, donde otro vecino retiró una hermosa mata de cañas colihue que ni siquiera estaban dentro de su terreno, ahora hay una pequeña laguna constante. Las raíces vegetales están ausentes para absorber y regular el agua.
En la imagen que acompaña la nota se puede observar un hermoso ejemplar, que en primavera se llena (¿o se llenaba?) de flores rosadas, que nuevos vecinos mutilaron para poder ubicar sus camionetas. Claro, eso sí que son seres vivos a los que hay que cuidar.
Una vez le preguntaron al gran botánico Francis Hallé si los árboles sufrían cuando los mutilaban o talaban. Nunca podremos saberlo ya que no podemos aplicar las emociones y sus denominaciones humanas a otros seres que tienen otra manera de estar en el mundo, otra inteligencia, otros sistemas circulatorios. Pero seguramente, a su arbórea manera, lo sienten.
En su día, regalales a estos seres sorprendentes y maravillosos unos minutos de tu atención. Quizás ahora se encuentren en su pausa invernal, quizás siguen verdes. ¿Sabés qué especie es? ¿Cómo es su corteza? ¿Alberga musgo o líquenes? ¿Farolitos chinos? ¿Lo visitan los pájaros? Escuchá como suena el viento o la lluvia a través de su follaje, agradeceles el oxígeno que nos permite respirar, su generosidad para albergar tanta vida. Observá sus ramas desnudas, seguramente ya tienen pequeñas yemas porque la vida no se detiene y de allí surgirán nuevas hojas y flores en la próxima primavera.
Los árboles son los compañeros más antiguos y constantes de los humanos. Y aunque los sigamos reduciendo a meros adornos perdurables o los consideremos objetos prescindibles, ellos constantemente nos invitan, a través de la floración, la sombra, la maravilla, la respiración, a una relación de reciprocidad.
“Los árboles son seres vivos, tan vivos como tú o como yo. Mejor aún, son nuestros protectores. Dales el respeto que se merecen como seres vivos y nunca los trates con desprecio, como si fueran mobiliario urbano”. Francis Hallé.
Escribió para GRUPO ARBOL VLA Liliana Gelman
GRUPO ÁRBOL VLA
Mail: langosturaesunbosque.2020@gmail.com
Instagram: Árbolvla
Facebook: Árbol Vla