"El lote fantasma": la historia del lote 42 en Pedregoso, Paso Coihue, lago Nahuel Huapi. Por Archivos del Sur
Durante el segundo gobierno del Gral. Roca, el Estado argentino decide crear la Colonia Agrícola Pastoril Nahuel Huapi con el propósito de poblar esta región con nuevos colonos llegados de todas partes del mundo.
Por un lado, el modelo a seguir es el de la “Suiza Argentina” y por otro, ya estaba en este territorio el pueblo mapuche, al cual se suma una enorme migración de chilenos que buscaban mejores condiciones de vida que en su país natal.
Esta es parte de la historia del lote 42, denominado por el reconocido historiador barilochense Don Yipi Vallmitjana como “el lote fantasma” por la ausencia de material histórico disponible cuando escribió la excelente historia de la Colonia Agrícola Nahuel Huapi, que se puede consultar en la Biblioteca Popular Osvaldo Bayer.
Iremos saltando en el tiempo teniendo en cuestión las urgencias que en Villa La Angostura se pueden transformar en injusticias.
¿Quién de los Nacidos y Criados en la Villa puede afirmar que en el lote 42, más conocido como el Pedregoso, no vivieron Don Marcos Melo y Doña Celia Vergara?
¿Quién puede afirmar que en la tapera o puesto de Melo no nacieron la mayoría de los 8 hijos del matrimonio Melo-Vergara?
¿Don Marcos Melo se ahorcó en 1966 en la misma casa donde crio a su familia como último ejemplo de resistencia o fue asesinado para “limpiar el lote de ocupantes por las manos oscuras del poder”?
¿Cómo pudo comprar la familia belga Broers, a fines de los años sesenta durante la dictadura de Onganía, tres lotes pastoriles al mismo tiempo en zona de Seguridad de Frontera? Totoral (a 500 metros de la aduana argentina), Huemul y el 42.
Preguntas simples pero necesarias para que los nuevos residentes de nuestro pueblo puedan opinar libre de prejuicios, tan de moda hoy en día.
El lema de la familia Melo es: “La historia no miente”.
Entonces, pregunten a los viejos pobladores y sáquense las dudas.
Desde Archivos del Sur éramos ilusos ignorantes sobre la historia del lote 42 hasta que, a fines de la primera década del siglo XXI, fuimos a visitar a Edgardo Melo y Lucas Melo. De ahí, la búsqueda fue entrevistar a su padre, Don Adrián Melo. Fue tan fascinante la historia de su familia que decidimos imprimir el libro de la serie Historias de Vida en 2013.
Para el 2005 tuvimos la fortuna de encontrar en viejas oficinas de Parques Nacionales los originales del traspaso de propiedad del lote en cuestión, dando un poco de luz al asunto.
Según consta en las fichas de propiedades privadas del Parque Nacional Nahuel Huapi, el lote 42 de la Colonia Pastoril Nahuel Huapi fue concedido a Juan Cobos el 18 de septiembre de 1902, caducando el 8 de julio de 1905.
A continuación, fue cedido a Juan Maña el 18 de julio de 1905, caducando el 16 de enero de 1907.
Finalmente, fue concedido a Horacio Jones en febrero de 1907. Se escrituró en 1914, y se mensuró en 1926.
En 1952 se aprobó la subdivisión de la fracción de 625 has a Victorio Gonella y Federico Luth.
En el excelente trabajo de la historiadora Dra. Marta Ruffini de la Universidad Nacional del Comahue, “Gestando ciudadanía en la cordillera: participación y representación política en la región andina rionegrina (1920-1945)”, reluce la conflictiva relación entre la Comisión de Fomento de Bariloche y la llegada de Parques Nacionales con Ezequiel Bustillo como director y Emilio Frey como intendente del P.N. Nahuel Huapi (1934-1944):
“Bustillo tuvo como objetivo colocar a Bariloche como polo de turismo internacional y evitar la penetración chilena ya que compartía los principios imperantes de argentinización y consolidación nacional del dominio sobre la frontera.”
Victor Gonella era un dentista que aparece a la cabeza del ejecutivo municipal entre los años 1939-1941. Los conflictos municipales se originan entre Parques Nacionales (verdadera cuña estatal autónoma) y su sometimiento a las facultades propias de la municipalidad local. Este conflicto llevó durante la gestión de Gonella a la acefalia municipal.
El mismo Bustillo, en su libro “El despertar de Bariloche”, subraya que las elecciones municipales eran atentamente seguidas por la Dirección de Parques, que operaba a favor de un candidato u otro para “vigilar las elecciones y con vistas a asegurarnos candidatos dispuestos a una colaboración más dócil…” (El despertar de Bariloche, pág. 200).
Estamos ante un caso concreto de poder y negocios. De cómo la identificación y colaboración con las nuevas políticas de Parques Nacionales daba beneficios directos en los territorios de Parques.
Para decirlo en castellano, la subordinación de Gonella al poderoso directorio de Parques Nacionales le otorgó, a la postre, la concesión del “regalo” del lote 42 en 1952, que ya estaba ocupada y con posesión por Don Marcos Melo y familia desde 1937.
Es importante observar del relato de Don Adrián Melo cuando menciona la explotación forestal tala rasa de la cual se benefició Gonella ante la mirada de los funcionarios de Parques del momento. Este tipo de explotación estaba prohibida en territorio de Parques Nacionales, tanto para pobladores precarios como para los titulares de propiedades privadas.
Luego de realizada la explotación forestal, se culpó al mismo poblador Marcos Melo de haberla realizado, en un giro siniestro que habilitó la denuncia “anónima” que termina en el desalojo de Don Melo.
Por ahora, dejaremos el tema Gonella y sus ambiciosos planes de explotación forestal y loteos turísticos en la llamada Península, una de las más bellas de la región, y las incógnitas sobre las preguntas iniciales de cómo Broers obtuvo el lote 42 a finales de los sesenta.
Escuchando las voces olvidadas: la importancia de la memoria
Un poco de historia reciente en el Pedregoso.
Aquí buscamos brindar un espacio a esas voces que no han sido escuchadas y a esas memorias que no han sido escritas. Las memorias de aquellos “sobre” los cuales se ha construido la historia de la zona de Nahuel Huapi. Aquellos que han sido sistemáticamente negados e invisibilizados. Memorias que cuestionan, que sacan a la luz violencias e injusticias, que discuten esa “verdad” establecida e incuestionable, y que, en el fondo, disputan espacios de poder. Por lo tanto, es lógico que intranquilicen, que incomoden. Es lógico que sea más fácil tildarlas de “mentiras”.
Desde el lejano 1999, cuando tímidamente salimos a entrevistar a las familias silenciadas, nos encontramos ante un mundo nuevo de interpretaciones, de hechos y, por consiguiente, de posibles nuevas construcciones acerca de la supuesta verdad.
Hoy nos encontramos con una de esas historias: la de la familia Melo, que habitó el lote 42, más conocido como Pedregoso, de la fracasada Colonia Agrícola Nahuel Huapi al menos desde 1937, a un año de la llegada de Parques Nacionales.
Lentamente, la tapera de Melo se fue transformando en parada obligada para los pobladores de la región que querían llegar a Bariloche o al juzgado del Nahuel Huapi.
Los títulos de propiedad pasaban de mano en mano, pero nunca, al menos en este caso, los supuestos dueños ejercieron la posesión del lote en cuestión. Mientras tanto, vivía Don Marcos Melo y su familia, hasta que en 1966, en un confuso episodio donde Parques Nacionales realiza el desalojo de Don Marcos, este desesperado, unos meses después, termina “ahorcándose” en la misma casa donde vivió tantos años de sacrificada vida, consumando una protesta que quedó marcada a fuego en su propia familia y en los habitantes de la región.
Recordemos que el 28 de junio de 1966, Juan Carlos Onganía había derrocado al presidente constitucional Arturo Illia, pretendiendo instalar la “Revolución Argentina”. Diez días más tarde, en un frío y alejado paraje del Nahuel Huapi, Don Marcos tomó la decisión de quitarse la vida.
Pasaron 45 años y los nietos de Don Marcos Melo le dirigen en 2011, en plena erupción del Puyehue, una carta a la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández, donde hacen un racconto de las injusticias que han sufrido y rematan la carta de la siguiente forma:
“…los hijos de Adrián Melo, necesitamos una respuesta y una pronta solución a nuestro pedido, dejando en claro que no somos la única familia que se encuentra en esta situación pero sí los únicos en toda la historia que un pionero como mi abuelo fue despojado de su lugar y su vida. Evitando por todos los medios que nosotros demos a conocer la verdadera historia, nos marginan desde las oficinas públicas y nos atan a una burocracia que logra que todos los testigos de esa historia se vayan terminando. Mientras los amigos del Poder pasean por otros países, nosotros tratamos de salvar los pocos animales que nos queda…”
En todas las comunidades originarias del mundo existe un mismo valor: la crianza de animales para la subsistencia. Pueden ser vacas y ovejas en Patagonia pero...