CONVIVENCIA
Cómo evitar peleas entre perros que viven juntos: claves de una adiestradora canina
Una de las situaciones más angustiantes para quienes conviven con más de un perro es ver cómo dos animales que se llevaban bien comienzan a pelearse sin previo aviso. La adiestradora canina Adriana Martinelli advierte que esta situación es cada vez más frecuente y que, si no se detectan a tiempo las señales previas, el conflicto puede escalar a niveles peligrosos.
“Me llegaron tres casos graves en una misma semana. Todos eran perros que habían convivido perfectamente durante años. De repente, comenzaron peleas feroces, incluso con dueños que terminaron mordidos”, relató Martinelli.
Según la especialista, muchos tutores se sorprenden al ver este tipo de agresividad entre perros que se comportaban como ‘hermanos adoptivos’.
¿Por qué dos perros que convivían sin problemas empiezan a pelear?
El comportamiento suele manifestarse alrededor de los 5 años de edad, cuando el perro alcanza una etapa más madura y toma conciencia de su poder y recursos.
“Es como si hicieran un clic. Ya no son jóvenes sin experiencia, sino que ahora saben qué logran con sus gestos, actitudes y reacciones. Empiezan a marcar límites y a proteger lo que consideran suyo”, explicó Martinelli.
El concepto clave detrás de estas peleas es lo que se conoce como “protección de recursos”. Es decir, los perros defienden lo que consideran valioso: comida, juguetes, el sillón... o incluso al humano.
Tips para prevenir peleas entre perros que viven juntos
Martinelli propone una serie de recomendaciones esenciales para prevenir y gestionar estas situaciones antes de que escalen:
1. Observá y no ignores las señales previas
Los gruñidos, miradas fijas, rigidez corporal o apartamientos sutiles son alertas tempranas.
“No es algo que empieza de un día para el otro. Hay signos previos que muchos dueños no ven o minimizan”.
2. Evitar la competencia por recursos
Separá comederos, juguetes y zonas de descanso.
“Un sillón puede ser un motivo de pelea. Si un perro gruñe cuando el otro se acerca, puede escalar a una mordida”.
3. El humano también es un recurso
El perro puede reclamar al tutor como posesión.
“Si el perro nos ve como un objeto que debe proteger, el otro se vuelve una amenaza”.
4. Aprender a hablar ‘en idioma perro’
“Los perros no piensan como humanos. Piensan como perros. Y resuelven como perros: con la boca. Por eso, si no interpretamos su lenguaje, no podemos prevenir conflictos”.
5. Buscar ayuda profesional a tiempo
Si los conflictos aumentan o ya hubo una pelea, no intentes resolverlo solo.
“Intervenir sin conocer el comportamiento canino puede empeorar la situación. La prevención es fundamental”.
Cuando la pelea ya ocurrió: cómo actuar
En caso de una pelea, nunca intentes separar a los perros con las manos desnudas.
“Una dueña terminó con la mano mordida e infectada por intentar frenarlas. Hay que actuar con técnica y calma”, enfatiza la especialista.
Lo más importante es separarlos de forma segura, darles tiempo y espacio, y evitar volver a juntarlos sin supervisión profesional.