ADIESTRAMIENTO CANINO
Perros miedosos: cómo detectar y corregir conductas de temor
Ayudar a un perro con miedo requiere paciencia, comprensión y, sobre todo, entender su lenguaje. La adiestradora canina Adriana Martinelli advierte que el miedo en los perros no es una condición menor: “Es un desequilibrio que impide que el animal tenga una vida plena y segura”.
Causas del miedo en perros
El temor en un perro puede originarse por tres razones principales:
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Destete prematuro: cuando el cachorro es separado de su madre antes de los 60 a 90 días, pierde parte del proceso de socialización natural.
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Experiencias traumáticas: accidentes, maltrato o situaciones extremas pueden dejar secuelas emocionales.
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Refuerzo involuntario del miedo: acciones humanas como abrazar, consolar o acariciar al perro en momentos de temor pueden interpretarse como una aprobación de esa reacción.
Señales de que tu perro tiene miedo
Aunque la más conocida es la cola entre las patas, existen otras manifestaciones más sutiles:
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Orejas hacia atrás
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Pupilas dilatadas
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Jadeo o lengua fuera en momentos de calma aparente
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Bostezos repetidos sin motivo aparente
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Evitación de contacto visual o movimientos de huida
Martinelli recalca que “entender el idioma canino es clave”. Gestos que parecen cariño para los humanos, como un abrazo, pueden ser percibidos por el perro como invasivos.
Cómo ayudar a un perro miedoso
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No sobreproteger: evitar caricias y palabras compasivas en momentos de miedo. En su lugar, mantener una actitud calmada y transmitir seguridad.
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Exposición gradual: presentar los estímulos que generan temor de forma controlada, comenzando con baja intensidad (sonidos, personas, objetos) e incrementando progresivamente.
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Asociaciones positivas: vincular el estímulo que causa miedo con experiencias agradables, como premios o juegos.
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Socialización temprana: antes de los 7 meses, exponer al cachorro a distintos entornos, personas, animales y sonidos para prevenir miedos futuros.
El papel del guía humano
La especialista insiste en que el dueño debe actuar como un referente seguro, no como un protector excesivo. “Un perro con miedo puede reaccionar de forma defensiva, incluso atacando. Es vital prevenir y trabajar el problema antes de que escale”, puntualiza.