ADIESTRAMIENTO CANINO EN CASA
Cómo preparar a tu perro para la llegada del bebé
Para muchos hogares, el perro ha sido el “hijo único” durante años. Es el centro de atención, duerme en la cama, recibe paseos y mimos diarios. Pero con la llegada de un bebé, su mundo cambia de golpe.
La especialista Adriana Martinelli explica que este proceso puede dividirse en tres etapas de adaptación: antes, durante y después de la llegada del bebé.
Primera etapa: preparar al perro antes del nacimiento
Si todavía estás a tiempo, la preparación previa es fundamental. Cambiar rutinas de golpe cuando el bebé ya está en casa puede generar rechazo: el perro podría asociar al bebé con la pérdida de sus privilegios.
Algunos pasos clave:
Si el perro duerme en la cama y no querés que lo haga más, empezá el cambio semanas antes. Podés trasladarlo a su propia cama o a otra habitación.
Reducí gradualmente los paseos si sabés que luego no podrás mantener el ritmo diario.
Introducí nuevas rutinas que se parezcan a las que vas a tener con el bebé en casa.
Si no querés que haya pelo en ciertos espacios, acostumbralo de a poco a esas limitaciones.
El objetivo es que, cuando llegue el bebé, el perro ya haya incorporado estos cambios como algo natural y no los relacione con el nuevo integrante.
Segunda etapa: el primer encuentro con el bebé
Cuando el bebé nace, la presentación debe hacerse con calma y planificación.
Martinelli recomienda que el primer contacto lo haga la persona con la que el perro tiene menos apego emocional, para evitar celos o excitación excesiva.
Antes de que el bebé llegue a casa, dejá que el perro olfatee su ropita usada en el hospital. De ese modo, reconocerá el olor del nuevo integrante y bajará su nivel de estrés.
Una vez en casa:
- Asegurate de que el perro esté tranquilo antes del encuentro.
- Presentá al bebé ofreciéndole al perro que olfatee su colita, no la cabeza.
- Observá su lenguaje corporal: orejas hacia atrás, pupilas dilatadas o jadeo pueden indicar nerviosismo. En esos casos, no lo fuerces y dale tiempo.
- Si mueve la cola suavemente o se muestra curioso, reforzá con caricias y palabras calmadas.
Tercera etapa: la convivencia diaria
Una vez que el bebé ya forma parte del día a día, llega el momento más delicado.
El error más común, según la especialista, es prestar atención al perro solo cuando el bebé duerme. Eso refuerza la idea de que el bebé “le roba” el afecto.
La clave está en asociar la presencia del bebé con momentos positivos:
Cuando el bebé está despierto, acariciá o hablale al perro.
Permití que esté cerca durante la lactancia o los cuidados, supervisando siempre.
No lo relegues al patio: la convivencia controlada es parte del aprendizaje.
Sección de Tips: cómo lograr una buena convivencia
Planificá con tiempo. Prepará los cambios de rutina al menos un mes antes.
Reforzá lo positivo. Premialo cada vez que se comporte tranquilo cerca del bebé.
No castigues los celos. Redirigí su atención con juegos o caricias.
Mantené su salud al día. Desparasitación y vacunación son claves.
Supervisión constante. Nunca dejes al bebé y al perro solos, especialmente al principio.