2025-12-05

LA NEGOCIACIÓN

Camping Correntoso: la Municipalidad y el lof Paichil Antriao negocian un entendimiento clave para evitar el desalojo

El acta en discusión reconoce derechos culturales de la comunidad y establece controles municipales sobre el predio. Su firma definiría si se avanza hacia una solución pactada o si continúa el camino del desalojo ordenado por la Justicia.

En medio de una orden judicial de desalojo vigente y de un conflicto territorial que lleva más de una década, surgió en Villa La Angostura un principio de entendimiento político que podría cambiar el rumbo del caso del camping del lago Correntoso.

Fuentes de ambas partes, dejaron trascender que el Ejecutivo y representantes de la comunidad Paichil Antriao trabajan en un acta de acuerdo que permitiría ordenar el uso del predio y evitar un operativo de desalojo inminente.

El documento, que aún no fue firmado y cuyo avance depende del Concejo Deliberante y de tensiones políticas internas, busca establecer una convivencia regulada entre el municipio y la comunidad, que ocupa el predio desde 2011 y administra el camping “Rincón de los Amigos”.

Un acuerdo que reconoce a ambas partes

El acta propone un esquema de reconocimientos recíprocos:

-La comunidad acepta el dominio municipal del predio.

-El municipio reconoce la presencia ancestral del lof Paichil Antriao en la zona del Correntoso.

Este doble reconocimiento funcionaría como base para destrabar un conflicto histórico que también tiene capítulos judiciales, entre ellos el rechazo del Tribunal Superior de Justicia al pedido de reivindicación ancestral y la orden de desalojo firmada por el juez Francisco Astoul Bonorino.

Qué permitiría y qué prohibiría el acuerdo

El borrador del acta establece un uso regulado del espacio:

La comunidad podrá:

-Realizar actividades culturales y espirituales (Wiñoy, Txipantu, recolección de lawen).

-Desarrollar instancias interculturales abiertas al público.

-Administrar servicios como proveeduría, confitería y artesanías.

El municipio fijaría los límites:

-Prohibición de pernocte en el predio.

-Concesión municipal de otros servicios, con consulta previa al lof.

-Implementación de controles de higiene, seguridad, bromatología y ambiente.

A cambio, el municipio se compromete a capacitar a integrantes de la comunidad para adecuarse a los estándares comerciales exigidos en el ejido.

Ordenamiento y protección ambiental

El acta también propone crear una Mesa Técnica-Política para coordinar la gestión del predio, garantizar la seguridad, ordenar estructuras existentes y proteger el bosque de arrayanes y la fauna nativa.

Actualmente, el camping no cuenta con habilitación municipal, lo que preocupa al Ejecutivo por el impacto en la calidad del servicio turístico.

Un acuerdo que descomprime… o agrava la crisis

Si bien el acta aparece como una salida negociada para evitar un operativo complejo y de alto costo social, su falta de firma mantiene la incertidumbre. La negociación deja a Murer en un escenario político sensible, atravesado por presiones de sectores que exigen la restitución del predio y otros que rechazan cualquier acción de fuerza.

La tensión se agrava porque el conflicto del Correntoso no es el único: la comunidad también enfrenta una orden de desalojo en Puerto Elma, y existen más de una docena de causas vinculadas a disputas territoriales.

En el pasado, intentos de acuerdo se frustraron por incumplimientos, demoras judiciales y episodios que generaron malestar social, como la instalación de un pilar de luz autorizado por el EPEN pese a la falta de documentación legal.

Una definición inminente

El futuro del acuerdo podría conocerse en los próximos días.

 Su ratificación permitiría avanzar hacia una gestión compartida y evitar el desalojo.

 Su caída, en cambio, reactivaría la vía judicial y pondría al municipio frente a uno de los escenarios más tensos de la gestión.

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