2025-12-16

AGRESIÓN EN LA TERMINAL

“Tras la golpiza y la condena, un acto de humanidad reparó lo que la violencia destruyó”

la familia Melo expresó un público agradecimiento a profesionales de la odontología local que, de manera solidaria y gratuita, devolvieron la sonrisa a Juan

Por instrucción de la familia Melo, a quienes represento legalmente, quiero expresar públicamente un profundo y sincero agradecimiento al Dr. Elvio Durando, al Dr. Agustín Pereira y a todo el equipo de PlusPatagonia, profesionales de la odontología de esta localidad, quienes atendieron a Juan de manera solidaria, gratuita y desinteresada, tras las serias secuelas que dejó en su boca aquella brutal golpiza. El trabajo realizado, le devolvió a Juan mediante implantes dentales su hermosa sonrisa.

En contextos donde el daño irrumpe de forma violenta y desorganiza la vida de un joven —paralizando sus proyectos y alterando la rutina de toda una familia—, gestos como el de los Dres. Durando y Pereira adquieren un valor que excede ampliamente lo sanitario. Su intervención no solo reparó lesiones físicas, sino que restituyó algo esencial: la idea de que el otro importa, de que el otro es una persona digna de cuidado, de atención y de respeto.

En tiempos donde el individualismo y la indiferencia parecen imponerse, la solidaridad se vuelve un acto profundamente ético y social.

Como abogada de la familia, este caso me impone una reflexión más profunda sobre la violencia que atraviesa hoy a nuestros jóvenes.

La violencia no es un hecho aislado ni un simple desborde circunstancial: es un síntoma. Un síntoma de una ruptura en el lazo social, de una dificultad creciente para reconocer al otro como semejante. Cuando el conflicto deja de encontrar cauces en la palabra, el cuerpo del otro se transforma en el lugar donde se descarga lo que no pudo tramitarse de otro modo.

El consumo de alcohol y drogas, frecuente en estos episodios, no origina la violencia, pero sí la potencia, la desinhibe y acelera. Allí donde debería existir responsabilidad, aparece el exceso; donde debería haber cuidado, irrumpe la brutalidad. No se pierde solo el control: se pierde la conciencia del daño que se provoca y de sus consecuencias.

Hoy se obtuvo la condena judicial. Los jóvenes condenados —tan jóvenes como la víctima— asumieron su responsabilidad y quedaron sometidos a un proceso de control y acompañamiento orientado a la reflexión. No se trata de celebrar el castigo, sino de afirmar un límite social claro: no todo da lo mismo, no todo está permitido, y la violencia no puede ser una forma válida de víncularnos ni de afirmación identitaria.

El gesto solidario de todo el equipo de PlusPatagonia adquiere una dimensión aún más profunda: frente a la lógica del daño, responde con cuidado; frente a la deshumanización, con compromiso; frente a la ruptura del lazo, con presencia. Su acción reintroduce humanidad allí donde todo parecía haberse desbordado.

Ojalá este agradecimiento sea también una invitación colectiva a repensar la violencia, los excesos y el lugar que ocupan nuestros jóvenes en una sociedad que muchas veces les exige mucho, pero los cuida poco.

 

Atentamente,

Dra. Lorena Miani

Abogada de la familia Melo.

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