PATAGONIA EN LLAMAS
"La Patagonia arde mientras miramos para otro lado"
Mientras los medios más importantes del país concentran su atención en la AFA, los viajes presidenciales o el frío en Estados Unidos, la Patagonia se prende fuego. Literalmente.
Bosques, montañas y territorios que deberían ser protegidos hoy se consumen por el fuego, casi en silencio, lejos de los grandes titulares.
La tierra quemada deja de ser bosque, y no es un detalle menor: allí donde antes había monte nativo, vida y equilibrio ambiental, luego aparecen oportunidades para el cambio de uso del suelo. Y eso preocupa. Mucho.
Se ha denunciado públicamente un recorte presupuestario significativo y la disolución del Fondo Nacional de Manejo del Fuego, mediante el Decreto 463/2025. A esto se suma la proyección de una fuerte caída del presupuesto del Servicio Nacional de Manejo del Fuego para 2026, una decisión que genera una profunda controversia en un contexto de incendios cada vez más frecuentes y destructivos.
Desde sectores opositores y organizaciones ambientalistas se advierte sobre la subejecución de fondos y la eliminación de restricciones al cambio de uso del suelo tras los incendios. Para muchos, no se trata de simple desidia: vinculan la inacción del Estado con posibles intereses inmobiliarios, mientras miles de hectáreas arden sin control.
Desde el Gobierno nacional, en tanto, se argumenta que, según la Constitución, la prevención y el control primario de los incendios corresponde a las provincias, quedando la Nación en un rol de apoyo suplementario. Sin embargo, esa explicación resulta insuficiente cuando los incendios se multiplican en toda la región patagónica y los recursos no llegan a tiempo.
Hoy, la realidad es una sola: la Patagonia se incendia.
Y mientras tanto, la sensación que queda es que el Gobierno no hace nada… o peor aún, permite negocios donde antes había bosque.
Diego Merino
DNI 24759692