INFANCIAS
“Los chicos pasan solos”: Cuando el consultorio separa a madres e hijos
Como madre, necesito expresar públicamente una experiencia vivida en el consultorio odontológico de la Odontóloga Durando, de nuestra localidad, porque lo ocurrido no es un hecho aislado, sino el reflejo de una mirada preocupante sobre las infancias.
Mi hija de 10 años fue obligada a ingresar sola a una consulta odontológica, aun cuando manifesté claramente mi desacuerdo. La explicación fue que “los chicos pasan solos” y que la presencia de las madres o padres dificulta el trabajo profesional. El turno era para sacar fotos, tomar mediciones y hacer un molde. Expresé que mi hija no haría problemas y que no estaba de acuerdo en que no me dejaran acompañarla.
Lo que resulta verdaderamente alarmante es la idea que sostiene esta práctica (expresado de manera literal por una profesional del consultorio): que los niños/as“se portan mal” y que, por lo tanto, es mejor atenderlos sin sus madres al lado. Esta concepción no solo es injusta, sino profundamente violenta. Parte de ver a los niños y las niñas como un problema a controlar, en lugar de personas a cuidar.
Mientras yo permanecía afuera, angustiada, otra profesional ingresó al consultorio y mencionó mi presencia. Mi hija escuchó que se hablaba de “la mamá”, y la respuesta fue: “¿Se la quiere llevar?”. Aun sabiendo que yo estaba mal y en desacuerdo, nadie me hizo pasar ni dialogó conmigo. La práctica continuó como si nada.
Las niñeces son sujetos de derecho, no obstáculos. La Ley Provincial 2302 es clara al respecto, y el consentimiento informado de los adultos responsables no es una molestia, sino una garantía.
Ojalá como comunidad podamos revisar estas prácticas naturalizadas y preguntarnos qué tipo de cuidado estamos ofreciendo cuando creemos que trabajar “mejor” implica separar a un niño de su madre.
La ultima tecnología y todo hiper recontra moderno para los dientes,pero atrasan siglos en la mirada de la infancia.
Lucila Blanch Flower 29.322.398