SEQUÍA HISTÓRICA
El lago Nahuel Huapi alcanza su nivel más bajo y profundiza la crisis hídrica en la región
La crisis hídrica que atraviesa la región cordillerana se profundiza y deja señales cada vez más visibles. El lago Nahuel Huapi registra en enero de 2026 una bajante de 90 centímetros respecto de su cota media histórica, como consecuencia directa de un año marcado por precipitaciones muy por debajo de los valores normales y un aumento sostenido de la temperatura promedio.
Durante 2025, en Bariloche se registraron apenas 447,9 milímetros de lluvias, lo que representa un 43% menos que el promedio anual histórico, estimado en 790,9 milímetros. Se trata de uno de los registros más bajos de las últimas décadas y comparable solo con años críticos como 1998, cuando se midieron 407,9 milímetros, y 2021, con 411 milímetros anuales.
Según explicó Matías Tormann, delegado regional andino del Departamento Provincial de Aguas (DPA), el déficit hídrico actual supera en severidad a episodios anteriores. “En otras sequías la temperatura media rondaba los 17 grados; hoy estamos cerca de los 19 grados, y las lluvias de enero prácticamente no existen”, detalló.
Un informe técnico del DPA confirmó que durante el período enero–diciembre de 2025 se observó un patrón heterogéneo de anomalías de precipitación, con registros sistemáticamente por debajo de los valores históricos esperados. El análisis se realizó mediante el Índice de Precipitación Estandarizado simplificado, herramienta que permite dimensionar la gravedad del déficit pluviométrico.
El impacto de la sequía se extiende más allá del lago. Las cuencas de los ríos Neuquén y Limay alcanzaron mínimos históricos de precipitaciones, afectando tanto a Río Negro como a la provincia de Neuquén. En El Bolsón, el sistema de riego de Mallín Ahogado presenta caudales muy inferiores a los normales, comprometiendo el abastecimiento para producción y consumo.
Uno de los ejemplos más claros se observa en el arroyo Carrasco, un aporte clave del canal Secundario 3, donde se midió un caudal de 3,4 metros cúbicos por segundo, cuando el promedio histórico para enero es de 10 metros cúbicos por segundo.
La baja cota del Nahuel Huapi también es evidente en sectores turísticos a, donde el retroceso del agua dejó al descubierto amplias franjas de costa. Esta situación obliga a extremar precauciones durante la temporada de verano, especialmente en áreas utilizadas para recreación acuática.
Frente a este escenario, el Gobierno provincial declaró la Emergencia Hídrica y avanza con medidas para priorizar el consumo humano. En distintas zonas se implementaron sistemas de turnos para riego, mientras que en la Línea Sur y áreas rurales el abastecimiento se sostiene mediante camiones cisterna, tanto para la población como para el ganado.
El estudio del DPA también recomendó reforzar el uso eficiente del agua, preparar intervenciones en bocatomas y tomas con bomba, reubicar sistemas de captación en caso de ser necesario y avanzar en almacenamientos estratégicos para garantizar disponibilidad destinada a consumo humano, animal, riego y combate de incendios.
Con un verano más seco y caluroso de lo habitual, las autoridades intensificaron además los recaudos para prevenir incendios, en un contexto climático que agrava los riesgos ambientales en toda la región cordillerana.