ARCHIVOS DEL SUR

Historias de vida: María Isabel Catalanes (3era y última parte)

En esta última entrega, a través del relato de Miguel Cárdenas, Archivos del Sur reconstruye y relata el vínculo con la tierra que tenían los antiguos pobladores.
Historias de vida: María Isabel Catalanes (3era y última parte)
25/07/2020

En las dos últimas semanas pudimos entregarles parte de la extraordinaria vida de una  verdadera resiliente, doña María Catalanes. Perder a sus padres en la infancia, trabajar desde niña en pesados trabajos en el hotel Correntoso, las duras condiciones climáticas y económicas que sufrían casi todos en el paraje Correntoso, la pérdida de dos de sus hijos. Todos sucesos que de por sí podrían llevar a uno a desfallecer y perderse en la dura lucha diaria. No fue este caso, doña María pudo sortear las enormes dificultades y pérdidas de seres queridos y ser un ejemplo de vida para aquellos que la conocieron en vida.

La frase de cabecera de doña María era “no hay que decaer”

https://www.diarioandino.com.ar/noticias/2020/07/12/216472-historias-de-vida-y-la-historia-regional-maria-isabel-catalanes

https://www.diarioandino.com.ar/noticias/2020/07/19/216545-historias-de-vida-y-la-historia-regional-maria-isabel-catalanes-2daparte

El testimonio de Miguel Cárdenas es de por sí extraordinario ya que también nos entrega brillantes pasajes de la vida cotidiana de los pobladores de Villa La Angostura en los años sesenta. Su madre Margarita fue una de las primeras enfermeras que se incorporan al revolucionario sistema de salud provincial en los primeros años de Felipe Sapag. 

Miguel fue un reconocido juez de paz en Villa La Angostura por muchos años, tuvo la sabiduría y el buen don de gente para suplir falencias de nuestra sociedad. Es particularmente interesante su mirada sobre el rol de los jueces de paz en épocas donde la Justicia Neuquina residía en Zapala como punto más cercano, por lo cual realizaban un sinfín de actividades. Eran épocas donde “la palabra empeñada” entre pobladores era ley dejando lugar a muchas arbitrariedades y engaños leguleyos. También nos hace pensar cual era el valor de la tierra en los 60 y la llegada de la voracidad inmobiliaria en la actualidad.

Ahí vamos…

¿Quiénes eran los primeros vecinos de tu abuela en lo que es ahora barrio Peumayen?

De Correntoso hacia nuestro lugar los únicos vecinos asentados era la familia Antriao que siempre estuvieron ahí, la familia Saavedra que vivían en la entrada a la cascada Inacayal, también la familia Pacheco asentados sobre la costa del Correntoso durante muchos años, después se terminaron yendo, el chico iba  a la escuela conmigo, nunca más supe de ellos.

La familia Andrade vivía en lo que se conoce como Lomas de Correntoso, su casa estaba ubicada frente a la ruta. Luego la familia Rodríguez que vivía cerca del acceso, camino de entrada a Selva Triste desde la ruta por el (Bvard. Quetrihué) sobre la mano derecha, después estaban nuestras casas, los dos Cárdenas  Juan y Pedro. Hoy vive allí la familia Pino, están aún todos los árboles frutales y la araucaria que fue plantada cuando yo tenía 6 años, proseguía luego el asentamiento de la familia Vidal donde está hoy Celvia. En este itinerario, en el predio de la Universidad de Buenos Aires (UBA), vivía la familia Palma, que eran los encargados del complejo.

La familia Carmoney en la cercanía donde se ubica el centro comunitario Margaritas, allí donde vive hoy la familia Sandoval y González, el Plan Federalismo de las 10 casas ahí en ese sector. Ese lugar lo interrumpía  el mallín, que se cruzaba a través de puentes de troncos y maderas rústicas, hecho por los vecinos  hasta la vivienda de la familia Chumuy sobre el Bvard. Amancay, en la actualidad tiene la vivienda don Florencio Chumuy.

A través de ese pasaje y de otros que surcaban el mallín se accedía por sus picadas para llegar a lo que es hoy “El Cruce”. Después en ese sector también se asentó la familia Malpu que llegó en la década del ´50, familia que se fue de la localidad posteriormente. Luego la familia Martínez ubicada en el sector del ex matadero Municipal, luego la familia Oyarzo que vivían en el margen de la laguna Calafate, que prosiguen en el lugar. Así se constituía la población vecindaria allá por el año 1960, allí en el hoy barrio Peumayen, donde crecí.

Íbamos a la escuela 104, un solo camino vecinal que unía el Corrrentoso con la Villa, muchos atajos (cortaditas) por ejemplo para llegar a la playa del Correntoso no había nada construido, lo único que encontrabas era la casa de la familia Saavedra y  cruzando el arroyo llegando a la playa, la familia Livio-Aguayo y en el mismo sector, parte de la familia Antriao.

Con respecto a la abuela además de los 4 hijos y el bebé que pierde en el embarazo, tiene otro bebé, que le llaman Juan Ángel, que perece en un accidente terrible, ellos tenían el pozo abajo de la loma, distante de la casita para no tener que hacer un pozo tan profundo y poder llegar a la napa del agua, entonces debía trasladarse para poder lavar la ropa, cierto día baja con sus 4 hijitos, con la fatalidad que se le incendia su casita con el bebé adentro, no pudieron salvarlo... “quedaron con lo puesto” y con la dolorosa pérdida de su hijito de pocos meses, lo cual la lleva  a una depresión que perdura por 5 ó 6 años, quedando postrada, con rebrotes constantes, pasado el tiempo, puede paulatinamente continuar con mucho esfuerzo su vida.

Ella prosigue dedicándose a todas las tareas de la casa, cuidando a sus pequeños hijos, a los animales, en los veranos con el arribo de turistas, que le permitían vender todos los productos de la huerta, flores, arvejas, lechuga, todo lo que se sembraba.

¿Cómo relataba la llegada de los "ricos"?

Ellos generalmente le decían los ricos, a las personas que tenían su casa de veraneo y llegaban a comprarnos las verduras, flores, que los trataba con mucho respeto, hasta con demasiada pleitesía… ¡Oh! llegaron los señores…

Luego comenzaron arribar mochileros, allí en el predio de la UBA tenían lugar para acampar, fueron transformándose en compradores importantes en la temporada. 

La llegada de mochileros a la Villa en verano fue creciendo hasta se llegó a organizar en el istmo de Quetrihué  “la fiesta del acampante” en algunas temporadas…

¿Qué familias le compraban?

Al principio me acuerdo que llegaba la gente de Cumelen, vendía mucho al hotel Correntoso. Ellos producían todos los años, con eso y con los animales subsistían, lo único que se compraba en esa época era la harina, yerba y azúcar, el resto era producido en la casa, lo que le vendían al turista era una ayuda, sin dudas...

La mayoría de la gente hacía eso, así se desarrolló su vida con mucho esfuerzo hasta que sus hijos forman sus propias familias, los abuelos se separan 1967, ya eran grandes los dos, con los hijos ya crecidos, algunos mayores de edad. Me acuerdo que yo tenía 10 años y mi hermana Ysabel que tendría 2. Con la separación de los abuelos se vive una especie de estado de asamblea, familiar, con muchos cambios, la abuela no le queda alternativa que seguir luchando en soledad.

Nos acompañó hasta cumplidos los 96 años. Una vida de esforzado trabajo, que nos enseñó mucho a todos, con extremas limitaciones y desventajas de aquellos tiempos difíciles. No obstante tenía muy claro que ante toda adversidad, “no había que decaer”, aún con los dolorosos fallecimientos de sus hijos, con toda esa pesada carga emocional, siguió luchando, presumimos que la fe religiosa, fue su aliada fundamental…

En el recuerdo nos quedan algunas particularidades vividas. Tuvo que aprender hablar el alemán, para poder comunicarse con las personas con quiénes trabajaba, idioma dominante en esas familias seguramente. Algunos cuentitos extensos que llenaban gran parte de las horas alrededor del fueguito prendido en la cocina a leña, cuando pequeños.

Nos imaginamos que al trabajar con familias alemanas, sus cuentos tendrían el mismo origen. La reseña de “Max y Morinsen”(se nombra como los pronunciaba) Trataba de dos chiquitos muy traviesos, que en principio eran los dos de un mismo color de piel, uno de ellos en sus travesuras cae en el horno donde cocinaban el pan para el pueblo, logra salir de allí  pero sale “negrito”… a partir de allí la naturaleza fatídicamente adoptaría esos colores para el resto de la humanidad…  o la historia de las dos mujercitas, “Mariquita bonita y Mariquita fea”, una hija de familia de alto estirpe  otra muy pobre, de familia de labriegos… u otro personaje celestial llamado “Puntete”, un ser pequeño que desarrolla parte de su vida en el “cielo” y parte en la “tierra” . Preciados recuerdos…

 

¿Cómo se constituía toda la familia de los abuelos?

Los hijos de los abuelos son: Margarita, Irma, Arturo, Bernardo, Juan Ángel,  Lidia, Juan Carlos e Ysabel. Hubo un tiempo importante que yo no estuve en la localidad. Mi mamá al tiempo que nazco, por necesidad seguramente se va  a Neuquén capital,  y regresa a trabajar al hospital como enfermera, fue una de las primeras (8) enfermeras del sistema de salud de la Provincia del Neuquén, año 1961, su carnet lleva el n° 23, otorgado en junio de 1965. El trabajo en salud era de mucho compromiso social salían regularmente a Villa Traful, a Cuyín Manzano, allí debían trasladarse a lomo de caballo para atender las familias de los asentamientos, (campaña de salud de vacunación, para combatir la difteria, tuberculosis…).

Mamá era una persona muy solidaria, siempre desinteresadamente, con su bolsito salía de casa caminando para atender a las personas que necesitaran atención de curaciones o inyectarse alguna medicación, no importaba la distancia. A veces era su acompañante, recuerdo ir a casa de los vecinos, allá en el Puerto Angostura, a la costa del lago Correntoso o a la población de la flia Antriao.

Los chicos del Perilago a veces los dejaban en el hospital internados,  cuando sanaban y sus familias no podían retirarlos porque era difícil cruzar el lago por ejemplo, siempre mamá los albergaba en nuestra casa, algunos pocos días, otros meses y hasta largos años como Elías Chabol, quien quedó con nosotros durante la niñez y su adolescencia, teníamos la misma edad, crecimos, fuimos a la escuela y compartimos todas las vivencias lindas de aquel tiempo. Se queda en nuestra casa hasta principios de la década del año 1970. 

Así, también un día de tantos apareció Ysabelita, allá por el año 1964, el último regalo de la vida que en se integra rápido y formalmente a la familia…No obstante la alegría de todos los que compartimos tan lindos momentos, hay que dar cuenta de procedimientos espurios que se realizaban, la supresión de identidad era corriente en toda la región, porque  en  el caso nuestro, inscriben como hija de los abuelos, mi abuelo estaba por separarse y sin embargo la tuvo que reconocer como papá, pero sí se analizan cronológicamente las edades, ambos con más de 60  años, prueba un hecho de “naturaleza imposible” y todos esos datos ciertos inscriptos en instrumentos públicos …

En  1960, el  juez de paz operaba también el Registro Civil y Capacidad de las Personas, funcionario judicial preponderante en la vida del lugar,  porque administraba una justicia vecinal o de menor cuantía, presumimos que  sucesos similares deben haber ocurrido y de variada calificación en toda la región. 

¿Hubo participación de Jueces de Paz en el tema de las Tierras por ejemplo el caso de los Antriao y los Paichil? El ex Juez de Paz Pérez Calvo reciben varios lotes en Belvedere.

En aquéllos tiempos podemos deducir que las formalidades de la actualidad, eran prácticamente inexistentes, el compromiso utilizado y con valor supremo era “la palabra empeñada”, no hacía falta el “instrumento escrito” como seguridad,  a lo sumo algún boleto compra venta, como instrumento privado. Avanzado el tiempo (1960) aproximadamente, los instrumentos de las partes en una transacción certificaban las firmas ante el Juez de Paz. 

Te digo esto porque mi abuela adquirió un lote en Altos Piedritas con un boleto compra venta con la firma de Bustillo del año 1930,  esa era la modalidad, esos usos y costumbres generaron también  sin duda, abusos  que, sumado a la falta de formación,  analfabetismo, fueron aliados para que se generen y se concreten en el tiempo situaciones muy injustas para las familias asentadas…  

¿Estos procederes de “mala fe” no se comentaban en la sociedad angosturense de esa época?

Lo que pasa que la tierra no era una necesidad aparente en esos tiempos, presumimos que se debe a las pocas familias que conformaban la población…

 

¡Decís que el poblador tenía su pedazo de tierra!

Claro,  era así, no se manifestaba la necesidad de poseer un espacio para que una familia pudiera construir una vivienda. Recuerdo que la flia  Carmoney, sufrieron al menos (2) incendios de su casa, eran situaciones terribles y angustiantes, la abuelita Flora fue una  luchadora de toda la vida, me refiero a la mamá de Coty, yo tuve el gran gusto de conocerla, de compartir de chico muchos momentos, era encantadora. Ellos reconstruyeron sus casitas, no siempre en el mismo lugar, siempre en las cercanías sí… lo que quiero significar es que en todas esas humildes familias no existía la voracidad interesada o mercantilista por la tierra que hay en la actualidad.

Vos decís que los pobladores no tenían conciencia de la propiedad privada pero si la tenían los que venían de afuera.

Sin dudas, vuelvo a referirte el valor supremo de la “palabra empeñada”, así, la familia de mi abuelita se establece allí en el hoy Barrio Peumayen, con la sola autorización verbal de don Ignacio Antriao. Pasado el tiempo se utilizaron los boletos de compra venta, como instrumento privado y la escrituración  era casi desconocida siendo territorio nacional, aún prosiguió así luego de conformada la Provincia del Neuquén en el año 1957…

Se dice que uno de los primeros que lotea el lote es Francisco Capraro , el hijo del Primo, otro es Dotras

A partir de la autorización de la abuela dada por don Ignacio Antriao, la abuelita recordaba la llegada luego de pasado varios años de un ingeniero o agrimensor de apellido Balzarotti, quien realiza la primera medición y mensura de ese sector (subdivisión hoy existente), allí aparece como nuevo dueño de esa tierra un tal Morilla pero que Morilla posteriormente y no tengo claro el orden, aparece Marimon. No conocemos como Marimon obtuvo esa tierra, éste allí acuerda la venta con mi abuela mediante boleto de compra venta “manuscrito”, el lote de 5000 m2, donde ellos  tenían su casita…

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