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Conociendo tres especies más características de la Patagonia cordillerana: El Ciprés

28/07/2022
Conociendo tres especies más características de la Patagonia cordillerana: El Ciprés

Por:  Grupo Árbol

Continuando con el conocimiento de las tres especies arbóreas más características de Neuquén, hoy nos dedicamos a conocer al Ciprés.

Una de las especies endémicas emblemáticas de los bosques patagónicos argentinos, con una gran importancia ecológica ya que es la especie de árbol que más ingresa en la estepa junto con la araucaria (Araucaria araucana), conformando bosquetes que constituyen refugios para la fauna y defensa contra la desertificación.

Durante el proceso de colonización de la región andina, los asentamientos humanos se fueron ubicando en valles productivos cuyas laderas se encuentran cubiertas en gran parte por bosques de cipreses, que proporcionaban madera de buena calidad para la construcción de viviendas y leña.

Es la conífera con mayor distribución geográfica de Argentina, va desde el norte neuquino en las cercanías de Huingan-co, y llega hasta los alrededores del pueblo de Corcovado, provincia del Chubut. Es muy característico del paisaje de Villa la Angostura, San Martín de los Andes, Bariloche y El Bolsón, pero además de desarrollarse en los bosques andinos, colonizando especialmente laderas con fuertes pendientes, también crece en la pre-estepa.

El nombre científico del género es Cupressus, que proviene del griego cyparissus, «ciprés», y del latín sempervirens, que significa «siempre verde». y sus primeros registros se relacionan con las antiguas culturas del Mediterráneo Oriental (Grecia y Turquía) y Oriente Medio.

Dentro del género de las Cupressaceae existen unas 20 especies entre las que se encuentra el Ciprés de la cordillera (Austrocedrus chilensis), árbol nativo y endémico del sur de Argentina y Chile.

 

El Arbol del Cementerio

En Europa el ciprés se ha convertido en un árbol de un gran significado, conocido sobre todo como el Arbol del Cementerio. Esta leyenda (aunque la información no se ha probado de manera oficial) proviene de los antiguos persas, ya que ellos lo veneraban con la idea de vencer la muerte y ser fuertes ante cualquier circunstancia.

El ciprés es un símbolo de duelo, pero también de inmortalidad por la persistencia de su denso follaje, y de resurrección, por su capacidad para rebrotar tras las heladas invernales. La conexión con la vida durante mucho tiempo también está relacionada con que estamos ante una especie que puede tener casi 300 años de vida.

Es un árbol de rápido crecimiento, sobre todo en sus primeros años de vida con un crecimiento promedio de 23 cm por año. Otra de sus cualidades está dada por sus dimensiones: puede alcanzar gran tamaño, con una altura que oscila entre los 20 y 25 metros y su diámetro llega a ser de 30 a 50 cm.

Las raíces pueden extenderse largos trechos, proporcionándole gran capacidad de sostén, por lo que esta especie puede crecer en zonas muy empinadas y rocosas.

Son árboles de hoja perenne que forman parte del grupo de las coníferas, las plantas superiores vivas más antiguas del planeta. Tiene una copa cónica muy compacta y tronco con corteza rugosa y grisácea. Las hojas tienen forma de escama (escuamiformes), muy pequeñas y se disponen unas sobre otras en forma de tejas (imbricadas). Son opuestas y están dispuestas muy apretadamente y fuertemente ligadas al brote. Las hojas van formando las características ramillas de los cipreses.

Las nueces del ciprés son falsos frutos o gálbulos, con conos de forma oval en los masculinos y esférica en los femeninos; primero color verde y se vuelven pardos al madurar.

 

Cultivo y Cuidados

El ciprés florece a finales del invierno, mientras que la mejor época para su reproducción es el otoño, tanto por semillas como por injertos. Durante sus primeros años no necesita poda y luego tampoco es fundamental, sobre todo se hace para recomponer su forma, pero en ningún caso conviene cortar sus ramas bajas.

La poda se debe efectuar en los meses de otoño. Pese a que prefiere el sol, también resiste muy bien el frío, las heladas, el viento y la sequía.

Peligro de Incendios: al ser una especie establecida en zonas semidesérticas, es especialmente susceptible a los mismos. Por otro lado, sus raíces suelen trasladar bajo tierra y conservar durante cierto tiempo pequeños fuegos o brasas, que se expanden al exterior, sobre todo en verano, a veces semanas después de iniciado el mismo.

 

El mal del Ciprés

Uno de los factores que lo pone en riesgo es una enfermedad mortal conocida como el “mal del ciprés”. La misma fue detectada en 1948 en la Isla Victoria y años después se extendió a la zona de Epuyén (Chubut) y El Bolsón (Río Negro) y a distintos lugares de la Patagonia.

Este problema surge a partir de un hongo que se instala en las raíces y produce el decaimiento general de la planta. Así es como el árbol comienza a marchitarse y pierde el follaje hasta llegar a tener un aspecto quemado.

Posteriormente, el mal afecta a todo el árbol y culmina con la muerte del árbol en pie o la caída del mismo, incluso estando vivo: al morir sus raíces, su anclaje al suelo se debilita y son más susceptibles al volteo por viento o por nieve.

Luego de numerosas investigaciones, científicos del CONICET y la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco han logrado identificar al Phytophthora austrocedri, que origina la muerte del Ciprés y se están desarrollando pruebas pilotos para la conservación y restauración del Ciprés de la Cordillera. (1)

Usos y Propiedades Medicinales

El diseño y el color atractivo de la madera lo ha hecho predilecto para la construcción de muebles y viviendas en las zonas en las que se lo encuentra, por lo que su comercialización es más costosa en relación a otras coníferas. La arquitectura de uso turístico en los bosques andinos argentinos suele utilizar troncos de ciprés a la vista -sin entablonar- como estructura y ornamentación.

Por su forma recta y resistencia a la pudrición, el tronco también se emplea para hacer postes de electricidad y rodrigones para viñedos.

Ya en la medicina griega, se empleaba el ciprés fundamentalmente por sus virtudes antihemorroidales. En la actualidad, se le conocen propiedades hemostáticas, venotónicas y vasoconstrictoras. Sirve para tratar problemas de circulación en las piernas, várices, hemorroides y venas hinchadas.

Propiedades:

Se recomienda especialmente para los trastornos relacionados con la mala circulación sanguínea, como várices, flebitis y hemorroides.

El ciprés, en uso tópico, se indica también en heridas varicosas, herpes y verrugas, por su acción antiviral y antiséptica.

Los gálbulos (falsos frutos) y las gotas en extracto fluido de ciprés son las presentaciones más utilizadas para mejorar el control de la vejiga urinaria y la incontinencia.

La esencia de ciprés es muy estimada en aromaterapia, por sus propiedades venotónicas, antirreumáticas, antiespasmódicas y diuréticas. Se necesitan de 3 a 6 gotas, mezcladas con aceites vegetales, y se aplican en masaje suave sobre las áreas afectadas o bien en baños locales.

 Su uso está contraindicado durante el embarazo y lactancia.

 

 

 

 

Fuentes y Bibliografía:

Revista Biodiversidad: Entrevista a la Dra. Alina Greslebin CONICET - UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA PATAGONIA SJB -

 

 

 

 

Escribió Valeria Jaliquias para el grupo Árbol.

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