NUEVO CÓDIGO CIVIL

El Juez Valderrama: cómo cambiarán los desalojos con el nuevo código

En su columna de FM Andina, el juez Juan Pablo Valderrama explicó por qué hoy los desalojos son lentos y qué se espera mejorar.
19/12/2025

Por qué hoy un desalojo puede tardar más de un año y qué promete la nueva ley

Con la sanción del nuevo Código Procesal Civil, que entrará en vigencia en la provincia a partir de agosto del año próximo, la Justicia busca dar respuesta a uno de los reclamos más frecuentes de la ciudadanía: la lentitud de los desalojos, incluso en conflictos simples entre particulares.

El tema volvió a instalarse en agenda tras una entrevista radial al juez Juan Pablo Valderrama, quien explicó con crudeza por qué el sistema actual está desbordado y qué se espera de la reforma.

“No es que el juez no quiera resolver. El problema es que el proceso civil que tenemos hoy es un proceso antiguo, pensado para otra época”, señaló.

Un sistema lento, escrito y en papel

Según Valderrama, el actual Código Procesal Civil acumula más de 25 años sin cambios estructurales, y eso se traduce en trámites extensos, notificaciones lentas y expedientes que todavía circulan en papel.

“Todo se hace por escrito: presento un escrito, espero cinco días, se corre traslado, hay que notificar, esperar que la notificación sea efectiva… y así se hace interminable”, explicó.

En ese contexto, un desalojo entre un propietario y un inquilino que dejó de pagar o no quiere abandonar el inmueble al finalizar el contrato puede demorar un año o más, aun cuando la situación jurídica sea clara.

El problema de las apelaciones y la Cámara Civil

Uno de los principales cuellos de botella está en el sistema de revisión. Todas las decisiones judiciales pueden ser apeladas y, en el interior de la provincia, existe una sola Cámara Civil, con jueces distribuidos en distintas ciudades.

“El expediente viaja físicamente. Va de Villa La Angostura a San Martín, después a Zapala o Cutral Co. No es una metáfora: el expediente viaja”, describió el magistrado.

Ese esquema, sumado a la falta de digitalización plena, extiende aún más los plazos.

Qué propone el nuevo Código Procesal Civil

La reforma apunta a un cambio de lógica. El eje ya no estará puesto en los escritos, sino en la oralidad y las audiencias.

“Se rompe un poco con esto del traslado eterno de escritos. La controversia se va a trabajar en audiencias, cara a cara, como ya ocurre en el fuero penal”, explicó Valderrama.

Entre los principales cambios se destacan:

Audiencias orales obligatorias

Notificaciones digitales formales

Mayor intervención directa del juez

Procesos más breves y concentrados

¿Desalojos más rápidos? La expectativa y el límite real

En teoría, el nuevo código debería acelerar los desalojos, reducir los conflictos paralelos y evitar situaciones de tensión social.

Pero Valderrama fue prudente:

“La ley se puede sancionar, pero después hay que implementarla. Y para eso hacen falta recursos, salas, tecnología y un cambio de mentalidad”.

De hecho, ya se proyectan modificaciones en los edificios judiciales, con nuevas salas de audiencia adaptadas al sistema oral.

El punto clave: el juez ordena, pero no ejecuta

Uno de los conceptos que el juez remarcó con más énfasis es que la Justicia no ejecuta los desalojos por sí misma.

“El juez decide quién tiene mejor derecho sobre un inmueble. Hasta ahí llega nuestra función. La ejecución depende de la fuerza de seguridad, que está bajo el Poder Ejecutivo”.

Sin recursos asignados, una orden judicial firme puede quedar sin cumplimiento efectivo.

Juicios paralelos y presión mediática

Valderrama también alertó sobre los llamados juicios paralelos, especialmente en redes sociales y medios, que pueden distorsionar los procesos judiciales.

“La sentencia es una verdad judicial, no una verdad absoluta. Y siempre es revisable”, sostuvo.

En ese sentido, defendió la prudencia judicial y la necesidad de explicar cómo funciona el sistema sin ventilar casos concretos.

Una reforma para bajar tiempos y conflictos

Para el juez, el espíritu del nuevo Código Procesal Civil es claro:

“Bajar los tiempos, bajar la conflictividad y evitar consecuencias no deseadas de procesos demasiado largos”.

Si la implementación acompaña, la reforma podría marcar un antes y un después en materia de desalojos y justicia civil en la provincia.