NUNCA MÁS

“Alivianar la verdad le quita la crudeza a la tortura”

La referente de Vivas y Furiosas, Analia Morena Bensi, se llevó todos los aplausos. En su discurso, advirtió sobre el resurgimiento de posturas negacionistas y llamó a fortalecer la memoria colectiva frente al actual escenario político y social.
24/03/2026

Las palabras textuales de Analía Bensi: 

50 años no es un dato menor. Conmemorar a compañeros y compañeras desaparecidos, asesinados y ultrajados por la última dictadura cívico-militar, en el contexto en el que estamos, tampoco lo es. Porque este contexto es negacionista.

Hoy el gobierno decide publicar un video que solo recoge dos testimonios. Uno de ellos no podremos nunca confirmar su veracidad, porque son los mismos militares quienes desaparecieron a los montoneros que supuestamente cometieron esos actos con los que justificaron su desaparición, y no dejaron que fuera la justicia quien juzgue. La verdad completa va a ser cuando nos digan dónde están, porque se creyeron juez y verdugo.

El relato es suavizar la verdad: decirle “excesos” a los actos que cometieron, hablar de una guerra contra guerrilleros. Pero no fue así. La CONADEP, el organismo encargado de recolectar los datos luego de la dictadura, registró oficialmente 8.961 desaparecidos. Sin embargo, la realidad es que solo estuvieron un par de meses investigando y, ante la eliminación de pruebas por parte del Ejército, decidieron establecer ese número. Como si secuestrar, violar, mutilar o torturar fuera menor solo porque eran ocho mil y pico.

Luego de la desclasificación de archivos de seguridad en Estados Unidos, un agente chileno, bajo el seudónimo de Luis Felipe Alemparte Díaz, que realizaba investigaciones, envió por escrito —tan solo dos años después del final del golpe— una lista de todos los muertos en Argentina, que incluía datos oficiales y no oficiales recabados en el Batallón 601 del Ejército: “se tienen computados 22 mil muertos y desaparecidos desde 1975 a la fecha”.

500 bebés fueron desaparecidos. Miles de niños fueron torturados frente a sus padres. Un testimonio de ello, en los Juicios a las Juntas, fue el de Norberto Liwski, médico pediatra, docente y militante peronista, quien fue secuestrado entre 1978 y el final del régimen y logró salir con vida. Contó que, en un momento de su tortura, lo amenazaron con que su pareja y su hija iban a ser sometidas a la misma picana eléctrica. Allí escuchó la conversación de un torturador con un médico: “¿Con qué peso se puede torturar a un niño?”. Y el médico, sin dudar, respondió que desde los 25 kilos se podía usar la picana eléctrica en niños.

Embarazadas que parían después de ser violadas. Madres a las que les torturaban a sus bebés frente a ellas. Mujeres que no conocieron a sus hijos porque se los quitaron. Niños que murieron bajo tortura. Como el caso de Adriana Calvo de Laborde, secuestrada embarazada, obligada a parir encapuchada y maniatada: su bebé nació en un coche, cayó al suelo y, bajo amenaza de que las iban a matar a ambas, tuvo que limpiar con su propia sangre.

Estos son algunos de los testimonios que pudimos escuchar y recolectar en los Juicios a las Juntas. Hay miles más, que invito a leer y compartir. Porque esta costumbre de alivianar la verdad le quita la crudeza a la tortura: una realidad indómita que nos golpea en una actualidad donde el presidente de la Nación no solo niega, sino que justifica y defiende.

Pero no hace falta ir a la capital: en Villa La Angostura tenemos a nuestros negacionistas, que niegan a las comunidades originarias y el genocidio indígena. Negacionistas que se agrupan y, con cara de “buen vecino”, dicen formar partidos políticos para mejorar la calidad de vida, mientras sus hoteles y hosterías cometen uno de los peores ecocidios en la historia de la Patagonia.

Compañeros y compañeras: este no es un dato menor. Nos respira en la nuca la dictadura. Sus herederos están en el gobierno. Fue cívico-militar y contó con la ayuda de vecinos y vecinas que denunciaron a nuestros compañeros. Como Bullrich, ex montonera, reconocida como “buchona”, que expuso a sus compañeros. Por eso no me extraña que hoy se niegue a firmar la declaración en Diputados por estos 50 años del golpe.

Hoy es momento de agrupar nuestras ideas y nuestras fuerzas en este pueblo, y luchar para que esta gente que se pinta de “buen vecino” no acceda a posiciones de poder. El avance de la derecha es inminente. Más que nunca, debemos reflexionar para que nuestras diferencias políticas no nos impidan construir un frente amplio contra las medidas negacionistas y contra un plan económico sistemático que busca empobrecer a la clase trabajadora y enriquecer a la clase alta, esa misma clase que vive y tiene mansiones en este pueblo.

Más que nunca, compañeros y compañeras: por la verdad, la memoria y la justicia. Para que dejen de ocultar las atrocidades que cometieron.

30.000 desaparecidos, presentes.
Julio López, presente.
Ahora y siempre.”