SOLIDARIDAD EXTREMA

Un brigadista local participó en el rescate de víctimas del terremoto en Venezuela y contó su experiencia

Con apenas 25 años, el brigadista forestal Juan Manuel López viajó por sus propios medios para sumarse a las tareas de búsqueda y rescate en La Guaira. Durante ocho días trabajó entre escombros junto a médicos y rescatistas de distintos países.
20/07/2026

Con apenas 25 años, José Manuel López, vecino de Villa La Angostura e integrante de la Brigada de Incendios Forestales, dejó de lado su rutina y utilizó sus vacaciones  para sumarse como voluntario a una misión internacional de asistencia humanitaria en Venezuela.

Su experiencia en emergencias le abrió las puertas de Fénix Unit Rescue, una organización no gubernamental argentina especializada en búsqueda, rescate y asistencia en estructuras colapsadas y zonas agrestes, integrada por voluntarios de distintos puntos del país.

Junto a su compañero de la brigada local, Damián Quillón, formó parte del operativo desplegado tras el terremoto que tuvo como epicentro a La Guaira, una de las zonas más castigadas por el desastre. Allí, durante más de una semana, trabajó en tareas de búsqueda y rescate entre estructuras derrumbadas.

"La decisión de viajar fue casi inmediata"

"Cuando supe que se estaba organizando un primer viaje de voluntarios me puse a disposición. Tenía planeado otra cosa, pero hice un cambio y tuve la oportunidad de poder ir."

Para concretar ese objetivo debió afrontar importantes sacrificios personales. Costeó el pasaporte y el pasaje de ida con recursos propios, mientras que el regreso fue posible gracias al apoyo económico de su familia.

"Cuando uno llega ya lo que ve es una realidad diferente en todo sentido."

Entre el 3 y el 11 de julio integró uno de los dos equipos de rescate que trabajaban las 24 horas, divididos en turnos de doce horas. A él le tocó el turno diurno.

Las jornadas transcurrían bajo temperaturas extremas, retirando escombros.

"Tratábamos de quitar los escombros con grúas, con elementos mecánicos y, si no bastaba, con nuestras propias manos. Hacía muchísimo calor y había que contemplar todos los factores que rodean este tipo de trabajos porque es muy diferente a lo que nosotros vivimos."

Durante la misión compartió tareas con un grupo integrado por 15 médicos, entre ellos profesionales venezolanos radicados en Argentina y especialistas colombianos, con quienes coordinó gran parte del trabajo en el terreno.

Sin embargo, más allá del esfuerzo físico, José Manuel asegura que la parte más difícil comienza una vez que termina la emergencia.

"Lo más difícil de acudir a estas emergencias no es ir, sino volver y tratar de entender a los demás."

El brigadista reconoce que todavía intenta procesar todo lo vivido y que ese proceso requiere tiempo.

"Los expertos dicen que tardás unas tres semanas en interiorizar todo lo que viste y viviste. Por ahora estoy en ese proceso."

A propósito de las escenas que encontró en Venezuela, el joven eligió mantener reserva.

"Como profesional hay que saber separar las cosas y el respeto tiene que estar por ese lado. Prefiero no compartir ese tipo de detalles abiertamente. Eso genera mucho morbo. Los detalles los comparto únicamente con la gente que trabaja en grupos de rescate y que tiene una cuestión profesional al respecto."

También explicó que la complejidad de la misión no estuvo únicamente vinculada al riesgo operativo.

"Todo esto implica un riesgo de vida por la exposición y el tipo de tareas que realizamos, pero también hay una cuestión de contexto político. Estábamos trabajando en una zona vigilada y el trabajo tenía distintas intensidades en varios aspectos."

Al regresar al país, la sensación fue de alivio, aunque también de orgullo por la tarea realizada junto a su compañero de Villa La Angostura.

"Cuando volví a la Argentina realmente ya me sentía en casa. Con Damián tratamos de dejar a la Argentina muy bien parada con todo lo que hicimos. Esta vez nos aventuramos y, gracias a Dios, pudimos tener muy buenos resultados."

Durante los días que permaneció en Venezuela también percibió el vínculo que se generaba entre los rescatistas latinoamericanos y la comunidad afectada.

"Por lo que yo vi, ellos necesitaban tener gente de Latinoamérica. Había mucha gente de Estados Unidos y de Ucrania trabajando, pero se notaba que los propios venezolanos se sentían mucho más cómodos con nosotros."

Aunque no descarta participar nuevamente en futuras misiones internacionales, por ahora sus prioridades están puestas en otros proyectos solidarios. Para él, el voluntariado trasciende cualquier reconocimiento.

"Esto que hacemos nosotros no es únicamente un trabajo solidario. A mí me llena, enorgullece a mi familia y a mis amigos. Las emergencias son así: nadie está preparado. Todo nace en el momento y encontrás en el camino un montón de gente que te ayuda para que vos puedas llegar hasta esos lugares y ayudar al prójimo."

 

Y dejó una reflexión que considera fundamental, incluso cuando la tragedia ya dejó de ocupar los titulares.

"Lo que hay que entender acá es que Venezuela sigue necesitando ayuda y va a necesitar ayuda por mucho tiempo."

El agradecimiento de José Manuel

Al regresar de la misión humanitaria, José Manuel López quiso expresar su agradecimiento a todas las personas que hicieron posible su participación en el operativo de rescate.

"Quiero agradecer a mi familia, especialmente a mi papá, David Cahuimpan, y a mi mamá, Clara López; a mis hermanos y a toda mi familia; a la gente de mi pueblo y de Junín de Buenos Aires; a mi compañero Damián Quillón, brigadista forestal; a mis compañeros de Fénix y a mi gran amigo 'Cuervo'. Sin el apoyo de todos ellos, este viaje no habría sido posible."