CUIDADOS CANINOS

Mudanzas: cómo preparar a tu perro para que el cambio no se convierta en un sufrimiento

La adiestradora canina Adriana Martinelli explicó cómo viven los perros una mudanza, por qué pueden estresarse y qué hacer antes, durante y después del cambio de hogar para ayudarlos a adaptarse.
21/09/2026

Una mudanza implica cajas, bolsos, muebles, nuevas rutinas y mucho estrés para las personas. Pero también representa un cambio profundo para los perros, que pueden sentirse desorientados y ansiosos si todo ocurre de un día para el otro.

La adiestradora canina Adriana Martinelli explicó en FM Andina que, aunque los perros tienen una gran capacidad de adaptación, necesitan tiempo para comprender que su mundo está cambiando.

“Para nosotros un perro es un pedacito de nuestra vida, pero para el perro nosotros somos su mundo completo.”

Por eso, aseguró que la clave está en anticipar el cambio y acompañarlo paso a paso.

Una mudanza cambia todo el mundo del perro

Según Martinelli, cuando una familia se muda no solo cambia la casa: cambian los olores, los recorridos, los sonidos, los horarios y hasta las personas con las que comparte el día.

“Al perro hay que presentarle los futuros cambios. Muchos cambios de nuestra vida son predecibles y podemos ayudarlo a prepararse.”

Si el cambio es de ciudad, el impacto puede ser todavía mayor.

La especialista dio un ejemplo frecuente en Villa La Angostura: familias que se mudan desde una casa con patio a un departamento en otra ciudad.

“Le cambiamos el mundo entero. Si acá caminaba todos los días y tenía patio, tenemos que pensar cómo va a ser su nueva vida.”

El primer error: esperar al día de la mudanza

Martinelli remarcó que la adaptación no debe comenzar cuando el camión de la mudanza llega a la puerta, sino varias semanas antes.

Llevar al perro al nuevo hogar

Siempre que sea posible, recomendó visitar la nueva casa antes de instalarse.

“Andá con el perro, quedate un rato y volvé. Si repetís esa foto, su cerebro entiende que ese lugar también forma parte de su rutina.”

Si la vivienda todavía está en construcción, también aconseja llevar al perro durante la obra para que conozca el terreno y empiece a familiarizarse con ese espacio.

Mostrarle el cambio como un paseo

La idea es que el nuevo lugar no aparezca de golpe.

“Hay que mostrarle: ‘Mirá qué lindo, vamos a cambiar’. Que conozca ese lugar antes de vivir ahí.”

Los perros sienten el estrés de las personas

Durante la mudanza, los perros perciben que algo ocurre mucho antes de que salgan las cajas.

“Todavía no armamos los bolsos y el perro ya sabe que nos vamos.”

¿Por qué sucede?

Porque detectan cambios en la conducta cotidiana: movimientos distintos, horarios diferentes y el nerviosismo de la familia.

“El perro es un espejo y se mimetiza con tu energía.”

Ese estrés puede reflejarse en distintos comportamientos.

Señales de que un perro está estresado

Martinelli explicó que algunos perros pueden:

ladrar más de lo habitual;

romper objetos;

dejar de comer;

mostrarse agresivos;

esconderse o aislarse;

lastimarse o desarrollar conductas repetitivas.

“Le estamos transmitiendo todo el estrés que tenemos nosotros.”

Qué hacer el día de la mudanza

El momento del traslado suele ser el más difícil para el animal.

La recomendación de la adiestradora es evitar que permanezca en medio del caos.

Buscar momentos de calma

Martinelli sugirió:

que un familiar o amigo lo saque a caminar;

que pase algunas horas en una guardería o con alguien de confianza;

ofrecerle un espacio tranquilo mientras se cargan y descargan las cosas.

“Buscarle momentos de relax para que no esté olfateando toda esa locura que vivimos en una mudanza.”

Mudarse de ciudad: una adaptación todavía más importante

Cuando además del hogar cambia el entorno, el perro necesita incorporar nuevas rutinas.

Si pasa de una casa a un departamento

Martinelli explicó que el patio no reemplaza las caminatas.

“Salir al patio es una salida de baño. El paseo es otra cosa.”

Por eso aconseja reorganizar la rutina desde el primer día.

Varias caminatas cortas.

Al menos un paseo largo diario.

Juegos y estimulación mental.

Mantener horarios estables de comida y descanso.

Viajar antes de una mudanza larga

Si la familia va a recorrer muchos kilómetros en auto, el perro debe acostumbrarse previamente.

No te vas a mudar de ciudad de hoy para mañana. Empezá con diez cuadras, después un paseo más largo y andá de a poco.”

También recomendó utilizar arnés con cinturón de seguridad y asociar el auto con experiencias positivas.

Si el viaje es en avión

La especialista fue contundente respecto a la sedación.

“Está totalmente prohibido dar gotitas para dormir al perro.”

Explicó que esos medicamentos pueden inmovilizar al animal sin quitarle el miedo.

“El perro siente que pierde el control de su cuerpo y eso aumenta muchísimo el estrés.”

La caja transportadora debe ser un lugar seguro

La adaptación debe comenzar varios días antes del vuelo.

“Que sea el lugar más hermoso del mundo. Poné su cama, un juguete y dejala abierta para que elija dormir ahí.”

Una vez que el perro la incorpora como refugio, recién entonces puede acostumbrarse a permanecer con la puerta cerrada durante períodos cortos.

Los perros mayores también pueden adaptarse

Martinelli destacó que la edad no impide aprender.

“Nunca es tarde. Los perros tienen capacidad de aprender hasta el último día de su vida.”

Sin embargo, explicó que un perro adulto o viejito necesita más paciencia y un proceso más gradual.

“Los cambios necesitan un poquito más de paciencia, igual que las personas mayores.”

Cuando alguien de la familia se va

La partida de un hijo que se muda o se va a estudiar también afecta al perro.

“Es muy importante que tu hijo se despida del perro. Para el perro es un duelo.”

La recomendación es permitir ese momento de despedida y luego ofrecer actividades nuevas para ayudar al animal a atravesar esa ausencia.

Los consejos de Adriana Martinelli para una mudanza sin estrés

Antes de la mudanza

Anticipar el cambio varias semanas antes.

Llevar al perro a conocer la nueva casa.

Mantener sus horarios habituales.

Asociar el nuevo lugar con experiencias positivas.

Durante la mudanza

Evitar que permanezca en medio del movimiento.

Buscar momentos de paseo y relajación.

Mantener cerca sus juguetes, cama y objetos conocidos.

Después de la mudanza

Respetar una rutina estable.

Salir a caminar para que conozca el nuevo entorno.

Tener paciencia durante los primeros días.

Observar cambios de conducta y darle tiempo para adaptarse.

“Hay que pensar el cambio desde el lugar del perro”

Para Martinelli, cada modificación importante en la vida de una familia también debe pensarse desde la mirada del animal.

“Cualquier cosa que cambia en nuestra vida tenemos que mirar al costado y ver qué le pasa al perro.”

La especialista concluyó que anticipar los cambios, sostener las rutinas y acompañar emocionalmente al perro puede hacer que una mudanza deje de ser una experiencia traumática y se convierta en un proceso de adaptación mucho más saludable para toda la familia.