"Whisky en las rocas o aerosillas hasta la anónima, señor intendente?"
“… pasan los días, me dice”, en nuestras diarias comunicaciones y los va contando. Estoy hablando con mi hermana de la vida. Hace cuarenta años que nos adoptamos, nos conocemos. Decidió irse a vivir a la Villa hace tiempo. La escucho profundo más allá de las palabras… “ocho días hermana que no salgo”… le cambia la voz.
Me envía fotos y videítos desde que empezó la nevada documentando cómo han cambiado los paisajes. El pesado manto sobre las casas, los autos, esa calle y su entrada a la casa desaparecidas bajo nieve, los árboles… y es una postal delicada la que recibo, de lugares que hemos caminado tantas veces. Paisajes soñados pienso, hasta que la escucho “hace ocho días que no puedo salir de casa…” y resuena la misma frase cada día, sumando los que pasan, y van nueve, y van diez.
“Pero por qué”- le pregunto… “las máquinas que no pasan”… responde y NO ENTIENDO. Bueno, parece que sí se entiende… las respuestas de la Intendencia parece que, cuando las hay, son inútiles y si no las hay, aquí están, convertidas en peligrosos bloques de hielo.
¡Qué cosa esto de ser servidor público y no hacer servicio!
Quienes conocemos la importancia de la gestión tenemos claro que si no hacemos, y el para qué no ocurre, nuestra existencia en cargos es vacía y pesa tanto a los destinatarios de nuestra inacción, como la nieve sobre las casas.
Mientras muchos vecinos evalúan salir o no salir cada día –una especie de pensamiento Shakesperiano- se me ocurren alocadas sugerencias para la Intendencia de Villa la Angostura:
Podrían obsequiar whisky a los vecinos atrapados sin salida, al menos los trozos de hielo no removibles de las calles cumplirían una buena función para acompañar la espera… (obsequiar lo dije adrede, porque si no hay máquinas que se pagan con los impuestos al menos que haya whisky…)
Podrían tender un cableado para aerosillas –pero las cerraditas no?- con paradas, por ejemplo, hasta la Anónima, la quesería, la farmacia… (ningún lujo, nada de pizzerías ni restaurantes…)
Cobrarían pasaje, claro, nada gratis, es un servicio público
¿No sería una pintoresca idea además, pasear por las calles desde el aire, sin pisar el hielo ni el profundo colchón de nieve? Vistas aéreas y una gran contribución al cuidado de la salud pública…
Ah! omití decir que mi hermana ya cuenta con una fractura en su historial por intentar caminar en estas preciosas condiciones… y una nota más: intendencia con minúscula, la segunda vez, fue adrede… para estar a la altura…
Un aporte
Tómelo así, Sr. Intendente, por aquí a la espera de su respuesta… que sea pronto, antes que la primavera derrita el hielo y nos perdamos el whisky y la vista aérea urbana…helada!
Saludos cordiales
Prof. Alba Santarcángelo
DNI 11554511
albasantarcangelo@gmail.com