EDUCACIÓN
“¿Qué lugar ocupa la educación en nuestras prioridades colectivas?”
Villa La Angostura atraviesa hoy un debate que nos interpela como comunidad: ¿qué lugar ocupa la educación en nuestras prioridades colectivas? ¿Qué estamos dispuestos a ceder —o a transformar— para garantizar que nuestras niñas, niños y jóvenes accedan a una formación digna, segura y de calidad?
Actualmente, la Escuela Primaria N°361 funciona en condiciones sumamente precarias dentro del predio del Centro de Educación Física N°7 (CEF N°7). Allí, los estudiantes asisten a clases en salones improvisados que originalmente no fueron diseñados para actividades escolares. El quincho del CEF, por ejemplo, cumple múltiples funciones: se utiliza como comedor, salón de actos, espacio de reunión y aula alternativa, lo que genera una sobrecarga de usos que limita tanto la calidad educativa como el desarrollo pleno de las actividades del propio centro deportivo. Esta situación, que en principio iba a ser transitoria, se ha extendido por años, afectando la experiencia cotidiana de docentes, estudiantes y familias.
Por otro lado, la Escuela Técnica de Villa La Angostura se encuentra funcionando en un edificio que anteriormente fue un hospital, hoy en desuso. Si bien este espacio permitió iniciar el proyecto educativo, sus instalaciones no están adaptadas para el tipo de formación técnica que se busca ofrecer. La falta de laboratorios adecuados, talleres equipados y espacios pedagógicos específicos limita seriamente el potencial de una escuela que podría ser clave para el desarrollo productivo y profesional de la región. Además, el edificio presenta dificultades estructurales y de mantenimiento que hacen inviable su uso a largo plazo.
Este año, tras gestiones y acuerdos institucionales, se aprobó finalmente la construcción de los edificios escolares en el predio del CEF N°7. La decisión fue tomada por el Concejo Deliberante, con el respaldo de autoridades provinciales y municipales, reconociendo que el terreno reúne las condiciones necesarias para albergar las nuevas escuelas y que, en el contexto actual, no hay otra opción viable que permita avanzar sin más demoras.
Sin embargo, un grupo de vecinos ha iniciado una campaña para frenar esta construcción, bajo el lema “Escuelas sí, en nuestro espacio verde no”. Alegan que el predio es un espacio deportivo valioso, que contiene una pista de atletismo y que su uso comunitario debe preservarse. Incluso han impulsado una colecta de firmas para derogar la ordenanza que habilita la obra y solicitar una audiencia pública.
La discusión no debería ser “escuelas o deporte”, sino cómo integrar ambas dimensiones en un proyecto que contemple las necesidades reales de Villa La Angostura. Hoy, el CEF N°7 sigue funcionando, y la construcción de las escuelas no implica su desaparición. Lo que se propone es una reorganización del espacio, una convivencia de usos que permita que el predio siga siendo un lugar de encuentro, formación y desarrollo.
Además, como bien señala un informe de Diario Andino, el argumento de que “no hay más tierra disponible” ha sido cuestionado por quienes afirman que existen otras hectáreas fiscales en el ejido urbano. Pero lo cierto es que esas tierras no están disponibles de manera inmediata, ni cuentan con la infraestructura ni los estudios técnicos necesarios para iniciar una obra de esta magnitud. Postergar la construcción en busca de una “solución ideal” es condenar a cientos de estudiantes a seguir cursando en condiciones indignas por tiempo indefinido.
Desde el gobierno municipal se ha aclarado que “no se frena nada” y que las obras continúan su curso normal. Esta afirmación es esperanzadora, pero también nos recuerda que el apoyo ciudadano es clave para sostener decisiones que benefician al conjunto, aunque impliquen resignificar ciertos espacios.
Entendemos que el espacio verde tiene un valor afectivo y simbólico para muchos vecinos. Pero también creemos que la educación merece ese mismo valor simbólico, ese mismo afecto, esa misma defensa. ¿Qué mensaje damos si nos oponemos a que se construyan escuelas por preservar una pista de atletismo? ¿Qué prioridades estamos eligiendo como comunidad?
La educación pública es un derecho, no un privilegio. Y ese derecho se ejerce en aulas, en patios, en laboratorios, en comedores, en espacios que abracen a quienes los habitan. Hoy, nuestras escuelas improvisadas no pueden ofrecer eso. Y cada día que pasa sin avanzar en la construcción es un día perdido para cientos de estudiantes que merecen más.
Por eso, esta carta no es solo un llamado a apoyar la obra. Es una invitación a pensar juntos cómo queremos que sea Villa La Angostura en los próximos años. ¿Una comunidad que se aferra a lo que fue, o una que se abre a lo que puede ser? ¿Una comunidad que defiende espacios verdes sin mirar a quienes estudian en condiciones precarias, o una que busca integrar naturaleza, deporte y educación en un proyecto común?
Las escuelas no son solo edificios. Son promesas. Son apuestas por el futuro. Son espacios donde se forman los ciudadanos que mañana decidirán cómo cuidar nuestros bosques, cómo organizar nuestras ciudades, cómo convivir en la diversidad. Si no les damos hoy un lugar digno para aprender, ¿qué futuro estamos construyendo?
Apoyar la construcción de las escuelas en el predio del CEF N°7 no es ir en contra del deporte ni de los espacios verdes. Es ir a favor de la educación, de la equidad, de la justicia social. Es reconocer que, a veces, hay que transformar para crecer. Y que el crecimiento de una comunidad se mide, entre otras cosas, por cómo trata a sus estudiantes.
Familias autoconvocadas por la construcción de la escuela 361.