Polémica nota periodística sobre Villa La Angostura

Bajo el título “Invasión vip”, la revista Veintitrés publicó en su última edición un artículo donde se hace referencia al desembarco de “inversiones” y determinados personajes a  la localidad.
28/02/2011
Polémica nota periodística sobre Villa La Angostura
Polémica nota periodística sobre Villa La Angostura

Aquí, textual,  la nota central.
Por Florencia Canale
El desembarco de ricos y famosos que con sus lujos y caprichos la transformó en el destino más exclusivo del país tiene un lado oscuro: el despojo y la persecución al pueblo mapuche.
Sin dudas, es un paisaje único. Como sacado de una postal coloreada. Villa La Angostura es el típico pueblo de montaña con belleza natural asegurada gracias a estar en  un parque nacional. Cabañas de madera, construcciones bajas y el imponente Lago Nahuel Huapi hacen las delicias de cualquier mortal. Así fue como, desde fines del siglo XX, ese paraje sureño atrajo al turismo medio a disfrutar de unas vacaciones diferentes. Sin arena y mar, pero con relax y silencio.
Pero ya no es el escape familiar y discreto que supo ser. Villa La Angostura, hoy, es el target de los ricos y famosos argentinos que dejaron  Punta del Este para optar por un paraíso montañés. Cansados de las multitudes en el balneario top del Uruguay, de sentirse invadidos por el ruido y la ostentación brasileña, española y mexicana, pero sobre todo por el regreso de las clases medias a las playas esteñas –que se multiplicaron esta temporada gracias al aumento en sus ingresos y una estabilidad económica–, la clase alta escapó e invadió La Angostura.
Algunos con casa propia, otros con alquileres temporales u hospedaje en hoteles premium. Pero como todo bien de lujo que participa de los vaivenes del mercado, las residencias elegidas por las clases pudientes también participan de jerarquías variopintas. Las que tienen acceso al lago son las más codiciadas. Con lotes de al menos 1.500 metros cuadrados, cotizan alrededor del medio millón de dólares. También están aquellas a las que se accede sólo en embarcación, ya que están emplazadas en alguno de los brazos, del lago; las del barrio privado Cumelén y las que se encuentran fuera de la villa, que cotizan a 3.000 dólares el metro cuadrado cubierto.
La precursora en esta expedición es la señora Amalia Lacroze de Fortabat, quien empezó a construir su casa de montaña en los albores del siglo XXI y la inauguró en 2003. La casa celeste –así se la nombra entre los habitués– es el casco de unas 30 hectáreas que les compró a los Ortiz Basualdo y por las que desembolsó dos millones ochocientos mil dólares. Últimamente, sólo es ocupada en verano por sobrinos y familiares.
Paquito Mayorga –hijo del otrora ministro de Turismo de Carlos Menem– y su mujer, la modelo Carola del Bianco, también tienen casa con huerta y gallinas, pero mucho más exclusiva que la ex cementera. Queda en el brazo Machete y sólo se accede a ella por agua. Alejado y exclusivo. La hectárea y media sobre la que construyó su lugar en el mundo, de 300 metros cuadrados, tiene vista al lago. Si la ex lolita quisiera pedir una taza de azúcar por imperiosa necesidad, tendría a quiénes. Aunque debería tomar sus 4x4 –camionetas obligadas de todos los poseedores residenciales– y recorrer un trecho hasta golpear la puerta de sus vecinos también ricos y famosos. El empresario Manuel Antelo, junto a su mujer Inés Peralta Ramos y vástagos, sacó de la billetera un millón de dólares y se agenció 50 hectáreas con playa privada y embarcadero en la zona. Y el vecino más discreto, y que miró de reojo semejante revuelo e inversión, fue Paolo Rocca, que también tiene sus tierras allí, adonde se reúnen los directivos de Techint y algún que otro invitado agradecido por la atención.
La historia dice que en el siglo XIX las tierras que hoy se denominan Villa La Angostura estaban habitadas por mapuches. A través de una serie de matanzas y persecuciones, los habitantes originarios fueron despojados de su hábitat natural. Ya en 1934 se transforma en el Parque Nacional Nahuel Huapi y comienzan a llegar colonos alemanes, suizos, italianos y chilenos para trabajar la tierra. Hoy la villa tiene 15 mil habitantes permanentes y las distintas voces que se oyen difieren en sus opiniones. La infraestructura del pueblo no da abasto ante el aterrizaje de tal cantidad de inversionistas. Son bastante normales los cortes de luz, y a veces el agua corriente no llega a todos. Los nuevos turistas ricos no se enteran de las faltas. Tienen grupos electrógenos y ellos mismos instalan su gas y su agua. Durante los meses vacacionales ahora empiezan a transitar famosos –antes no ocurría– y el mínimo movimiento urbano necesitó de ampliaciones.
En febrero algunas grandes marcas empezaron a apostar en el destino top: Chandon, Catena Zapata, Armani, Personal –auspiciante constante de Tinto, el restaurante de Martín Zorreguieta, hermano de la princesa holandesa Máxima D’Orange– y Rolex, que auspició la regata adonde se dejaron ver Mauricio Macri y su mujer Juliana Awada, en plan feliz vacacional. Por primera vez el jefe de gobierno porteño desechó las delicias de su hogar de verano en Manantiales y descansó en el inmenso caserón verde de los Melhem, famoso por sus líneas rectas modernas, tan disímil de la arquitectura típica del lugar. También algunos locales de indumentaria apostaron al furor vip: Ricky Sarkany tiene su zapatería, también Cardón, y hay un local multimarca que reúne a Rapsodia, Wanama y Akiabara.
El lugar más privado del paraíso patagónico es el barrio cerrado de Cumelén. Creado en 1931 por Ezequiel Bustillo, hoy reúne a la frutilla de la torta de los ricos. Las familias más tradicionales del país tienen su casa en el barrio y pueden hacer uso de las instalaciones del club. Desde hace diez años no entran socios nuevos porque –dicen– no hay lugar para tanta gente. Eso sí, cualquier hijo de vecino –con más de un millón de dólares en la mano– puede adquirir una casita e instalarse, pero eso no garantiza la membresía en el club. La realidad dice que la entrada es libre, que las calles pueden ser transitadas por los transeúntes, y que el lago y sus orillas pueden ser disfrutados por todos. Sin embargo, la barrera que desinvita en la entrada, intimida a quien desconoce esta información.
Dentro de Cumelén, los propietarios de las casas van desde Pablo Roemmers, los Badessich (suegros de Gianfranco Macri), Josefina Helguera –dueña, junto a Sol Acuña y Francisco de Narváez, de Rapsodia– y Máxima Zorreguieta, que pagó más de dos millones de dólares y aterriza con marido príncipe, hijas princesas y guardias personales. El selecto grupo que pertenece al club privado mantiene la mirada en suspenso ante la llegada de dineros nuevos. La construcción sigue una línea estética, y algunos ricos que gustan de ostentar a diferencia de la discreción perenne de los de linaje, han innovado en las costumbres. El megamillonario Eduardo Cohen, filántropo y marchand de arte a nivel mundial, heredero de una fortuna de mil millones de dólares, le compró dos hectáreas al CEO de Disney Diego Lerner. Hace varios años que se construyó una casa que no está bien vista por algunos. Es la única que se esconde detrás de un inmenso portal de hierro forjado al estilo Beverly Hills y guarece un pequeño zoológico. Las otras construcciones del edén de la Patagonia sólo se parapetan detrás de tranqueras bastante más discretas. Además, se mueve en Hammer, la única que circula por la villa. Sin embargo, los lugareños lo aprecian, ya que el hijo de Lily Safra colabora con grandes montos en la ciudad.
El hijo menor de la mecenas Nelly Arrieta y el azucarero Carlos Pedro Blaquier, Nacho, también tiene casa frente al lago. Sólo en la parquización del terreno, su mujer Regina del Corral desembolsó 450 mil dólares. El director del Ingenio Ledesma, cuando lo cree necesario, extiende invitación a otros empresarios y usa sus instalaciones para reuniones de negocios.
Los que no tienen casa, alquilan o pagan alojamiento en cualquiera de los tres hoteles cinco estrellas: Correntoso, Las Balsas y Luma. Una habitación doble en alguno de estos puede costar hasta 400 dólares la noche. Sin embargo, la familia Sielecki, propietaria de la exclusiva hostería Las Balsas, la cierra para la sus parientes durante unas semanas de diciembre y enero.
El rock también tiene sus tentaciones. Y sobre todo burguesas. El productor Cachorro López eligió La Angostura hace algunos años. Incluso convidó a Julieta Venegas a terminar de grabar uno de sus últimos CDs. Roberto Costa, director de la productora Pop Art, también tiene su lugar de descanso patagónico. Kevin Johansen frecuenta el lugar pero de modo más austero. Fue uno de los activos participantes de una de las comparsas de la Fiesta de los Jardines, que se celebra en febrero.
Uno de los bastiones que enciende una discusión varias veces reciclada es el crecimiento del centro de esquí Cerro Bayo. Su dueño, Julián Arostegui, tiene la intención de agrandar las pistas y ganar tierras que no poseía. Y no sólo eso. También tiene en carpeta un proyecto inmobiliario gracias al avance comercial de la villa. Ojo avizor. Habrá que ver cómo se desarrollan los acontecimientos.
Mientras los lugareños cuidan de su territorio y buscan alternativas válidas para la vida en comunidad, la horda acaudalada se instala de a poco y con mucho para invertir, en el paraíso llamado Villa La Angostura. Casi todos aterrizan en sus aviones privados en el aeropuerto de Bariloche, a 80 kilómetros de allí, y van en busca del palacete propio.
Informe: Tomás Eliaschev