Gratiferia: Una invitación a replantearse la importancia de lo material

Jesi y Martín organizaron varias gratiferias en la Villa. Se trata de un espacio en donde uno puede llevar algo o llevarse algo, totalmente gratis. No es solidaridad y tampoco es trueque, es un nuevo código en donde la prioridad es compartir. Por Melina Pariente.
27/09/2014
Gratiferia: Una invitación a replantearse la importancia de lo material
Gratiferia: Una invitación a replantearse la importancia de lo material

 Por Melina Pariente

DA-Para que la gente entienda ¿qué es una gratiferia exactamente?


Martín: Es una feria donde todo es gratis. A partir de ahí es una propuesta novedosa que ofrece un espacio con patrones a los que no estamos acostumbrados. Todo es gratis. Las cosas no tienen propietario, se mueven, van donde tienen que ir.

Jesi: Si uno se pone a googlear o a buscar en Facebook, hay un montón de manifiestos sobre gratiferias. Acá nuestra idea es tomar ese concepto y ponerle los condimentos locales, con la gente de la Villa.

Martín: En palabras más simples: la cuestión es que uno está en su casa y hay cosas que están guardadas, que no se usan. Nos ponemos de acuerdo en llevar todas esas cosas a un mismo lugar y, que el que lo quiera, se lo pueda llevar.

La idea es retomar viejos códigos, de compartir y de simplicidad. Es novedoso como propuesta, pero es algo natural.

 

DA-¿Cómo nació la idea de hacer las gratiferias en la Villa?

Jesi: La idea de la gratiferia es algo mundial, se hace en todos lados, en otras provincias, en otros países. Y nosotros queríamos ver qué pasaba organizándola acá.

Sé que hubo otras gratiferias anteriores en la Villa, pero nosotros todavía no habíamos llegado, así que no fuimos. Creo que fue durante el volcán, hubo una chica de Buenos Aires que organizó una, pero no sé por qué no funcionó.

Nosotros hicimos la primer gratiferia en casa, entre amigos, como para ir estudiando la cosa.

Después hicimos una prueba piloto en la plaza, en noviembre del año pasado. Hubo otra en diciembre y retomamos el otro día, en septiembre, pero se nos largó a llover y se cortó.

 

DA-¿Cuál es el sentido o el mensaje de estos encuentros?

Jesi: Ver que alguien está agarrando algo que te pertenecía y que le encanta… ese es el sentido. No es lo mismo que meter todo en una caja y llevarlo a una iglesia. Es ver qué pasa con esa cosa y cómo a otra persona le gusta o la disfruta. Se generan sensaciones re lindas. Estás siendo testigo, estás viendo como ruedan las cosas.

Lo que pasa con el tema del mensaje o el sentido es que mucha gente cree que es sólo para el que lo necesita. El otro día vino un grupo de adolescentes y se peleaban. Viste cómo son los adolescentes con la ropa… eran todas nenas, ¡se querían llevar todo! Y pasaba que una le decía a la otra que era para la gente que lo necesita. Pero no, es realmente para la gente que sabe lo que se está llevando. Entra el tema de la conciencia. De plantearse: ¿lo voy a usar realmente? ¿me sirve? Entonces, me lo llevo. Si no, lo vuelven a traer y lo puede usar otro.

También esto de la conciencia es un eje principal, porque puede venir alguien y llevarse todo. Y nosotros en ningún momento le vamos a decir a una persona que no. Por eso, hay que usar el sentido común.

Martín: Es importante que no es beneficencia. Hay tantas cosas en el mundo que nos sobran, que no se usan. Y si todos compartimos, se consume menos, se fabrica menos. Cosas hay de sobra, lo que nos falta es moverlas.

Jesi: La idea es compartir algo lindo, las cosas tienen que estar limpias, no tienen que estar rotas. No es que vos vas y lo tirás. Tiene que poder ser útil para alguien. Hay que ser respetuoso en ese sentido. Se lo vas a dar a una persona, hay que querer compartir realmente, no desechar.

 

DA-¿Qué momentos o experiencias fueron los más significativos de las ferias que hicieron?

Jesi: En la última gratiferia vino una señora con algunas cosas que tenía para traer. Ella andaba con un nenito y dejó las cosas. Y nos preguntó si se podía llevar algo, porque era el cumpleaños del nene, y su regalo de cumpleaños iba a ser de la gratiferia. Ella estaba sin trabajo. Él nene se llevó un juguete y estaba re contento. Fue muy bueno que esto sirva realmente, ver el resultado.

Martín: También hubo un nene que venía a pedir permiso para llevarse más de una cosa, porque iba al cumpleaños de un amigo y la mamá le dijo que él se encargue del regalo, así que quería llevar algo. En los chicos se ve que es su naturaleza el compartir con el otro.

Otras veces hubo nenitos que venían a buscar juguetes para llevarle a otros que no habían ido. Salían corriendo con los juguetes y se los regalaban.

Jesi: Hay gente que reacciona con vergüenza. Les gusta algo pero no se animan a llevarlo. Me han preguntado si algunas cosas eran para llevar, y les decíamos que sí, pero no se las llevaban porque no estaban dejando algo a cambio. Es como muy chocante que sea gratis. Había gente que de pronto nos decía ¿dónde te dejo la colaboración?

Martín: No es trueque. No tenés que llevar algo para llevarte algo, si querés llevás cosas, pero porque tenés ganas. O si querés pasás caminando y te llevás algo. No es una cuestión de intercambio.

Jesi: No es trueque, no es compra-venta… y a la gente adulta le cuesta mucho más. Los niños son otra cuestión, pero a los adultos les cuesta recibir, hasta les da vergüenza.

Martín: Yo creo que el estar ahí y viendo esas cosas uno empieza a darse cuenta que tiene muy arraigado esto de adulto, de que lo que consigas tiene que ser con esfuerzo. Está la sensación de que en algún lugar me están engañando, no nos pueden regalar algo. Incluso, nos es mucho más fácil dar, soltar, por solidaridad. Aprendemos a soltar pero no sabemos recibir.

 

DA-¿Qué se imaginan para el futuro de las gratiferias en la Villa?

Jesi: Yo me imagino que la gratiferia sea un espacio mucho más amplio de lo que se logró hasta ahora, que sea más participativo. Que haya otras cosas que integren, más allá de los objetos, por ejemplo, si alguien quiere ofrecer un servicio gratuitamente, que pueda hacerlo. La idea es que sea un espacio gratuito, nada más que eso. Todavía nos pasa que el objetivo central es la cosa en sí misma, los objetos.

Martín: La idea es generar este vínculo en gente que tenga distintos hábitos, distinta cultura, y nos juntemos todos en un mismo espacio. Ahora viene el verano, viene el sol…

Jesi: En el verano nos pasó que estaban todos en la playa y nosotros estábamos en la plaza. Así que queremos ver de este año hacer una gratiferia en la playa.

Martín: En la primera gratiferia hubo un montón de gente que vino a dejar el teléfono para que les avisemos cuándo era la próxima, así que ganas de sumarse hay.

Jesi: Todo es ir probando y difundir.

 

DA-¿Qué mensaje le darían a la gente de la Villa para incentivarlos a participar o a pensar?

Martín: Yo invitaría a la gente a tomarse un rato para hacer alguna reflexión con esto de ¿cuánto tengo? y ¿qué uso?

Jesi: Yo creo que la parte más compleja es concientizar sobre esta idea de compartir con respeto, el que va a retirar algo y el que va a dejar algo. Sé que también hay gente con muchas necesidades y a veces es difícil respetarse, pero está bueno, se puede transformar en algo muy lindo.

El mensaje es compartir, las cosas están hechas para que las usemos. No podemos poner a las cosas materiales como algo superior a uno, como un valor.

Martín: La atmósfera que se genera trasciende a las cosas. Te lleva a plantearte: ¿cuánto más de lo que tenés necesitás?

Para mí la gratiferia es lo que alguna vez me imaginé como revolucionario, pero desde un lugar positivo, de compartir y generar un vínculo distinto. La gente tiene fuerza. Y el compartir entre todos es muy fuerte. No estamos creando, estamos redescubriendo.

Contactate con los chicos escribiéndole a Martín: [email protected]

 

 

Gratiferia: Una invitación a replantearse la importancia de lo material