ADIESTRAMIENTO CANINO EN CASA

Perros hiperactivos: claves para educarlos y reducir la ansiedad

La adiestradora canina Adriana Martinelli explica cómo distinguir entre un perro con mucha energía y un perro hiperactivo, además de compartir rutinas, ejercicios de olfato y recomendaciones para mejorar la convivencia y reducir la ansiedad canina.
10/09/2025

Muchas veces se confunde a un perro juguetón con un perro hiperactivo. La clave está en la capacidad de descanso:

Un perro con alta energía puede correr, jugar y excitarse con facilidad, pero también logra dormir profundamente.

Un perro hiperactivo, en cambio, nunca descansa del todo, incluso después de largos paseos o juegos intensos. Esto puede derivar en ansiedad, autolesiones y problemas de conducta.

Hay que comprender que la hiperactividad en perros es un desafío que requiere educación, rutina y ejercicios adecuados. Con acompañamiento profesional y compromiso familiar, es posible mejorar la calidad de vida tanto del animal como de su entorno.

Factores que influyen en la hiperactividad canina

Según Martinelli, las causas más comunes son:

Genética: el temperamento hiperactivo puede heredarse.

Falta de rutinas: la ausencia de horarios claros de paseo, comida y descanso genera estrés.

Sobreestimulación: juegos bruscos, exceso de atención o reforzar conductas ansiosas empeoran el problema.

Ambiente familiar desordenado: un entorno caótico aumenta la ansiedad del perro.

Cómo reeducar a un perro hiperactivo

El trabajo con un perro hiperactivo requiere paciencia y constancia. Algunas claves:

1. Establecer rutinas claras

Los perros necesitan predecir qué sucederá. Mantener horarios de alimentación, paseo y descanso ayuda a reducir la ansiedad.

2. Ejercicios de olfato

El olfato es la mejor herramienta para relajar a un perro. Un juego sencillo es esconder comida o hacer circuitos con caldo casero para que el animal siga el rastro. Esto activa su instinto natural y lo mantiene ocupado mentalmente.

3. Evitar reforzar conductas ansiosas

Reírse, acariciar o grabar a un perro cuando ladra, salta o interrumpe puede reforzar la conducta equivocada. Es fundamental ignorar esas actitudes y premiar solo cuando el perro se calma.

4. Crear momentos de calma

Los perros deben aprender a estar solos y tranquilos. Forzar la atención constante solo aumenta su dependencia y nerviosismo.

5. Estimulación equilibrada

El exceso de ejercicio físico no soluciona la hiperactividad. Al contrario, puede empeorarla. Es clave combinar paseos moderados con ejercicios mentales.

Señales de un perro hiperactivo

Nunca descansa profundamente.

Destruye objetos o se autolesiona.

Busca atención constante de todos los miembros de la familia.

No responde a los intentos de relajación habituales.