EN PRIMERA PERSONA

El caso Gatica exige una mirada completa, sin sesgos ni verdades parciales"

En respuesta a la carta, de lectores del Dr. Cristian Pettorosso, el vecino Eduardo Varetto sostiene que si bien respeta el fallo judicial que absolvió a los policías, aún quedan interrogantes sobre si la muerte de Robinson Gatica
23/07/2026

Sr. Director:

Solicito a usted que publique esta carta de lectores, con el propósito de hacer honor a la verdad y en respuesta a la carta de lectores del señor Pettoroso.

Es justicia lo que determina el Poder Judicial en un proceso legal. Y si las pericias, la investigación y el criterio de los jueces determinaron que el deceso de Robinson Gatica no fue consecuencia directa del accionar policial o, por lo menos, que no justifica la condena de ninguno de los policías actuantes, daré esta parte de la justicia como cerrada y juzgada.

Entiendo y apoyo a Pettoroso cuando se refiere a lo que han vivido los agentes, y lo hago porque me ha tocado sufrir procesos judiciales en los que, siendo inocente, he debido esperar años para ser liberado y soportar el asedio de grupos políticos y de intereses no siempre verdaderos ni inocentes.

Pero agrego que siempre apoyé a la familia de Gatica y a la reivindicación de Robinson Gatica como víctima.

Aquí también estoy de acuerdo con Pettoroso cuando pone de manifiesto que nunca se persiguió a los narcos que abastecieron de cocaína y otras drogas que las víctimas, y también los adictos —no tan víctimas—, consumen no solo en los barrios pobres, sino también en zonas más acomodadas, dentro de la política e incluso de las fuerzas. De esto no tengo cómo presentar pruebas, pero lo sé por conocimiento directo y por información proveniente de fuentes sociales.

Me motiva el derecho a réplica y el derecho a brindar una información más completa. Quiero agregar a lo dicho por Pettoroso que nos tiene acostumbrados a mostrar lo que critica: una parte de la verdad. Porque la verdad no es una sola, ni la mía ni la de nadie.

Por eso, para finalizar y completar lo expresado, agrego que, además de los aciertos sobre lo vivido por los policías declarados inocentes por el Poder Judicial y de la existencia de vendedores de drogas no perseguidos, en honor a la verdad es importante y necesario dejar en claro que nunca se juzgó si la muerte de Gatica era evitable, ni si la impericia e incluso el maltrato de los intervinientes pudieron haber formado parte de las causas del deceso.

También considero que este caso debería, por lo menos, impulsar otras maneras de actuar por parte de la Policía, o al menos una mayor capacitación del personal para este tipo de intervenciones, donde está involucrada una víctima en situación de especial vulnerabilidad. Asimismo, sería importante reforzar que el poder de policía tiene límites y deberes de trato hacia el ciudadano, que no siempre se ejercen con la humanidad que la víctima merece. Humanidad que no es menor por ser pobre y mapuche.

Aquí invito a revisar los racismos, las violencias cotidianas, la discriminación, la falta de empatía y aquello que me motivó a poner primero a Robinson, como víctima, y luego a los policías, responsables de actuar como corresponde y de manera eficiente, si la situación lo permite.

¿Quién va a pagar el costo de esta muerte, quizás evitable? ¿Quién reparará lo que perdió y sufrió el entorno familiar, la sociedad y también los propios policías?

Alegatos sesgados como los de Pettoroso suman, pero no a la verdad completa, ni al equilibrio, y mucho menos al honor y a la humanidad.

Alguna vez alguien —hoy lo intento— debe poner en la balanza, sin sesgos, el análisis de lo ocurrido aquel fatídico día en que murió Robinson Gatica. Porque murió. Él murió. Y quizás pudimos haberlo evitado.

Eduardo Varetto
DNI 17.111.742