EN PRIMERA PERSONA

Genesio: “Lo ocurrido fue un accidente y voy a defender mi derecho a que se analicen todas las pruebas”

Tras la nota de DiarioAndino con el padre y abuelo de las dos víctimas fatales, Javier Genesio dio su versión de los hechos, aseguró que “había jabalíes” y expresó su dolor por la muerte de Nicolás Echeveste y su hijo Samuel y dijo que respetará la decisión de la Justicia.
16/09/2026

En los últimos días se publicaron distintas notas sobre el accidente ocurrido el 15 de mayo de 2025 en la Ruta Nacional 40 y sobre la decisión judicial de avanzar hacia un juicio oral.

Después de más de un año de silencio, y de soportar un sin fin de agravios y acusaciones a mi persona siento que también tengo derecho a contar cómo ocurrieron los hechos.

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Lo primero que quiero expresar es mi profundo dolor por el fallecimiento de Nicolás Echeveste y de su hijo Samuel. Nada de lo que ocurra en un proceso judicial podrá reparar semejante pérdida. Pienso en ellos y en sus seres queridos desde el día del accidente.

También quiero mencionar especialmente a Abigail Fuentes, la mujer de Nicolás que se encontraba en el asiento del acompañante. Hace un tiempo tuvimos la oportunidad de conversar personalmente y compartir una charla sincera, humana y muy respetuosa. Fue un encuentro que valoro enormemente porque, más allá de todo el dolor atravesado, ambos comprendimos que aquella noche cambió para siempre la vida de todos los involucrados y que Dios nos ayudará a poder superar esta tragedia que nos marcó de por vida.

Por qué solicitamos la suspensión del juicio?

Mucho se dijo respecto del intento de suspensión del juicio a prueba.

Quiero aclarar que esa alternativa legal jamás significó reconocer responsabilidad penal alguna.

Por el contrario, fue una herramienta prevista por la ley que buscaba evitar que todas las personas involucradas tuvieran que atravesar un proceso judicial largo, desgastante y emocionalmente muy difícil.

Un juicio de estas características implica volver a revivir una y otra vez una tragedia que ya dejó consecuencias  devastadoras para todos.

Además, una resolución más rápida del proceso penal también podía facilitar la continuidad de otros trámites pendientes, incluidos aquellos relacionados con las coberturas de las empresas aseguradoras y las cuestiones económicas derivadas del accidente.

El juez entendió que debía avanzarse hacia el juicio oral y respeto plenamente esa decisión.

Cuál es mi postura Fente al juicio?

Estoy tranquilo porque considero que existen numerosas pruebas que no fueron adecuadamente consideradas durante la etapa en la que se formularon los cargos.

Por ejemplo, existen elementos incorporados al expediente que serán debatidos en el juicio respecto de la velocidad a la que circulaba el Renault Logan al momento del impacto.

También existen elementos objetivos respecto de la ubicación de la zona de impacto, cuestión fundamental para determinar la dinámica real del accidente.

Asimismo, serán analizadas distintas pericias técnicas, testimonios y reconstrucciones que permiten arribar a conclusiones muy distintas de las que se difundieron públicamente durante todo este tiempo.

Por eso siempre sostuve que la verdad debe buscarse en un tribunal analizando todas las pruebas y no solamente una parte de ellas.

También considero importante tener en cuenta que más allá del accidente en particular, dicho tramo de ruta entre Villa La Angostura y Bariloche ha sido testigo de innumerables accidentes. Todos nosotros, de alguna manera u otra, hemos estado vinculados a familiares, amigos, conocidos o vecinos que han sufrido consecuencias por accidentes ocurridos allí. Más allá de este caso y de las particularidades que a continuación expondré, considero que hay un problema y que la solución no se encuentra en un juicio penal y en la persecución de un castigo, sino que se encuentra en la voluntad del poder político de brindar mayor seguridad a quienes la transitamos a diario. 

Lo que ocurrió aquella noche:

Yo me encontraba viajando por razones laborales.

Tenía previsto tomar un vuelo desde Bariloche y había organizado toda mi agenda profesional en función de ese viaje.

Había salido de mi casa con cuatro horas de anticipación y circulaba a una velocidad prudencial (menos de 90 km por hora) compatible con las condiciones del camino y con la necesidad de llegar con tiempo suficiente al aeropuerto, incluso pensaba cenar en el aeropuerto antes de embarcar. Esto demuestra que realmente no tenía ningún apuro en llegar porque contaba con la suficiente antelación al viaje.

En un momento determinado me encontré con una gran cantidad de jabalíes atravesando la ruta.

No hablo de una simple posibilidad o de una especulación posterior, hablo de una realidad!

Existen pruebas y testigos que observaron esos animales y que podrán declarar durante el juicio oral.

También hay elementos periciales que respaldan la existencia de esos animales en el lugar de los hechos. Hay fotos y videos de la policía que reflejan la existencia de los jabalíes.

Al intentar evitar instintivamente una colisión con ellos me abrí momentáneamente hacia el carril contrario en una zona donde la demarcación horizontal consistía en línea punteada, es decir, una zona en la cual el sobrepaso se encontraba permitido al ver que no venía nadie de frente.

A partir de allí se produjo una secuencia de hechos que será materia de discusión técnica durante el juicio .

Lo que sí está claro y hay pruebas fehacientes de que el Logan se encontraba transitando a 140 km por hora saliendo de una curva. Y también es claro que luego de abrirme para esquivar los animales, volví inmediatamente a mi carril, terminando impactado en la banquina derecha, lo cual demuestra que efectivamente retomé mi carril luego de la maniobra de esquive.

El tema de la alcoholemia:

Frecuentemente escucho decir que no me realizaron control de alcoholemia.

Lo que pocas personas conocen es que fui yo mismo quien solicitó que se me practicaran los análisis correspondientes para evitar cualquier tipo de especulación.

Siempre tuve interés en que se verificara de forma inmediata mi estado, y tengo testigos de ello.

Incluso solicité análisis de sangre y controles específicos.

De hecho, inmediatamente luego del accidente me trasladaron al Hospital para atender mis quebraduras y heridas y luego me encarcelaron en un calabozo de la comisaria toda la noche, sin calefacción, ni comida y con un yeso recién colocado en mi pierna quebrada. Con lo cual, estaba a total disposición de las autoridades para cualquier chequeo correspondiente.

Según me informaron en aquel momento, no podían realizar la alcoholemia porque no disponían de alcoholímetros ni en el hospital ni en la oficina de tránsito, ya que habían enviado a calibrar y reparar dichos elementos.

Por eso me resulta injusto que se pretenda instalar públicamente algún tipo de sospecha cuando fui yo mismo quien pidió expresamente que se realizaran los controles necesarios.

No es mi responsabilidad que los elementos necesarios para dicho test no estaban disponibles por las autoridades

La desaparición de pruebas fundamentales:

Existe otro aspecto extremadamente grave sobre el que casi no se habla o no se sabe.

Después del accidente mi teléfono celular fue secuestrado.

En ese dispositivo existía información que se considera fundamental para mi defensa.

Entre otras cuestiones, contenía registros que podían aportar datos relevantes sobre mi desplazamiento, fotografías tomadas inmediatamente después del choque, videos, información sobre la ubicación, velocidad al momento del impacto y rastros de los animales presentes en la zona, registros temporales efectuados por dispositivos electrónicos (reloj inteligente) y otros elementos que yo pretendía utilizar llegado al momento del juicio.

Pero lamentablemente mi teléfono luego de meses nunca se me fue restituido y al dia de la fecha no tengo acceso a ese material fundamental para sustentar mi testimonio, fue por esta razón por la que sostuve que se debía suspender el juicio.

Cuando advertí que ese material no estaba disponible, promoví las denuncias correspondientes y me presenté judicialmente para que se investigara lo ocurrido. La denuncia surge del expediente que oportunamente inicié para esclarecer la desaparición de dicho material. Es importante aclarar que quien tenía en su poder mi celular personal era el Estado, dado que por orden del fiscal fue secuestrado el mismo día del accidente, por lo que fue la fiscalía quien actuó con muy poca diligencia y le entregó mi celular a la querella, denotando no sólo que cometieron errores graves de tramitación, sino que además contradice cualquier versión vinculada a sospechas de beneficios que pudiera tener mi persona, dado que el perjuicio es claro y evidente. 

La desaparición de mi teléfono celular es una de las situaciones más graves que aún deben esclarecerse. Existen constancias en el expediente que acreditan que fue Mauricio Echeveste quien retiró mi dispositivo y existen manifestaciones realizadas en sede judicial sobre su destino posterior. Fue el mismo Mauricio quien expresó que hizo desaparecer el celular en una audiencia. Por esa razón promoví una denuncia específica para que se investigue lo sucedido y se determinen las responsabilidades correspondientes. Ese teléfono contenía información que considero fundamental para reconstruir los hechos, incluyendo fotografías, videos, registros temporales y otros elementos que pretendía presentar en el juicio.

Ya inicié acciones contra la fiscalía y contra Mauricio Echeveste por este hecho.

Si estuviera verdaderamente convencido de que las pruebas existentes me perjudican, jamás habría insistido durante más de un año para que se esclarezca qué ocurrió con ese teléfono. Por el contrario, fui yo quien promovió actuaciones judiciales para intentar recuperar información a través de una pericia, que considero de enorme relevancia para la búsqueda de la verdad.

Espero que la Justicia determine exactamente qué ocurrió y quiénes fueron los responsables.

Colaboración permanente con la investigación

También considero importante aclarar que mi camioneta permaneció durante meses a disposición de las autoridades para que pudieran realizar todas las pericias que consideraran necesarias.

Una vez que fue restituida, la unidad fue dada de baja y posteriormente intervino la aseguradora.

Aun así, cuando surgió la posibilidad de realizar nuevas verificaciones técnicas por parte de las querellas, también pusimos a disposición la información necesaria para localizar el vehículo y permitir eventuales estudios adicionales.

Mi interés siempre fue el mismo: que se investigue todo, no tengo nada que esconder ni ocultar.

Sobre el hostigamiento que sufrió mi familia:

Comprendo el dolor de quienes perdieron familiares.

Jamás me permitiría minimizar ese sufrimiento.

Pero también considero necesario contar una parte de la historia que casi nunca aparece en los medios.

Durante todo este proceso mi familia sufrió situaciones muy difíciles.

Mi mujer, que ni siquiera se encontraba en el vehículo al momento del accidente, fue insultada, acosada públicamente y acusada de “Asesina”. Hay videos filmados y publicados por Mauricio Echeveste y Ruth Calderón que lo constatan.

Mis hijos tuvieron que convivir con comentarios y situaciones que ningún niño debería atravesar. Fueron acosados en la vía pública y en la salida de la escuela y en sus actividades cotidianas innumerables veces.

Mi actividad profesional también resultó severamente perjudicada.

Durante este tiempo aparecieron pintadas, carteles, pasacalles, actos de vandalismo contra publicidad y propiedades que comercializamos en mi inmobiliaria y otras manifestaciones en la vía pública  donde se me calificó como "asesino" cuando ni siquiera existe una sentencia judicial. Todo esto no sólo me perjudica a mí y a mi familia, sino también a las 32 familias que viven del trabajo que genero con mi empresa.

Hay algo que me duele especialmente escuchar. Durante este tiempo muchas veces fui señalado públicamente como "asesino". Más allá del dolor que genera esa palabra, creo que es importante recordar que la causa por la que debo afrontar un juicio es una acusación de homicidio culposo, es decir, un hecho que la propia legislación diferencia de un homicidio intencional. Lo ocurrido fue un “accidente” y precisamente eso es lo que deberá determinar la Justicia. Nadie debería ser condenado socialmente antes de que exista una sentencia, y mucho menos ser definido por una palabra que implica la intención deliberada de quitar una vida, algo que rechazo absoluta y categóricamente.

No menciono esto para compararlo con el dolor de nadie.

Lo menciono porque la violencia y el vandalismo nunca ayudará a encontrar la verdad.

Es increíble la cantidad de fotos y videos y declaraciones falsas que Mauricio y Ruth publican constantemente en sus redes sociales.

Durante mucho tiempo elegí el silencio por respeto a las familias y al proceso judicial. Sin embargo, el silencio no puede convertirse en una obligación cuando se difunden acusaciones que  falsas . No tengo por qué aceptar que se me condene en redes sociales, en carteles o en titulares periodísticos antes de que un tribunal haya analizado la totalidad de las pruebas. Defenderme no significa faltar el respeto a nadie; significa ejercer un derecho básico en nuestra sociedad que tiene cualquier persona sometida a una investigación judicial.

Mi compromiso:

No escribo estas palabras para enfrentarme con nadie.

No escribo estas palabras para discutir en los medios.

No escribo estas palabras para ganar simpatías.

Las escribo porque durante más de un año se escuchó una sola versión de los hechos.

Y porque creo que la sociedad merece conocer que existen pruebas, pericias, testimonios y elementos que serán discutidos durante el juicio.

Voy a estar presente.

Voy a responder cada pregunta que sea necesaria.

Voy a aportar toda la información que tenga a mi alcance.

Y voy a aceptar la decisión que adopte la Justicia.

Pero también voy a defender mi honor, mi familia y mi derecho a que los hechos sean analizados de manera objetiva.

Sigo sosteniendo lo mismo que sostuve desde el primer día: lo ocurrido fue un accidente.

Y confío en que el juicio permitirá conocer toda la verdad.

A pesar de todo lo que ha ocurrido durante este tiempo, no guardo rencor hacia Mauricio ni hacia Ruth. Por el contrario, siento una profunda tristeza por el sufrimiento que les tocó vivir. Mi deseo más sincero es que puedan encontrar la paz interior y que algún día podamos reconocer que esta tragedia nos dejó heridas a todos, aunque de maneras diferentes. Sé que hoy puede parecer lejano o incluso imposible, pero espero que el tiempo, la verdad y la paz que cada uno pueda encontrar en su corazón nos permitan algún día dejar atrás el enojo y el dolor para quedarnos únicamente con la humanidad que nos une. Porque antes que cualquier expediente judicial, somos personas que tendremos que seguir viviendo en la misma comunidad y conviviendo con el recuerdo de una noche que nos cambió para siempre.

Javier Genesio