Diente de León: Salud en el jardín

El Diente de León se conoce mundialmente por sus propiedades nutritivas y curativas. Se trata del vegetal más rico en hierro y es un importante reparador del hígado liberándolo de toxinas. Conozcamos esta planta que está brotando en todos los jardines y que hasta puede ser protagonista de ensaladas. Por Melina Pariente.
08/10/2015
Diente de León: Salud en el jardín
Diente de León: Salud en el jardín

El Diente de León (Taraxacum officinale Weber), o amargón, crece en todas las latitudes y en todo tipo de suelos. Se sospecha que su procedencia es europea, pero hoy la planta se encuentra extendida por todos los continentes. Se la localiza fácilmente en caminos, pastizales, prados y jardines. Generalmente se la considera una maleza, pero sus propiedades pueden sorprendernos.

Hay propiedades curativas y nutritivas en la raíz, hojas y flores de la planta.

Es el vegetal más rico en hierro y tiene más calcio que la leche vacuna.

Las flores poseen lecitina, que es un fosfolípido, sustancia necesaria para el buen funcionamiento del sistema nervioso. Sus hojas crudas tienen vitamina A, vitamina B y C. Tanto hojas como flores se comen en ensaladas, también se puede beber infusión de sus hojas, cocimiento de su raíz, tinturas o aceites.


Propiedades:

Es uno de los remedios naturales más versátiles de la naturaleza, ya que es un vegetal nutritivo y un remedio desintoxicante para el hígado y los riñones. Se puede aplicar en problemas de toxicidad de todo tipo, como desórdenes cutáneos o infecciones recurrentes. La principal virtud curativa de la planta es la de limpiar el organismo, liberándolo de toxinas. Es depuradora, protectora, estimulante hepática y de la vesícula biliar. Tiene un efecto diurético que tonifica los riñones. Es aconsejable en situaciones de hipertensión arterial, colesterol alto, mala circulación, cálculos renales y hepáticos, trastornos hormonales, psoriasis, artritis o anemias.



 Hígado y digestión:

La raíz de la planta estimula la desintoxicación del hígado, manteniendo su correcto funcionamiento.

El Diente de León es amargo, pero no en exceso, por eso tiene una acción beneficiosa sobre el estómago, el hígado y el páncreas. Aumenta los jugos gástricos y tiende a estabilizar el nivel de azúcar en sangre regulando su pureza y el flujo de bilis, un estabilizador del hígado.

La planta es útil para combatir dispepsia, flatulencias, intoxicaciones alimentarias o trastornos digestivos. Es ligeramente laxante, aliviando el estreñimiento.

Piel:

El Diente de León es la verdura más rica en vitamina A, en forma de betacarotenos. La vitamina A es uno de los mejores antioxidantes, capaz de neutralizar los radicales libres que provocan el envejecimiento de la piel.

La planta además ayuda a combatir el acné y el eczema, ya que al ser un estimulante y desintoxicante colabora con la eliminación de toxinas que muchas veces resultan de las hormonas fuera de balance. Las toxinas son eliminadas a través de la piel, y gracias a las propiedades estimulantes de la planta, los poros se abren aliviando el proceso.

La savia de Diente de León, o su aceite, se puede usar externamente. Al ser una sustancia alcalina, combate los gérmenes aliviando comezones, eczemas y tiñas.

El poder diurético de la planta ayuda a combatir la retención de líquidos y así atenuar afecciones tan diversas como ojeras y celulitis.

Vista:

El gran contenido de vitamina A del Diente de León ayuda a prevenir enfermedades oculares como cataratas. También podría mejorar la visión en condiciones de baja luminosidad, ya que la vitamina A y la helenina presentes en la planta estimulan la producción de rodopsina, esencial para este proceso.

Mucho más:

El Diente de León ayuda a regular muchas otras cuestiones de salud.

Ayuda a combatir la anemia, gracias a sus altos valores de hierro.

Combate la artritis y el reuma, gracias a sus propiedades antiinflamatorias reduce la inflamación de las articulaciones.

Sus propiedades diuréticas ayudan a eliminar los cálculos renales y cálculos biliares. Además previene trastornos de la vesícula, porque estimula la producción de bilis.

Gracias a sus propiedades desintoxicantes de la sangre, ayuda a disminuir los niveles de colesterol, fortalecer las defensas y el sistema inmunológico.

Cuándo y cómo cosechar:

La primavera es la mejor estación para recolectar hojas porque están tiernas y recién brotadas, esto permite comerlas crudas en ensaladas.

Las flores se recogen en el momento de mayor esplendor durante la primavera, y también pueden consumirse crudas en ensaladas.

El momento ideal para recoger raíces es en otoño o al final del verano, conviene seleccionar raíces de plantas adultas, con por lo menos dos años de vida. Es importante no depredar y esperar que se complete el ciclo vital de la planta.

Hay que tener en cuenta no recoger plantas que se encuentren al costado de caminos o rutas, porque absorben tóxicos emanados por los autos. Tampoco plantas de lugares fumigados o contaminados.

Saboreando el Diente de León:

En la zona del Mediterráneo, se estila comer una ensalada primaveral depurativa, hecha con hojas de Diente de León mezcladas con otras verduras. Los pétalos de las flores pueden agregarse a ensaladas mixtas y los centros de las mismas se suelen preparar con aceite de oliva. En muchas regiones de Europa se preparaba mermelada con las flores de esta planta.
Hojas y flores de Diente de León en ensaladas.
 Un café natural:

Es muy popular el café de Diente de León, una forma fácil y rica de remplazar al café tradicional.


La infusión de Diente de León tostada tipo “café” es popular en todo el mundo.
 Para hacerlo:

Hay que desenterrar raíces de la planta, lavarlas y secarlas al sol o en el horno suave.

Una vez secas, se tuestan en una sartén hasta que tomen color marrón, no hace falta usar aceite ni ningún producto graso. Después, se muelen en un mortero o molinillo de café.

Para preparar la infusión se usa una cucharada de este café por taza, se lleva al fuego y se apaga antes de que rompa el hervor. Se deja reposar, se cuela y está listo para degustar.






 
 “Café” de Diente de León tostado.
 El Diente de León es una planta muy segura para su consumo según investigaciones reconocidas, aunque en muy pocas ocasiones podría provocar reacciones alérgicas menores. Al igual que con todos los medicamentos, es recomendable informarse o consultar al médico ante cualquier duda.

Fuentes: Plantas Medicinales, de Andrew Chevallier.

Plantas de la Patagonia para la salud, de Sara Itkin.

https://www.wikipedia.org/

 

 

Diente de León: Salud en el jardín
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