Contratos temporarios, altos precios y cláusulas restrictivas, complican el acceso a alquileres permanentes

ante esta situación, distintas organizaciones sociales buscan impulsar una ordenanza con enfoque participativo.
10/06/2025
Contratos temporarios, altos precios y cláusulas restrictivas, complican el acceso a alquileres permanentes
Contratos temporarios, altos precios y cláusulas restrictivas, complican el acceso a alquileres permanentes

La falta de acceso a alquileres permanentes en Villa La Angostura sigue siendo una problemática estructural que se intensifica tanto en temporada de verano como en invierno. Así lo advirtió Nicolás Feiman, integrante de la Cooperativa La Remolinera, en diálogo con FM Andina:

“El tema sigue siendo bastante complicado. Hay más oferta, sí, pero con contratos muy flexibles, precios altísimos y cláusulas que no permiten mascotas ni niños”, explicó.

Según Feiman, actualmente un monoambiente cuesta alrededor de 700.000 pesos, una cifra inaccesible para muchas familias trabajadoras. La mayoría de las viviendas que ingresan al mercado se destinan a personas solas o parejas, lo que reduce aún más la disponibilidad para grupos familiares.

Contratos temporarios, precios elevados y falta de regulación

Uno de los puntos más preocupantes es la inestabilidad contractual:

“Todavía se mantiene la lógica de dejar el lugar en diciembre para la temporada turística. Eso genera una falta total de previsibilidad”, detalló Feiman.

Estas condiciones dificultan la posibilidad de contituir una vida estable como inquilinos. En ese contexto, desde La Remolinera destacaron que el Estado no tiene un registro actualizado ni un diagnóstico preciso sobre cuántas familias enfrentan esta crisis, lo que dificulta aún más el diseño de políticas públicas efectivas.

Hacia una ordenanza con participación social

Aunque no impulsaron directamente una ordenanza de emergencia habitacional, desde La Remolinera participan en una mesa de hábitat junto a otras organizaciones y concejales. El objetivo es trabajar en una norma que refleje el alcance real del problema, tomando como referencia la experiencia de San Martín de los Andes, donde una ordenanza fue construida con fuerte participación ciudadana.

“Esa ordenanza incluye al Ejecutivo, al Concejo, al Instituto de Vivienda y a organizaciones sociales. Eso le da legitimidad y herramientas reales al Estado para intervenir”, valoró Feiman.

Uno de los puntos destacados de esa experiencia fue el acuerdo con Corfone para crear espacios de acopio y provisión de materiales de construcción, algo que en Villa La Angostura aún no se ha implementado.

¿Para quién se construye en Villa La Angostura?

A pesar del ritmo sostenido de nuevas construcciones en la localidad, la percepción general es que la mayoría de las obras están orientadas al turismo y no a resolver el déficit habitacional. “El turismo mermó, y algunos departamentos empezaron a ofrecerse para alquiler permanente. Pero con condiciones que siguen siendo inestables”, explicó Feiman.

La cooperativa también participa en los debates sobre ordenamiento territorial, con el objetivo de influir en cómo y hacia dónde crece la villa. “Se necesita pensar qué tipo de desarrollo queremos. ¿Vamos a seguir vendiendo el territorio o lo vamos a preservar y habitar con responsabilidad?”, planteó.

“Sin datos, sin diagnóstico, pensar políticas públicas es como andar a ciegas”, concluyó.