2025-06-25

¿Cómo regulamos los momentos para hacer actividades, el tiempo y el espacio en la vida cotidiana?

La psicóloga Violeta Paolini reflexiona sobre el impacto de estas dinámicas en los chicos/as y sus vínculos familiares. Su columna 11:45 en FM Andina

Escuchamos en las consultas al menos dos posiciones en las infancias actuales que me llaman la atención: por un lado, chicos/as aburridos que pegados a las pantallas no hacen más que repetir jueguitos electrónicos, o ven jugar a otros, horas enteras del día; con lo cual traen al consultorio síntomas como abulia, dolor de cabeza, fatiga, insomnio, molestias corporales, corte en el lazo social, es decir, no se juntan a jugar con otros chicos, salvo, en ocasiones de manera virtual.

Por otro lado, vemos los que están hiperestimulados, llenos de actividades en la semana, y además, los que gustan y pueden realizarlo, en temporada invernal, no paran, sino que madrugan para hacer esas actividades en la nieve, aún en vacaciones escolares, con lo cual se quejan de agotamiento físico, sólo quieren dormir, y piden más descanso, ya que durante la semana tienen tantas cosas y horarios que no dan abasto, ni ellos, ni los padres, transformados en taxis que llevan y traen a sus hijos de aquí para allá, todo el día, todos los días.  

Nos preguntamos entonces cuál es la medida en la que se pone en juego el disfrute y de qué modo elegir, moderar, el tiempo y las pausas para que la vida de los niños sea más tranquila. La de los adultos también, pero ese es otro tema.

Planteo, creo, muy necesario en estos tiempos, ya que lo que se lee en los casos de niños/as es que necesitan estar más calmos, aunque les encanten las actividades, sin embargo, es preciso detenerse a seleccionar espacios para compartir con la familia, simplemente jugar o un ratito de hacer nada, sería mucho mejor, un vacío en donde pueda aparecer un silencio, algo de la creatividad,  ni más ni menos que un descanso, un parate en el día.

No sólo los adultxs hoy, estamos ocupados, ¡las infancias también!

Estar atentos a lo que es importante en la vida, porque el tiempo pasa, muy rápido en estos casos más todavía,  y preguntarse, por ejemplo, ¿qué estamos haciendo? ¿Es lo que queremos? Retomando la nota de la semana anterior, no va de suyo.

Los y las niñas nos hacen despertar respecto de estas cuestiones tan vitales y fundamentales, planteos y dichos tan simples como: “mi mamá no tiene tiempo de jugar nunca conmigo”, “a mi papá no puedo contarle porque llega muy tarde a casa y está cansado, entonces me pongo a ver tiktok, y veo cualquier cosa, porque estoy aburrido/a”.  Lo que equivale a leer: solos/as.

A veces coinciden las actividades de los padres y entonces mientras los adultxs van a a hacer algo, los dejan en actividades, que pasan a ser ya tan automáticas que los chicos abandonan, no porque no les guste la actividad, sin porque quieren estar más tiempo en sus casas, en familia.

En otros casos, aún persiste, menos mal, los fines de semana donde los niños/as juegan a diferentes deportes y la familia va a verlos, comparten con otros y los vínculos se enriquecen, aprovechando ese espacio más distendido que termina en una comida tal vez,  sin correr por los horarios y hay encuentros de los que se disfruta.¡ Al fin!

Cuestiones para pensar: ¿cómo regular el placer de hacer cosas que nos satisfacen y momentos de ocio que den lugar a sorpresas, encuentros, pausas en las que surjan también cosas nuevas?

Nos encontramos en la Radio para conversar con ustedes, muchas gracias por sus mensajes.

Violeta Paolini, Psicoanalista Miembro de la EOL y AMP.

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