PSICOANÁLISIS EN LA CIUDAD
El deseo como causa y su consentimiento como un decir sí a la vida
En varias ocasiones nos hemos referido al concepto de deseo en psicoanálisis, pero en esta oportunidad, donde se celebra fin de año, se suele escuchar el tema de qué se espera para el próximo, siendo la conclusión del año en curso lo que marca un punto en lo simbólico y un nuevo comienzo.
Si bien decimos que el deseo es indestructible en tanto imposible de satisfacer por estructura, hay entonces satisfacciones parciales, y ubicamos así el deseo como causa.
Lo que motoriza en la vida, puede tener vicisitudes, empuje, aplastamiento, detenimiento, postergación. Es en esos casos donde opera para relanzar el deseo del analizante.
En psicoanálisis hablamos de deseo decidido para los analistas de la Escuela, dispuestos a intervenir, estando a la altura de la época.
Deseo de estar con otros, de transmitir el psicoanálisis, de ocupar ese semblante, el lugar del analista a fin de instar a que el ser hablante produzca un viraje en su vida en función de vivir mejor.
De tal modo que cuando decimos brindamos por deseos renovados, hablamos de sentir que la causa está viva, y que ante las contingencias de lo que vendrá podamos responder con los recursos que se han obtenido, con nuevas respuestas, invenciones y que podamos disfrutar de las buenas sorpresas también.
Desde cada singularidad, y en relación a los otros poder hacer lazos más amables.
Agradezco profundamente la participación de ustedes, queridos oyentes y lectores de esta columna y les auguro un excelente fin de año y comienzo del próximos, donde retomaremos nuestras gratas y enseñantes conversaciones,
Violeta Paolini, Psicoanalista, Miembro de la EOL y AMP.