PSICOANÁLISIS EN VLA
"Hombres de hoy, la clínica de las virilidades actuales”
Solemos escuchar frecuentemente en la clínica, las dificultades que aparecen en algunos hombres en encarnar la posición masculina respecto del amor hacia una mujer.
Nos referimos a la pregunta acerca de las nuevas virilidades: ¿ya no hay hombres? Esta es la queja de algunas mujeres en la clínica, ¿qué cambió? ¿hay nuevos estilos? ¿modalidades de relaciones?
Las formas en las que se encuentran, o los modos a los que se dirigen hasta encontrarse, lo más común es que primero el contacto pasa por las pantallas, y entonces: ¿qué de la palabra de amor en la conquista hacia una mujer? ¿cómo se le habla, a través de una app?
En psicoanálisis un hombre estaría en una posición masculina si consigue hacer de una mujer, la causa de su deseo, que pueda arreglárselas con lo femenino, con la castración, lo que no hay, e incluso disfrute de eso un poco él también, anudándolo así al amor.
Para Miller amar, decía Lacan es dar lo que no se tiene. Lo que quiere decir: amar, es reconocer su falta y darla al otro, ubicarla en el otro. No es dar lo que se posee, bienes, regalos, es dar algo que no se posee, que va más allá de sí mismo. Para eso, hay que asumir su falta, su "castración", como decía Freud. Y esto, es esencialmente femenino. Solo se ama verdaderamente a partir de una posición femenina. Amar feminiza. Por eso el amor es siempre un poco cómico en un hombre. Pero si se deja intimidar por el ridículo, es que en realidad, no está muy seguro de su virilidad…Incluso un hombre enamorado tiene retornos de orgullo, lo asalta la agresividad contra el objeto de su amor, porque este amor lo pone en una posición de incompletud, de dependencia. Por ello puede desear a mujeres que no ama, para reencontrar la posición viril que él pone en suspenso cuando ama. Freud llama a este principio la "degradación de la vida amorosa" en el hombre: la escisión del amor y del deseo.
Hay algo en Psicoanálisis que llamamos “partenaire síntoma”, y eso es el verdadero tema con el que se tendrá que enfrentar cada ser hablante, con sus propios síntomas y fantasmas, el goce propio. La cuestión es que se necesita un partenaire de carne y hueso para ubicarse desde un determinado lugar en una relación, inconsciente, desde luego, y eso hace que el partenaire a veces, le venga como anillo al dedo para sostener cierto tipo de posición.
El analista reenvía a cada uno a su síntoma, a su responsabilidad en el modo en que consiente a que la relación se arme con esa modalidad. De nada serviría creer que se trata de las personas únicamente, por ejemplo, si a alguien le pasa lo mismo con todas las parejas que forma, habrá que detenerse en esa repetición, lo mismo que si alguien nunca puede hacer pareja, que no es lo mismo que quien decide estar solo, la soltería es otra posición.
En las entrevistas de pareja, por ejemplo, uno de los efectos más interesantes y productivos que aparecen es el poder desarmar malentendidos, desenrollar ovillos muy enredados que traen las parejas en crisis, angustias, dolores, enojos, para poder escucharse y escuchar al otro desde otra sintonía, con otras resonancias que se aprenden a tener en cuenta, considerando lo que plantea el otro como diferente, lo que siente, lo que necesita, y , en los casos favorables, hacerse escuchar de otra manera, para que lo mismo, no se repita siempre igual.
Violeta Paolini, Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis.