A qué nos referimos cuando hablamos de la constitución subjetiva de los seres hablantes”
Retomo uno de los hilos que venimos conversando en esta columna de “Psicoanálisis en la ciudad”.
Hablamos de la relación madre/hijo/a, en un artículo titulado “Relaciones estragantes”, en una pareja, en las tramas familiares, de la sexualidad femenina como previa al tratamiento con niños, en tanto la madre como mujer y su relación a la falta, es decir, al deseo.
Ubicamos al niño entre la mujer y la madre, parafraseando a Miller y los lugares que el niño/a puede ocupar en tanto falo u objeto del fantasma materno. Para no repetirlo ahora aquí, pueden remitirse a otras columnas del Diario. Aunque podemos ampliarlo si es necesario en el Programa de Radio. Así como qué fue ese niño/a para el deseo de la madre.
También se suele escuchar decirlo en términos de maternajes, es decir, es quien ejerce la función transmitir de cuidados, amor, afectos, y responsabilidades.
La vez pasada conversamos acerca de la función paterna, me parece importante resaltar, no sólo las dificultades que se plantean en las relaciones desde la función materna hacia los hijos/as, si no su función estructurante: fundamental para que se pueda armar una neurosis, o sea, estar en la cultura y tener un inconsciente. Un cuerpo vivo que habla.
El infans se constituye mediante el deseo del Otro, que implica el deseo singular en ella, esa mujer, o quien se ubique en esa posición, que decide ser madre. No es sin ese deseo que advenga un ser humano a la vida.
Hecho que no es natural, sino que comprende una serie de cuestiones inconscientes y que por lo tanto no va de suyo, el momento, cómo y con quién, o no, alguien decide tener un hijo/a.
Hoy, además se cuenta con variadas posibilidades, vía la ciencia, las elecciones de pareja, las madres solas o las sólo madres, en fin… infinitas probabilidades según la singularidad de cada caso. De allí se extraerán luego los efectos de esas relaciones.
La cuestión que quiero remarcar hoy, es que sin ese deseo de hijo/a, no hay maternidad posible, que posibilite el acceso a la vida a un niño/a.
También se transmiten los afectos, se erotiza el cuerpo de ese niño/a, hay un júbilo que tiene que ver con la vida, en la que el cuerpo toma forma en tanto tal, imagen vivificada mediatizada por las marcas de lalengua.
Cuando hablamos de singularidad en el nudo entre deseo, amor y goce y cada uno con sus irreductibles, decimos que son cuestiones que hay que ubicar en la clínica, pero no son nociones en las que me voy a detener hoy. Con esto me refiero a que es un tema de una complejidad importante a tener en cuenta. Solo para no dejar de mencionarlo.
La idea es conversar con ustedes, en referencia a las relaciones entre madres e hijos, hoy. Y el deseo que hace que la vida continúe.
Una de las cuestiones que se trabajan en la clínica psicoanalítica es la práctica con niños pequeños, e inclusive bebés.
Es conocido el término de “Estimulación temprana”, donde se tratan aquellos casos en los que aparecen síntomas a los que hay que prestar atención.
Un tema a tener en cuenta seriamente es por ejemplo el juego, desde lo que llamamos presencia/ausencia, la falta de mirada o conexión con el otro, la sonrisa o la falta de ella, así como del habla, de respuesta al llamado, para citar algunos ejemplos.
Estas temáticas suelen aparecer en el primer año de vida, o en los primeros años.
Muchas veces se consulta por la parte física u orgánica, pero una vez descartado eso, los padres traen sus inquietudes respecto de sus hijos o derivados por la escuela o los pediatras.
En los grupos de pares es donde suele aparecer algo que hace ruido en relación al vínculo social, dificultades en la integración, imposibilidad de compartir espacios o juguetes, necesidad de que el adulto esté completa y únicamente atento a ese niño/niña.
El lazo con el otro y la constitución subjetiva, tanto del propio cuerpo, como la relación con el mundo exterior está afectada por muchas variables que en cada caso es particular, pero que requiere un seguimiento y orientación en cuanto se presenta con dificultades.
Es allí donde se hace necesaria la consulta dado que la formación de la psiquis y el cuerpo del niño/a van de la mano con el modo de relacionarse con otros, y para ello es preciso, a veces, la intervención de un psicoanalista que trabaje por un lado con el niño/a, pero también que intervenga en la posición que los padres tienen respecto de sus hijos.
Los esperamos, con sus mensajes ¡Muchas gracias!
Violeta Paolini, Psicoanalista, Miembro de la EOL y AMP.