2025-06-18
Psicoanálisis:" La importancia de diferenciar entre las ganas y el deseo"
La Psicóloga Violeta Paolini explica cómo muchas veces se confunden, el deseo y las ganas no son lo mismo. Su columna a las 11:45 por FM Andina.
A menudo se escucha decir en la clínica: pero… “no tengo ganas”, en posiciones donde el deseo se encuentra afectado, aplastado, suprimido, imposibilitado, insatisfecho, por las dificultades que presentan las neurosis. También puede aparecer en forma de desinterés, cuando en realidad bajo esa forma de presentacion, hay angustia.
Es muy importante distinguir, aunque no sean cuestiones conscientes, entre el deseo inconsciente, que puede tener otra tendencia, a diferencia de lo que cada quien quiere, lo que le haría mejor, lo que le conviene.
Las ganas o no ganas, no siempre son las mejores consejeras. Si fuera por esa inercia tal vez, sería complejo que alguien hable, haga, quiera comer, vivir, y decida algo en la vida.
Más bien, habría que seguir la pista de lo que se quiere conseguir, hacia dónde dirigirse, para llegar a eso, ¡aún sin ganas!
Hay una confusión en la época en tanto se les dice a lo seres hablantes que “hay que hacer lo uno quiere”, las teorías yoicas, las yocracias, sin tenerse en cuenta, en tanto sujetos del inconsciente, ni teniendo en cuenta al otros. Como si se tratase del “yo”, además, nada más engañoso.
Es lo que se llama el rechazo del inconsciente, el pretendido control de las emociones, empuje superyoico a gozar, en exceso.
El motor es el deseo, y la abulia, los egoísmos, pueden jugarnos una muy mala pasada y llevarnos por la tendencia del ser hablante a quedarnos en el autismo de un goce mortificante. Estar advertidos y atentos en cuanto a lo que nos hace mejor. Esto involucra además los lazos sociales. Fundamentales para la vida en sociedad, los afectos, y las relaciones con los demás.
Existe una voluntad de goce que va contra la vida, el Psicoanálisis apunta a tocar eso, para producir una variación en los modos de vivir, posiciones inconscientes que provocan padecimientos.
Como se leerá esto tiene poco que ver con las ganas de… , se trata, efectivamente de la responsabilidad acerca de lo que se hace y cómo se responde a las contingencias de la vida, para salir de la repetición y hacer otros arreglos que incluyan al propio inconsciente, no sin tener en cuenta y considerar a quienes están a nuestro alrededor.
Un análisis apunta a simplificar el camino por el cada ser hablante pueda llevar adelante lo que desea. El problema es que la neurosis, por nombrar la estructura más común, el neurótico transforma ese camino en toda clase de vicisitudes, vericuetos, postergaciones, impedimentos, Por qué? Para qué alguien se complicaría la existencia?, siempre hablamos de su inconsciente por supuesto, aunque en algunos casos, es dicho directamente.
En programas anteriores hablamos de la satisfacción del goce de la vida. Sin ir tan lejos, retomando las preguntas que surgieron, tendríamos que decir satisfacciones, en tanto que el deseo, por estructura, se satisface en forma parcial. En un primer momento, no se deslinda tan fácilmente el tema del deseo y la pulsión para Freud, es Lacan quien aclara a lo largo de toda su enseñanza algunas cuestiones respecto de estos temas, fundamentales.
El deseo es el motor de la vida, y no es sin el deseo del Otro, así es como aparece un sujeto deseante, por muchas transmisiones. Pero en sí mismo el deseo es imposible e insatisfecho por estructura, es lo que nos hace avanzar, vivir, gozar, amar, etc. Porque somos hablados, por el lazo social, necesitamos relacionarnos con los demás para sentir satisfacciones parciales, así es como el bebé pasa por el pecho materno y todo su cuerpo va cobrando vida a partir de contactos, sensaciones, palabras, miradas, atenciones. Son esas satisfacciones que luego el sujeto volverá a querer alcanzar su meta, y nunca lo logrará del todo, lo cual hace seguir deseando.
En las neurosis más conocidas como obsesiones e histerias, esto se complica, puesto que se confunde esa posibilidad de disfrutar parcialmente con la idea de que si hay satisfacción el deseo, éste desaparecería, entonces, para lograr su preservación, el neurótico “se queda con las ganas”, no concreta algo porque después que lo consigue no lo quiere más, se aburre. Esto aparece con bastante frecuencia. Cómo hacer para conservarlo sin hacer síntomas?
En la clínica aparecen modalidades con diferentes matices, pérdida, aplastamiento, adormilamiento del deseo, hasta el punto de la resignación, tal como planteaban la vez anterior, matar el deseo o “no querer querer”, es uno de los síntomas que aparece más en la época, taponado con propuestas de satisfacción absoluta y garantizada.
Que el deseo no sea nunca satisfecho del todo no implica que no pueda haber satisfacciones, es decir, una satisfacción, y otra, y otra, el deseo es indestructible, y contagioso, además, creo yo, en el mejor de los casos, si se consiente.
Es una pregunta que frecuentemente se escucha: si el deseo se puede contagiar.
Se abren entonces varios interrogantes: por un lado decimos que el deseo es el deseo del Otro, es decir, que no surge solo. Luego encontramos en la clínica que el deseo es algo extravagante, loco, inatrapable, indestructible. Es lo que nos moviliza en la vida, el motor.
Si bien no se puede forzar, a veces, en los casos favorables, y con un buen combustible, prende.
Es cierto también que varios deseos juntos se multiplican, y puede hacerse una buena fogata.
Eso sucede cuando los analistas nos encontramos, con gente de otros oficios, causados por el Psicoanálisis, por ejemplo.
Y agregaría, que eso depende, en gran medida, de que cada uno esté entusiasmado con su propia vida, para que la chispa arda.
Continuaremos conversando con ustedes en la Radio,
Lxs esperamos!
Violeta Paolini, Psicoanalista, Miembro de la EOL y AMP.
Te puede interesar